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Los manipuladores de Washington

El Centro para la Política de Seguridad

Los manipuladores de Washington

POR: THIERRY MEYSSAN* -

Se murmura en las cancillerías que, en Washington, el verdadero poder se ha desplazado de la Casa Blanca hacia el Centro para la Política de Seguridad (Center for Security Policy, CSP). Ese think-tank [NdT. Centro de investigación y divulgación de ideas, generalmente de carácter político], se jacta de determinar la política exterior estadounidense desde el 11 de septiembre, pretensión que algunos juzgan exagerada, aunque no parece infundada. Efectivamente, los que imponen su punto de vista, en el seno de la actual administración de Estados Unidos, forman un grupo muy unido que se conformó durante la guerra fría y se identifica con el CSP. Un recuento histórico se impone para poder comprender las maniobras internas del poder en Washington y los verdaderos móviles de los «halcones».

Acto 1 - El Comité sobre el Peligro Presente



Al término de la Segunda Guerra Mundial, la red «stay-behind» [1] localizó más de un millar de científicos nazis y los envió a Estados Unidos durante la operación Paperclip [2]. Algunos eran especialistas en armas químicas y acababan de realizar experimentos con seres humanos en el campo de concentración de Dachau. Otros, un centenar, eran ingenieros y científicos del centro coheteril de Peenemünde. Bajo la dirección de Wernher von Braun, el equipo de este centro acababa de inventar y fabricar los cohetes V2 que sirvieron para bombardear Londres desde territorio continental.



Esos hombres fueron enviados a Fort Bliss (Texas) e incorporados al Comando Aéreo del Ejército (Army Air Defense Commannd, ARADCOM). Esa transferencia de tecnología alentó a los industriales estadounidenses del armamento a concebir la fabricación de un nuevo arsenal que incluiría tanto misiles intercontinentales como naves espaciales, todos capaces de transportar armas de destrucción masiva (químicas, biológicas o nucleares) [3]. Pero, paradójicamente, este gigantesco proyecto no tenía razón de ser después de la derrota de Alemania. A no ser, claro está, que Estados Unidos tuviera que enfrentar un nuevo enemigo.



F. Kennan, embajador de Estados Unidos en Moscú, describió el peligro soviético en un «largo telegrama», enviado a Washington en 1946. A su regreso a la capital, publicó sus análisis de forma anónima en la revista del Consejo para las Relaciones Exteriores (Council for Foreign Relations, CFR) [4]. Rápidamente, toda la clase dirigente estadounidense se persuadió de que el peligro rojo que se gestaba era más amenazador aún que el III Reich. Siguieron dos años y medio de debates internos de la alta administración para evaluar la amenaza, elaborar una respuesta y popularizarla.



Aplicando las lecciones aprendidas por causa de la falta de preparación de Estados Unidos para la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry Truman creó el Consejo de Seguridad Nacional (National Security Council, NSC) con el objetivo de establecer una coordinación entre la diplomacia y el conjunto de fuerzas militares estadounidenses, no solo en caso de guerra sino también en tiempos de paz. Al mismo tiempo, instituyó un servicio secreto permanente, l’Agencia Central de Inteligencia (Central Intelligence Agency, CIA).



La evolución de la situación en Europa, sobre todo la retirada británica de Grecia, llevó a Truman a decidir que era necesario mantener una presencia norteamericana permanente en el viejo continente para contrarrestar la influencia comunista. El general George C. Marshall, secretario de Estado, concibió un vasto plan que se conjugaba ayuda económico y acción secreta para establecer democracias y asegurarse de que estas hicieran «la elección correcta». La directiva NSC 10/2 del Consejo de Seguridad Nacional, redactada esencialmente por Kennan, oficializó la creación de una red de ingerencia: le stay-behind.



Los candentes debates internos de la administración Truman sobre la gravedad y la inminencia de la amenaza soviética se intensificaron más aún con el desencadenamiento de la guerra de Corea. En definitiva, George F. Kennan y el secretario de Defensa se vieron sobrepasados por una derecha más belicista aún que ellos mismos. Truman reorganizó su equipo. El general George C, Marshall se convirtió en secretario de Defensa, secundado por su amigo Robert Lovett.



Dean Acheson aceptó ponerse a la cabeza del Departamento de Estado, tomando como segundo a Paul H. Nitze en el puesto de director de planificación política. Este último redactó la versión definitiva de la directiva NSC 68 que define la doctrina de la guerra fría. Según ese documento, hoy desclasificado, el objetivo natural de la URSS era extender el comunismo al mundo entero. La URSS tardaría probablemente no más de cuatro años en dotarse de armas nucleares y no dudaría en utilizarlas a mediano plazo para destruir a su principal adversario: el país de la libertad, o sea los Estados Unidos de América.



Las dos superpotencias estaban condenadas a librar un duelo de titanes que tendría que terminar con el triunfo del capitalismo y el reino de la prosperidad sobre la tierra, o el hundimiento del género humano en las tinieblas del comunismo. La NSC 68 estaba acompañada de una decena de anexos separados que ofrecían programas de respuesta en los campos militar, civil, económico, etc.



Desgraciadamente, el pueblo norteamericano, en su alegría por el restablecimiento de la paz, no tenía consciencia del peligro creciente ni estaba listo para librar una nueva guerra por la salvación mundial. Truman tenía que convencer a sus conciudadanos de la urgencia que implicaba el peligro para que estos admitieran los sacrificios necesarios, esencialmente en términos de presupuesto y de reforma administrativa.



Se recurrió entonces a uno de los jefes del stay-behind, Edward W. Barrett, a la sazón director del Buró de Estrategia Sicológica (Interdepartmental Psychological Strategy Board, IPSB) y jefe de rúbrica de la revista Newsweek. Barrett organizó una operación de manipulación para condicionar la opinión pública interior [5]. Una asociación, que se presentaba como un grupo apolítico de ciudadanos vigilantes de la costa oeste, el Comité sobre el Peligro Presente (Committee on the Present Danger, CPC), lanzó en los medios de prensa estadounidenses una campaña por el refuerzo urgente de la defensa nacional.



Entre los organizadores del Comité, estaban Frank Altschul (director del Consejo para las Relaciones Exteriores), William Donovan (ex-jefe de los servicios secretos durante la Segunda Guerra Mundial) y el general Dwight D. Eisenhower.



El Comité causó tanto impacto que un consenso nacional le permitió a Truman triplicar bruscamente el presupuesto militar y hacer pública la política de «containment», o sea de creación de un cordón sanitario para contener a la URSS.



Truman ordenó la realización de proyectos para crear un arsenal espacial (Orbiter y Jupiter). Una Agencia del Ejército para los Misiles Balísticas (Army Balistic Missile Agency, ABMA) fue creada en Redstone (Alabama) y confiada al ex-SS Wernher von Braun. Se construyó en Cabo Cañaveral (Florida) una base de lanzamiento dirigida por Kurt Debus, otro ex-SS. La marina y la fuerza aérea también fueron llamadas a contribuir y científicos nazis fueron puestos a disposición de ambos cuerpos armados.



El proyecto futurista de crear un ejército espacial se convertía en la obsesión de los ideólogos de la guerra fría. El objetivo explícito de estos era garantizar el dominio militar estadounidense en todo el planeta para salvar a la humanidad del comunismo.



Acto 2 - La reactivación del CPD



El CPD fue disuelto en 1953, pero el stay-behind siguió ejerciendo una influencia preponderante. Bajo los mandatos de Eisenhower, Kennedy y Nixon, los gastos destinados al armamento se distribuyeron entre las necesidades provocadas por las guerras que se libraban en el extranjero (esencialmente en Vietnam) y las de los prestigiosos proyectos espaciales (particularmente el deseo de John F. Kennedy de enviar hombres a la luna para contrarrestar el éxito del vuelo espacial tripulado de Yuri Gagarin). Se así desarrollaron los programas Vanguard, Explorer, Mercury y Apollo.



Durante los años setenta, Kissinger, alejándose de la doctrina de «containment» en nombre de la realpolitik, organizó la «distensión» con la URSS para instrumentar el retiro estadounidense de Vietnam. Kissinger no ponía en tela de juicio la doctrina de la guerra fría, pero estaba consciente de que Estados Unidos no podía mantener une guerra frontal en Asia sin apoyo de su propia opinión pública. Oponía, por tanto, su realismo cínico a la ceguera casi mística de Nitze. Un tratado que limitaba el número de mísiles antibalísticos (ABM Treaty) y un acuerdo sobre la limitación de armas ofensivas estratégicas (SALT I) fueron firmados en 1972, para consternación de los veteranos del CPD. Después de la caída de Saigón, el Congreso puso fin a las medidas de guerra y redujo drásticamente los presupuestos militares así como ciertos gastos de prestigio. A falta de créditos, hubo que interrumpir los programas espaciales.



Paralelamente, el caso Watergate abrió un periodo de crítica hacia las instituciones. Comisiones investigadoras del Congreso sacaron a la luz las maniobras sucias de la CIA. La representante Elizabeth Holzman reveló la operación Paperclip. Se supo de paso que el stay-behind había seguido reclutando científicos nazis hasta los años sesenta, yendo incluso a buscarlos hasta sus escondites en América Latina. Se descubrió que, en el arsenal de Edgewood (Maryland), los médicos nazis habían proseguido, con 700 «voluntarios» del ejército norteamericano, los experimentos de armas químicas comenzados en Dachau [6].



En ese ambiente cargado en que los objetivos, métodos e instituciones de la guerra fría eran criticados desde todas partes, aparecieron fuertes tensiones entre el secretario de Estado Henry Kissinger y el secretario de Defensa James Schlssinger. El 3 de noviembre de 1975, el presidente Gerald Ford, que atravesaba una crisis de popularidad, decidió resolver el conflicto dando garantías simultáneamente a la opinión pública y al lobby militar e industrial. Confirmó a Kissinger en el Departamento de Estado, pero retirándole las funciones de consejero de seguridad nacional, las cuales transfirió al general Brent Scowcroft. Sacó a Schlessinger del Departamento de Defensa y nombró en su lugar al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Donald Rumsfeld. Como si jugara con un cubo Rubik, Ford puso a Richard Cheney en el puesto que Rumsfeld ocupaba anteriormente, eliminó al director de la CIA, William Colby, y nombró en su lugar à George H. Bush. Ese cambio brutal de colaboradores pasó a la historia con el ilustrativo sobrenombre de «masacre de Halloween».

Al cambiar así la dirección del viento, el stay-behind retomó la iniciativa. Una pequeña asociación conservadora, el Instituto Americano de la Empresa (American Enterprise Institute, AEI) [7], fue escogida para concebir la argumentación; la Coalición por una Mayoría Democrática (Coalition for Democratic Majority, CDM) reunió algunos parlamentarios demócratas para encargarse del cabildeo; y el Comité sobre el Peligro Presente fue reactivado con la ayuda financiera de Hewlett-Packard y del sindicato AFL-CIO [8] para trabajar la opinión pública interna.



Bajo el control de Paul H. Nitze, Eugene V. Rostov y Wlliam R. Van Cleave, las tres asociaciones pusieron en tela de juicio los análisis de la CIA y denunciaron la subestimación de la amenaza soviética [9].



Públicamente, fue el senador demócrata Henry «Scoop» Jacson quien manejó la campaña a la que se integraron personajes del lobby israelí, como Richard Perle. En efecto, para escapar a los efectos del proceso de «distensión», los responsables estadounidenses de los proyectos espaciales habían trasladado una parte de sus investigaciones, sobre todo las nucleares, a Israel [10].



El presidente Gerald Ford estableció un doble sistema de evaluación especializada del potencial soviético. Los expertos de la CIA constituyeron un «equipo A» (Team A) mientras que los contra-expertos del CPD eran autorizados a crear un «equipo B» (Team B). Ambas partes tuvieron acceso a la información más confidencial de los diferentes servicios de inteligencia. El equipo B se componía de una decena de personalidades del CPD, entre las que se encontraban Nitze, Rostov y Van Cleave y, cosa sorprendente, el nuevo director de la CIA, George H. Bush, quien podía manejar así los dos equipos supuestamente contendientes. El equipo B contaba con la ayuda de varios técnicos que realizaron el verdadero trabajo de investigación y de redacción, entre ellos Richard Pipes, Paul Wolfowitz [11] y el general Lyman Lemnitzer [12].



Los respectivos informes [13] de ambos equipos fueron presentados y confrontados de manera puramente formal ante el Buró presidencial de Inteligencia Exterior el 21 de diciembre de 1976, pocos días antes de la investidura de Jimmy Carter como nuevo presidente. El equipo de Ford había dejado todo arreglado. Se admitió en pocos minutos que los estimados anteriores de la CIA eran erróneos y que la URSS se estaba preparando para atacar Estados Unidos. Por supuesto, y la Historia se encargó de demostrarlo con el tiempo, todo era una manipulación basada en crear confusión entre la cantidad y la calidad del armamento soviético.



En realidad, la URSS enfrentaba ya terribles dificultades económicas y no disponía de capacidad real para proyectar una confrontación Este-Oeste. A pesar de todo, ese estudio amañado sirvió de base para lograr que el Congreso reactivara los programas armamentistas. El equipo del ex-SS Wwernher Von Braun había perfeccionado ya misiles intercontinentales y realizado vuelos espaciales tripulados [14], así que se adoptó como nuevo objetivo el envío de militares al espacio (programas Challenger y Atlantis).



Esta nueva manipulación de la opinión pública estadounidense por el stay-behind se hizo a expensas de la CIA aún cuando la red stay-behind está ligada, administrativamente hablando, a la agencia de Langley. Los «duros» de la red pretendían castigar así la política de William Colby quien, después del Watergate, había permitido que el Congreso investigara las acciones de la CIA y había tratado además de someter el stay-behind a un control político.



Puesto ante el hecho consumado, el presidente Carter no pudo echar atrás las decisiones presupuestarias. Sacó de la administración a los miembros del CPD y se deshizo, tan pronto como le fue posible, de George H. Bush. Reemplazó a este último nombrando al almirante Stanfield Turner director de la CIA con la misión, imposible, de poner orden en la agencia y de eliminar el poder paralelo del stay-behind. Durante cuatro años, los veteranos del CPD se comportaron como un «gabinete fantasma» al servicio del futuro candidato republicano. Hostigaron a James Carter acusándolo de estar tan afectado por el «síndrome vietnamita» que no era capaz de conservar la sangre fría en períodos de crisis y responsabilizándolo por la pérdida de Irán.



Acto 3 - De Reagan a Clinton



Después de esos años de penuria, todo el equipo del CPD regresó al poder bajo la presidencia de Ronald Reagan. Este último había sido reclutado por el stay-behind al principio de la guerra fría, cuando era actor de Hollywood. Había actuado en anuncios publicitarios para colectas de fondos a favor de la Cruzada por la Libertad (Crusade for Freedom), asociación creada por Allan Dulles -el fundador de la CIA- para servir de pantalla al financiamiento del Comité Internacional de Refugiados en New York (International Refugee Committee in New York). La misión de este organismo, dirigido por William Casey, era traer discretamente a Estados Unidos a los ex-nazis útiles para la lucha anticomunista. Ronald Reagan también había sido utilizado por el stay-behind, durante el macartismo, en la limpieza de Hollywood.



Ronald Reagan nombró a William Casey, su antiguo oficial de caso, director de la CIA. El stay-behind recuperó sus prerrogativas y multiplicó las maniobras sucias hasta el Irangate. Los hombres del CPD se desplegaron, desde el Pentágono y el Buró de Desarme hasta el Departamento de Estado [15]. Rostov y Van Cleave fueron nombrados a la cabeza de la Agencia para el Control de Armamentos y Desarme (Arms Control and Disarmement Agency, ACDA); Richard Pipes se convirtió en kremlinólogo mayor de la Casa Blanca, etc. Nadie se quedó fuera: Jeane Kirkpatrick, que tanto había trabajado en la Coalición por una Mayoría Democrática, fue nombrado embajadora en la ONU; Michael Novak, que se había dedicado al American Entreprise Institute, fue designado representante de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos, etc. Los que proseguían su carrera en empresas privadas también fueron recompensados, como lo fue Donald Rumsfeld que, habiéndose convertido en presidente de una multinacional, fue nombrado consejero especial de la Casa Blanca para el control de armas.



El presidente Reagan designó a la URSS como «el Imperio del Mal» y retomó los programas nucleares y espaciales. Dos Directivas sobre las Decisiones de Seguridad Nacional (National Security Decision Directives), NSDD-42 y NSDD-85 cimentaron de nuevo el conjunto del sistema de investigación y de rearme y establecieron las bases legales del más vasto programa militar de la historia: la Iniciativa de Defensa Estratégica (Strategic Defense Initiative, SDI), también conocida bajo el ridículo nombre de «Guerra de las galaxias».



En 1989, al llegar al límite constitucional de sus dos mandatos, Ronald Reagan dejó la presidencia a George H. Bush. Al limitarse inicialmente a continuar lo emprendido, el nuevo presidente suscitó bastante decepción entre los veteranos del CPD. Bush padre estimaba que el inesperado derrumbe de la URSS significaba de hecho el fin de la guerra fría y anunciaba un periodo favorable para la apertura de nuevos mercados y el saqueo de recursos naturales. Sus antiguos amigos pensaban, por el contrario, que la desaparición del único adversario capaz de desafiar a Estados Unidos representaba la ocasión de realizar al fin sus propios sueños de dominio militar exclusivo. Peor aún, en 1993, la llegada a la Casa Blanca de un demócrata moralista, William Clinton, recordó a los veteranos de la guerra fría las vicisitudes de la época de Carter. Durante los años H Bush-Clinton, los veteranos del CPD crearon o reactivaron una serie de think-tanks y de grupos de presión encargados de preparar condiciones con vistas a tiempos mejores. El Instituto Americano de la Empresa (AEI) [16] dio lugar al nacimiento del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies, CSIS) [17]. El eje Washington-Tel Aviv se reforzó a través del Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (Jewish Institute for National Security Affaire, JINSA) y del Centro para la Política de Seguridad (Center for Security Policy, CSP) [18].



Acto 4 - El Center for Security Policy



Creado en 1988, el CSP afirma ser el sucesor político del CPD, sin precisar si es también un producto de los servicios stay-behind. Pretende «defender la paz internacional mediante el desarrollo del poderío de los Estados Unidos de América». Douglas J. Feith (actual secretario adjunto de Defensa encargado de la política de defensa) y Frank J. Gaffney Jr., ex-ayudante parlamentario del senador Henry «Scoop» Jackson, fueron sus fundadores y lo dirigieron sucesivamente.



Esta nueva asociación dispone de un presupuesto limitado (1,7 millones de dólares al año). Este proviene principalmente de donaciones de las fundaciones de la familia Richard Mellon Scaife [19] (Gulf Oil), y los fabricantes de armas Boeing Company y Lockheed Martin Corporation. Dispone, sin embargo, de una influencia considerable gracias a sus administradores y consejeros que son actualmente los cuadros más importantes del Departamento de Defensa. La continuidad con el CPD se manifiesta mediante la presencia de veteranos del equipo B, como William R. Van Cleave, y sobre todo por la continuidad de su acción: designación del enemigo comunista (los peligros chino y norcoreano han reemplazado la amenaza soviética), propuestas de anulación de los tratados de no proliferación, militarización espacial, militarización de la seguridad interne.



El 12 de mayo de 1996, los hombres del CPD reunieron en Praga a 300 responsables políticos y militares, europeos y estadounidenses, para lanzar una nueva iniciativa atlántica (New Atlantic Initiative, NAI) [20]. Anunciaron entonces el nuevo papel de la OTAN, después de la disolución del Pacto de Varsovia: aglutinar los Estados de Europa central y oriental bajo la égida estadounidense ante la amenaza de los «Estados villanos».



El CSP estableció una sucursal en Jerusalén al hacerse del control de una asociación que ya existía allí: el Instituto for Advanced Strategic and Political Studies (IASPS), conducida por Robert J. Loewenberg y el inevitable William R. Van Cleave.



El 8 de julio de 1996, Richard Perle, Douglas Feith, David y Mayrav Wurmser entregaron al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu un documento de la IASPS intitulado «Una ruptura limpia: una nueva estrategia para garantizar la seguridad territorial» (A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm) [21]]. El documento aconsejaba la anulación de los acuerdos de Oslo, la eliminación política de Yasser Arafat, la anexión de los territorios palestinos, el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak para desestabilizar Siria y Líbano al mismo tiempo, el desmantelamiento de Irak con la creación de un Estado palestino dentro del territorio de ese país y, en cambio de todas estas ventajas para Israel, la utilización del Estado hebreo como base complementaria del programa estadounidense de guerra de las galaxias.



El 19 de febrero de 1998, Richard Perle y Stephen Solarz publicaron une «Carta abierta al presidente Clinton» preparada por el CSP, en la que exigían el derrocamiento del régimen de Bagdad. La carta llevaba las firmas de varios miembros del CSP, como Elliot Abrams [22], John Bolton, Douglas Feith, Fred Iklé, Zalmay Klalizad, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz y David Wurmser.



En 1998, a fuerza de cabildeo, el CSP obtuvo del presidente Clinton la creación de una comisión nacional de evaluación de la amenaza balística cuya presidencia fue otorgada a Donald Rumsfeld. El 15 de julio, solamente se hizo pública la conclusión del informe. Se afirmaba que la CIA subestima nuevamente las amenazas al ignorar que Corea del Norte, Irán et Irak dispondrán en cinco años de misiles balísticos capaces de golpear el territorio estadounidense [23].



En el 2000, el CSP obtuvo la creación de una nueva comisión, esta vez para evaluar la seguridad espacial. Otra vez la presidencia fue para Donald Rumsfeld y la comisión concluyó, por supuesto, que se subestimaba grandemente la vulnerabilidad espacial de Estados Unidos. Al ser interrogado por los periodistas sobre el origen de esta amenaza, Donald Rumsfeld respondió, lo más seriamente del mundo, que el peligro provenía no tanto de Estados como de grupos privados. Según él, un terrorista internacional, Osama Bin Laden, podía disponer en Afganistán de una base de lanzamientos de satélites y un centro de montaje de bombas atómicas.



Desde que la Corte Suprema designó a George W. Bush (hijo de George H. Bush) como presidente de Estados Unidos, el CSP no ha parado de marcar puntos: nombramientos de Donald Rumsfled como secretario de Defensa, de Paul Wolfowitz y Douglas Feith como secretarios adjuntos, de Richard Perle como presidente del Consejo Consultivo de Política de Defensa; nombramiento de John Bolton como secretario de Estado adjunto para el Desarme, de manera que no le pierde ni pie ni pisada al demasiado independiente Colin Powell; nombramiento de Zalmay Khalizad como responsable de la política norteamericana en Afganistán; publicación por el Departamento de Defensa de un informe -especialmente elaborado- sobre la amenaza militar china [24]; retirada unilateral del tratado ABM; aumento de los presupuestos militares en más de 40%; creación de un embrión de arma espacial; revisión del proceso de paz de Oslo en el Medio Oriente; hostigamiento contra el régimen de Saddam Hussein en Irak,etc.



Durante los últimos años, el CSP tuvo además la precaución de extender sus medios de influencia en la sociedad civil mediante la creación y el mantenimiento de una nebulosa de asociaciones: el Instituto de Washington para la Política del Medio Oriente (Washington Institute for Near East Policy, WINEP) [25]], el Instituto de Medios de difusión del Medio Oriente y de Investigación (MiddleEast Media &Research Institute, MEMRI) [26], el Instituto de Investigación sobre Política Exterior (Foreign Policy Research Institute, FPRI) [27] y, últimamente, la Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defense of Democraties, FDD) [28]. Las campañas del CSP y de sus satélites encuentran amplio eco en el Weekly Standard de William Bristol, el Jerusalem Post de Richard Perle y el Washington Times de Arnaud de Borchgrave, así como en los editoriales de Charles Krauthammer en el Washington Post.



Los tiempos cambian, pero las prácticas son las mismas. Después del 11 de septiembre, las asociaciones y periódicos ligados al CSP emprendieron una campaña de descrédito contra la CIA. La agencia de Langley fue declarada culpable de haber cometido un grave error al subestimar el peligro islamista, exactamente igual que 22 años antes, cuando el CDP la acusaba de haber subestimado la amenaza soviética. Ese psicodrama nacional sirvió para justificar la derogación el código de deontología de la CIA, la reincorporación de ex-cuadros que la administración Clinton había pasado a retiro anticipado y la adopción por el presidente George W. Bush de un plan de acciones secretas en 68 Estados [29]. La teoría de la Guerra de civilizaciones, elaborada por Samuel Huntington, reemplazó el credo antisoviético primario de la guerra fría. «El Eje del Mal» encarnado en el islamista rabioso substituyó el «Imperio del Mal» y su mujik agresivo. Para convencer a la opinión pública interna, el stay-behind ha vuelto a sus viejas prácticas de manipulación. Donald Rumsfeld llegó incluso a crear una Oficina de Información Estratégica (Office for the Strategic Influence, OSI) encargada de intoxicar a la prensa estadounidense y de convencer a la opinión pública de la necesidad de emprender una cruzada del mundo judeocristiano contra el mundo árabe-musulmán [30]. Todos esos elementos han contribuido a establecer un consenso que ha permitido satisfacer la mayoría de las exigencias del CSP, tanto en términos presupuestarios como estratégicos.



En noviembre de 2001, el CSP otorgó su premio anual «Guardianes de la Llama» (Keepers of the Flame) al ex-director de la CIA y ulterior secretario de Defensa James R. Schlessinger. El premio le fue entregado por Donald Rumsfeld, su sucesor en el Pentágono cuando la «masacre del Halloween». Allí estaban todos: John Bolton, Paul Wolfowitz, Zalmay Khalizad, Douglas Feith, James Woolsey, etc. En sus palabras introductorias, el presidente de la asociación, Frank Gaffney, dejó escapar una confidencia: «Hemos necesitado trece años para llegar a donde estamos, pero aquí estamos» [31]. Una manera elegante de decir que estuvieron todos en el poder con Ronald Reagan, que se vieron después marginados bajo la presidencia del «negociante» George H. Bush y apartados bajo la de William Clinton y que, finalmente, se apoderaron nuevamente del poder, no con la designación de George W. Bush sino gracias a los atentados del 11 de septiembre de 2001.



Thierry Meyssan - Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire y de la sección francesa Réseau Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate…

[1] «Las redes estadounidenses de desestabilización y de injerencia» por Thierry Meyssan, Voltaire 20 de julio de 2001.

[2] Secret Agenda: The United States Government, Nazi Scientists, and Project Paperclip, 1945 to 1990, por Linda Hunt. St.Martin’s Press, 1991.

[3] World Circling Spaceship, Rand Corporation, mayo de 1946.

[4] «The Sources of Soviet Conduct», por Mr. X (alias de George C. Kennan), in Foreign Affairs, julio de 1947.

[5] Los documentos que preparó Barrett y que atestiguan la manipulación fueron desclasificados por James Carter. Se publicaron en el volumen dedicado a Corea de Foreign Relations of the United States. Un análisis de esos documentos aparece en «A Tale of Two Memos» por Bob Spiegelman, Covert Action n° 31, invierno de 1989. Por otra parte, Barrett expuso sus teorías y métodos en Truth is Our Weapon, Funk and Wagnalls, 1953, obra que fue reeditada por B&W Reprint.

[6] La continuación de los crímenes nazis en el arsenal de Edgewood dió lugar a un informe de los inspectores generales James R. Taylor y William Johnson «Research Report Concerning the Use of Volunteers in Chemical Agent Research», 21 julio de 1975. El conjunto de expérimentos químicos que dirigieron los científicos nazis del ejército estadounidense entre la población civil de los propios Estados Unidos fue objeto de un informe del Congreso, «Biological Testing Involving Human Subjects by the Department of Defense», 23 de mayo de 1977.

[7] La AEI había sido fundada en 1943 para promover la libre empresa. Más que un lobby político, en aquel entonces era esencialmente un grupo de reflexión sobre la economía. La tarea de asegurar el control sobre el AEI y desarrollarlo fue confiada a William Baroody Sr. y, más tarde a su hijo William Baroody Jr. En algunos años el AEI multiplicó por quince su membresía.

[8] David Packard, ex-secretario adjunto de Defensa y presidente de la multinacional Hewlett-Packard, y Lane Kirkland, secretario-tesorero de la AFL-CIO, eran copresidentes del CPD.

[9] Peddlers of Crisis: The Committee on the Present Danger, Jerry Sanders, South End Press, 1983. Killing Detente, The Right Attacks the CIA, Anne Hessing Cahn, Pennsylvania State Press, 1998.

[10] La maniobra era especialmente lógica en la medida en que hacía mucho que Washington había decidido poner la bomba atómica en manos de Israel. Cf . Affaires atomiques, Dominique Lorentz, edición Les Arènes, 2001 www.arenes.fr/livres.

[11] Ver: «Paul Wolfowitz, l’âme du Pentagone» texto en francés, por Paul Labarique, Voltaire, 6 de octubre de 2004.

[12] Sobre el general Lemnitzer, ver «Opération Northwoods, cuando el estado mayor estadounidense planificaba atentados terroristas contra su población», por Thierry Meyssan, Voltaire 5 de novembre de 2001.

[13] Richard Pipes publicó una versión abreviada del informe del equipo B en Commentary de julio de 1977 con el título «Why the Soviet Union Thinks It Could Fight and Win a Nuclear War». Se conoce con el nombre de «Pipes Report».

[14] Ver: «Operación Paperclip: de los V2 a la Luna», Voltaire, 7 de enero de 2005.

[15] «Group Goes from Exile to Influence», in The New York Times, 23 de noviembre de 1981.

[16] Sitio oficial del AEI http://www.aei.org.

[17] Sitio oficial del CSIS http://www.csis.org.

[18] Sitio oficial del CSP http://www.centerforsecuritypolicy.org.

[19] Recordemos que Hillary Rodham Clinton acusó ampliamente a Richard Mellon Scaife como principal conspirador y financiero del escándalo Lewinsky.

[20] Sitio oficial de la NAI http://www.aei.org/nai.

[21] Une versión abreviada del documento aparece en [22" class="spip_out">http://www.israeleconomy.org/strat1.htm Sobre Elliott Abrams, ver «Opération manquée au Venezuela», por Thierry Meyssan, Voltaire, 18 mayo 2002.

[23] El estimado de la CIA (National Intelligence Estimation) NIE 95-19 había llegado a la conclusión de que ningún nuevo Estado alcanzaría la capacidad necesaria para golpear el territorio estadounidense antes de 2010.

[24] «China: MilitarytoMilitary Exchange2000», Departmentof Defense, 6 de julio de 2001 http://www.defenselink.mil/news/Jun... y Military Power of the People’s Republic of China,Department of Defense, 7 de diciembre de 2002 http://www.defenselink.mil/news/Jul.

[25] Sitio oficial del WINEP [26" class="spip_out">http://www.washingtoninstitute.org Sitio oficial del MEMRI http://www.memri.org. El MEMRI ofrece a sus miembros congresistas y a la prensa estadounidense traducciones gratuitas de artículos de la prensa árabe. La selección, muy parcial, de estos materiales tiene como objetivo desacreditar a los dirigentes árabes. El MEMRI fue creado para el CSP por un grupo de oficiales del servicio de inteligencia de las fuerzas armadas israelíes: el coronel Yigal Carmon, Yotam Feldner y Aluma Solnick. Cf. «Selective MEMRI», in The Guardian, 12 de agosto de 2002.

[27] Sitio oficial del FPRI http://www.fpri.org.

[28] Sitio oficial de la FDD http://www.defenddemocracy.org.

[29] 11 septembre 2001, L’Effroyable imposture, por Thierry Meyssan, edición Carnot, 2002 http://www.effroyable-imposture.net.

[30] Oficialmente, esta Oficina fue disuelta después de ser revelada su existencia por la prensa norteamericana. Pero, como su creación no fue nunca oficial, no hay manera de comprobar si fue realmente eliminada.

[31] Washington Hawks Get Power Boost, Julian Borger, The Guardian del 17 de diciembre de 2001.

¿Cambia de bando la esperanza?

Debilidades de la izquierda intelectual frente a las guerras
Jean Bricmont es, sin lugar a dudas, uno de los intelectuales europeos más lúcidos para analizar las debilidades de la izquierda intelectual frente a las guerras. ¿El origen de tales debilidades? Una ruptura inconsecuente con el pensamiento mayoritario heredado del colonialismo, afirma él. ¿Provocador? Hay que leerlo, por supuesto.

Y para los bruselenses, hay que venir a escucharlo el próximo viernes, 11 de marzo, porque Jean Bricmont será uno de los principales oradores del gran debante ¿A dónde va Iraq? ¿Qué podemos hacer nosotros? Programa completo en :
http://www.stopusa.be/agenda/texts.php?id_event=89

3 de marzo del 2004
¿Cambia de bando la esperanza?

Jean Bricmont
Revista de Il Manifesto, n° 47, febrero de 2004
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Los ultrajes cometidos en la India por los cipayos sublevados
son verdaderamente espantosos, horribles, indecibles -como aquellos
que uno se espera ver en guerras de motines, de nacionalidades, de razas y,
sobre todo, de religión; en una palabra, como los que la respetable
Inglaterra tenía costumbre de aplaudir cuando eran perpetradas por los
vendeanos contra los "azules", por los guerrilleros españoles
contra los franceses infieles, por los serbios contra sus vecinos alemanes y
húngaros, por los croatas contra los rebeldes vieneses, por la guardia
móvil de Cavaignac o los diciembristas de Bonaparte contra los hijos e
hijas de la Francia proletaria. Por muy infame que sea la conducta de los
cipayos, no es más que el reflejo, en forma concentrada, de la propia
conducta de Inglaterra en India.
Karl Marx (1)
Existe cierto número de cosas que es aparentemente más fácil empezar que terminar: una historia de amor, picotear pistachos y dirigir una guerra. Esto último es lo que los estadounidenses están descubriendo ahora en Iraq. Esta situación va a suscitar nuevos debates en el seno de los movimientos opuestos a la guerra. En el seno de estos movimientos siempre ha habido dos tendencias, una minoritaria y otra mayoritaria: en 1991 la mayoría apoyaba el embargo contra Iraq como alternativa a la guerra. La minoría veía en este embargo un simple preparativo para la guerra y se oponía a él. Durante los Acuerdos de Oslo, la mayoría los aplaudió y la minoría vio en ellos un acuerdo de tipo "Bantustán" que no solucionaba nada. Durante las guerras contra Yugoslavia y Afganistán la mayoría adoptó un apostura de tipo ni-ni: ni O! TAN ni Milosevic, ni Bush ni los talibanes. Durante la última guerra la mayoría apoyó las inspecciones de la ONU, de nuevo como alternativa a la guerra, y la minoría vio en ello una preparación psicológica para esta guerra (si son necesarias las inspecciones, es que Iraq viola sin duda el derecho internacional y si estas inspecciones no llevan a nada quizá es necesaria la guerra). En situación actual la mayoría pedirá que la ONU o Europa se impliquen más en la "reconstrucción" de Iraq y la minoría exigirá la salida pura y simple de los ocupantes.

La idea que quisiera defender aquí es que la postura mayoritaria es de hecho muy débil intelectualmente y que su fuerza proviene esencialmente del apoyo del que dispone en los grandes aparatos políticos (socialistas, verdes e incluso comunistas). A causa de esta fuerza institucional los mayoritarios pueden evitar el debate con los minoritarios tachándolos de simplistas, de antiamericanismo primario (si no de antisemitismo) o acusándolos de ser "pro-X" (donde X= Milosevic, Sadam Husein o los talibanes, etc). Para ilustrar lo que es erróneo en la tendencia dominante, empecemos por la consigna "ni, ni": ahora que Milosevic está en La Haya, los talibanes y Sadam Husein derrocados, los partidarios de esta consigna acaso pueden explicar cómo se van a desembarazar de la otra parte del "ni", Bush, o la OTAN. Por supuesto, es imposible y lo saben muy bien. Pero ahí está efectivamente el problema: no se puede comparar un país en e! l que vive el 4% de la humanidad y cuyos dirigentes declaran abiertamente que el siglo que empieza será "americano" y unos poderes brutales (a fin de cuentas muy diferentes entre ellos) pero cuya acción está muy limitada en el tiempo y el espacio.

Más fundamentalmente, el discurso mayoritario se deja influenciar demasiado por la ideología dominante de nuestra época. Ésta se puede resumir en algunas ideas fundamentales: la caída de la URSS demuestra la superioridad de nuestro sistema, basado en la democracia, el respeto a los derechos humanos y el libre mercado. El problema es extender este sistema ahí donde no reina todavía y para ello a veces es necesario el uso de la fuerza. Por todas partes hay nuevos Hitler que se proponen masacrar a los nuevos judíos -los kosovares, los kurdos, las mujeres afganas, etc. Quienes rechazan la injerencia humanitaria son análogos a los "muniqueses" de antes de la guerra. Cierran los ojos ante el verdadero peligro de nuestro tiempo, el "fascismo islámico" y se niegan a socorrer a las "víctimas".

La corriente mayoritaria acepta esencialmente el principio del razonamiento, pero no necesariamente su conclusión (que se refiere al uso de la fuerza). La corriente minoritaria descansa sobre una visión del mundo y de la historia completamente diferente. "Nuestro" sistema no se basa únicamente, siquiera principalmente, en la "democracia, el respeto a los derechos humanos y el libre mercado", sino en un largo periodo de relaciones desiguales con esta vasta reserva de materias primas y de trabajo gratuito o muy barato que hoy se llama Tercer Mundo. Nadie puede decir qué habría sido de nuestro sistema (ni tampoco cómo habría podido desarrollarse el resto del mundo) sin el tráfico de esclavos, la conquista de América y su pillaje, lo mismo que el de África y de las Indias, las guerras del opio, el flujo ininterrumpido de petróleo barato en el siglo XX o la transferencia de recursos púdicamente llamado "servicio de la de! uda".

Desde el punto de vista defendido aquí el mayor progreso del siglo XX sin duda es la derrota de las potencias coloniales en las luchas anti-coloniales. Esto permitió librar a centenares de millones de hombres y mujeres de una de las formas más extremas de racismo, de explotación y de opresión . Pero esta liberación solo ha sido parcial, esencialmente porque el sistema colonial ha sido reemplazado por un sistema neo-colonial que ha dejado más o menos intactas las relaciones económicas desiguales, al tiempo que delegaba las tareas de represión a gobernantes formalmente autónomos. Se puede pensar y desear que las principales luchas de este siglo tendrán por objeto el desmantelamiento del sistema neo-colonial y tanto en América Latina como en lo que tiene de mejor el movimiento altermundista se puede observar el esbozo de dicho combate.

Además es fácil establecer una relación directa entre las guerras actuales y el sistema colonial y neo-colonial. La creación de Israel sólo fue posible como prolongación de la ocupación británica de Palestina tras el fin del imperio turco. La creación de un Kuwait "independiente" (del mundo árabe, pero no de nosotros) también está relacionada con la implicación del Imperio Británico en esta región. El régimen baasista en Iraq surgió de la revuelta contra la monarquía que servía de "fachada árabe" a este imperio, por emplear la expresión de Lord Curzon. Por lo que se refiere al régimen iraní, surgió de una revuelta contra el del Sha, que fue instaurado por Estados Unidos en 1953, tras el derrocamiento de Mossadegh, que tuvo el mal gusto de tratar de nacionalizar el petróleo. El apoyo a Sadam durante los años ochenta estaba motivado por la voluntad ! de "contener" la revolución iraní. Al Qaeda encuentra sus orígenes en la lucha instigada por los estadounidenses contra un régimen relativamente laico pero próximo a los soviéticos en Afganistán. En resumen, se mire para donde se mire se constata que las intervenciones de ayer, todas ellas por supuesto justificadas por las más nobles intenciones, ha sembrado el germen de los conflictos de hoy.

Vayamos a la situación actual en Iraq y a la actitud que deberían adoptar los movimientos contra la guerra. En primer lugar hay que darse cuenta de que Estados Unidos no va a abandonar Iraq, a no ser que acaben por ser expulsados militarmente, lo que llevaría mucho tiempo (y muchos muertos). Políticamente no se pueden permitir perder prestigio en un conflicto en el que han invertido tanto. Sólo se pueden ir si dejan tras de sí un régimen "amigo". El problema es que tienen pocos aliados reales en el mundo árabe: algunos medios de negocios y dirigentes feudales, pero ni las fuerzas laicas que siempre han tenido una postura anti-imperialisata ni, lo que es nuevo, el grueso de las fuerzas religiosas. El futuro dirá si han ganado su apuesta -iraquizar la guerra-, es decir, combatir a la resistencia por medio de los propios iraquíes. Pero está lejos de ser verdad y es poco probable que esta apuesta se gane por medios democr! 25;ticos y respetuosos de los derechos humanos. Sin duda habrá que vérselas durante años con un gigantesco Líbano o una gigantesca Palestina. Al menos será interesante observar la actitud de los intelectuales occidentales que durante tantos años han agitado la bandera de los derechos humanos contra los países socialistas y los regímenes nacionalistas del Tercer Mundo.

Se puede apostar fácilmente que estos intelectuales se centrarán no en la ocupación y su carácter ilegítimo, sino sobre los métodos utilizados por la resistencia y cuya estigmatización será un eje privilegiado de su discurso; habrá indignación ante los atentados suicidas y los ataques contra civiles y se exigirá que quienes critican la guerra "condenen sin ambigüedad" ante todo estos métodos. Pero, como recuerda el texto de Marx citado en el encabezamiento de este artículo, la indignación selectiva frente a las "atrocidades" no es nueva. En la época soviética los muyaidines en Afganistán no utilizaban métodos especialmente delicados, pero con todo eran aplaudidos por la "respetable Inglaterra" y, sobre todo, por Estados Unidos (2). Se puede dar la vuelta a la cosas como uno quiera, pero el hecho es que hay muchos más muertos, incluidos los muertos civiles, entre los palestinos! , los afganos y los iraquíes que entre los estadounidenses y los israelíes. Respecto a la cuestión de saber si los muertos civiles son intencionados en un caso y no en otro, no se puede dejar de observar que las guerras, las ocupaciones y los embargos son perfectamente intencionados y sus consecuencias perfectamente previsibles. Además hay que subrayar que los millones de personas que se opusieron en todo el mundo a esta guerra lo hicieron con medios pacíficos y democráticos: peticiones, manifestaciones, etc. Se han reído en sus narices: ¡qué panda de ingenuos! Incluso los gobiernos europeos (Francia, Alemania), que hicieron a Estados Unidos el don de un consejo de amigo (fueran cuales fueran sus intenciones reales), fueron tratados con desprecio. Estados Unidos y sus admiradores en la intelligentsia y la prensa europea han sido los que han elegido la lucha armada; que no vengan ahora a quejarse de la resistencia que ésta pr! ovoca o de las formas que adopta.

Cuando los estadounidenses entraron en Bagdad la pregunta que se planteó inmediatamente fue: ¿quién es el siguiente?¿Siria, Irán, Cuba? Uno de los primeros méritos de la resistencia iraquí es el de haber retardado estos planes y el haber inmovilizado a una buena parte del ejército estadounidense. Queda por saber cuánto tiempo podrá aguantar la resistencia. Contrariamente a la imagen dada por la guerra de Vietnam, la mayoría de las resistencias populares, de la Comuna de París a la América central de los años ochenta, acaban por ser aplastadas. Pero si continúa la resistencia, entonces puede contribuir a cambiar la cara del mundo. Puede devolver la esperanza a un mundo árabe-musulmán que después de todas las derrotas y humillaciones sufridas frente a Israel y Estados Unidos la necesita mucho. Más importante aún, puede poner en entredicho la invencibilidad de Estados Unidos, esp! ecialmente en América Latina. El orden del mundo no descansa sobre la justicia y los derechos humanos sino sobre convicción, mil veces repetida en la historia, de que por mucho que se rebelen los oprimidos, acabarán siendo vencidos. Así es como se llega a considerar natural, excepto cuando las víctimas protestan, que Bolivia suministre energía a bajo precio a California (después de haber "suministrado" de la misma manera plata y estaño a occidente); una comparación entre ambos países demuestra que es evidente que es Bolivia la que debe mantener el nivel de vida de California. Desestabilizar, incluso temporalmente, el brazo armado de este "orden" puede tener un extraordinario efecto simbólico. Además todas las mentiras que han servido para preparar esta guerra han sido servilmente repetidas por los media dominantes (al menos en Estados Unidos y en los países de sus aliados) y esto contribuye a que pierdan parte! de su credibilidad.

Algunos verán en las palabras expresadas aquí un apoyo al terrorismo y otros, por el contrario, aplaudirán apelando a apoyar la resistencia. Personalmente veo mucho de mitología en la retórica del apoyo a X (a Sadam, a la resistencia, etc). Nosotros (los que nos oponemos a la guerra) no disponemos ni de dinero ni de armas para proporcionárselo a nadie. Si algunas personas están dispuestas a partir al combate o a ayudar directamente a la resistencia iraquí, esta es una elección personal y tienen que evaluar lúcidamente la naturaleza de las fuerzas que entonces van a apoyar realmente (aunque sólo sea para evitar trágicas desilusiones y cambios de chaqueta, como se ha visto en el pasado). Pero para la mayoría, que se quedará aquí, es de rigor una actitud más modesta. No podemos resolver todos los problemas del mundo. Además el movimiento contra la guerra debe también admitir su fracaso: no! hemos llegado absolutamente a nada frente a la desatada violencia de Estados Unidos. En consecuencia, estamos en una mala posición para dar lecciones de humanismo a los iraquíes que a causa de nuestro fracaso tienen que sacrificarse en un número muy elevado para liberar a su país.

Desde el conflicto entre Stalin y Trotski en la Unión Soviética los intelectuales de izquierda en occidente han pasado mucho tiempo peleándose para saber a quiénes "apoyaban" en conflictos lejanos o pasados sobre los que no tienen ninguna influencia real. Un cínico podría sugerir que, además de que estos debates les permiten desplegar una vasta erudición histórica, les llevan a separarse de la mayoría de la población ahí donde viven o ahí donde sus acciones podrían tener un impacto real. Sea como fuere, la cuestión que debemos plantearnos no es la de un apoyo afectivo o imaginario a éste o aquel, sino la de la acción que hay que emprender ahí donde podemos obtener un efecto, es decir, en nuestras sociedades y frente a los gobiernos occidentales. En lo inmediato, hay que hacer lo que sea para no aportar ayuda alguna, material, simbólica o cualquier otra, siquiera so pretexto de la r! econstrucción, a la ocupación. Además el gobierno estadounidense no necesita tropas extranjeras por razones militares sino para poder pretender, frente a su opinión pública, que está a la cabeza de una vasta coalición. Disipemos lo antes posible esta ilusión. También hay que prepararse para un eventual post-Bush. Aquellos a los que se podría llamar los imperialistas inteligentes, el "financiero y filántropo" George Soros, por ejemplo, pero también una buena parte de las élites estadounidenses van a hacer lo imposible para desembarazarse de un presidente que ha contribuido muy eficazmente a la movilización de la población mundial contra Estados Unidos. Demócratas como Clinton o Carter son mucho mejores que Bush para agitar la bandera del "multilateralismo" (sin llegar, por supuesto, a pedir su opinión a las poblaciones de Asia, África o América Latina) y para reconstruir, con el ap! oyo de la social-democracia (y accesoriamente, de los verdes) el condo minio imperial euro-estadounidense. (3)

Más fundamentalmente y para actuar a más largo plazo, sobre todo en los países no directamente comprometidos en esta guerra, debemos trabajar a nivel intelectual y cultural para cambiar radicalmente la perspectiva dominante en las "relaciones norte-sur". El problema fundamental no es que haya malvados dictadores (aunque los haya) o fanáticos religiosos opuestos a "occidente" (aunque también los haya) sino siglos de relaciones injustas que no han acabado en absoluto y que son la base de un orden económico que no es moralmente defendible y quizá ni siquiera estable a medio plazo Este punto de vista puede parecer "radical" y "minoritario" pero únicamente cuando se limita a las sociedades occidentales; en el vasto mundo, no hay nada que choque y sobre todo no lo hay en el mundo árabe donde la política de EEUU obtiene "resultados estalinianos", pero opiniones que le son desfavorables. Se pueden hacer muchas cosas para combatir est! e orden: aligerar el peso de la deuda, luchar contra los acuerdos económicos desiguales, limitar los saqueos, abrir las fronteras a los refugiados. Si combatimos esto, y esto en primer lugar, contribuiremos a realizar el modesto deseo expresado durante la agresión occidental a la revolución rusa por Bertrand Russell, que para "minimizar la sangre derramada y preservar al máximo lo que hay de valioso en la civilización actual" esperaba "un poco de moderación y de sentimiento humano por parte de aquellos que se beneficiarán de privilegios injustos en el mundo tal como es". (4)

Notas

(1) New York Daily Tribune, 16 de septiembre de 1857, en Karl Marx, Frierderich Engels, Textes sur le colonialisme, Ed. du Progrès, Moscú, 1977. Citado en Albatros, n° 34, octubre de 2003. Sobre las condiciones reales impuestas por el sistema colonial en los que es hoy el Tercer Mundo, véase Kike Davis, Génocides tropicaux, La Decouverte, Paris, 2003.

(2) Recordemos que en una entrevista a Nouvel Observateur, Brzezinsky, que entonces era consejero del presidente Carter, declaraba: "Según la versión oficial de la historia, la ayuda de la CIA a los muyaidines empezó en el curso de los ochenta, es decir, después de que el ejército soviético hubiera invadido Afganistán el 24 de diciembre de 1979. Pero la realidad, mantenida en secreto hasta ahora, es muy diferente: en efecto, fue el 3 de julio de 1979 cuando el presidente Carter firmó la primera directriz sobre la ayudad clandestina a los opositores al régimen prosoviético de Kabul. Y aquel día escribí una nota al presidente en la que le explicaba que en mi opinión esta ayuda iba a acarrear una intervención militar de los soviéticos" (Nouvel Observateur, n° 1732, enero de 1998)

(3) Además la cumbre de jefes de Estado o de gobierno del movimiento de países no alineados, reunida en Malasia los días 24 y 25 de febrero de 2003, países que reagrupan a la mayoría de la población mundial, condenó sin equívocos la política estadounidense en Iraq y rechazó categóricamente lo que llaman el "denominado "derecho" de intervención humanitaria".

(4) Bertrand Russell, The Practice and Theory of Bolshevism, Allen and Unwun, Londres, 1920

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció anoche la dimisión de su cargo en un mensaje a la nación

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció anoche la dimisión de su cargo en un mensaje a la nación, transmitido por las emisoras de radio y televisión estatales, al tiempo que informó que hoy entregará su renuncia al Congreso de la Nación.

El mandatario justificó su inesperada decisión ante las amenazas de bloqueo de carreteras, cuyo inicio está previsto para hoy, por parte de las organizaciones campesinas aliadas del Movimiento Al Socialismo (MAS), que lidera el dirigente cocalero Evo Morales.

El jefe de Estado sostuvo que no está dispuesto a gobernar “en función de locuras” de sectores y de grupos que amenazan diaria y constantemente al país.

Mesa tomó posesión de su cargo el 17 de octubre de 2003, sucediendo constitucionalmente al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, de cuyo gabinete formó parte como vicepresidente desde el 6 de agosto de 2002.

En caso de que el Congreso acepte la dimisión de Mesa, de acuerdo con la Constitución el sustituto en el cargo será el presidente de la Cámara de Senadores, Hormando Vaca Díez.

Presiones. En su discurso, que duró unos 45 minutos, el aún gobernante boliviano censuró la actitud del jefe del MAS, por “poner al país en jaque” con sus amenazas de dirigente sindical.

Mesa dijo que la exigencia del partido de Morales, de aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos con un incremento de los precios del 18 al 50 por ciento, no es compartida por la mayoría de la población.

También criticó al líder de la Federación de Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto, Abel Mamani, que se ha pronunciado en favor de la radicalización de la huelga de esa urbe con el fin de lograr la expulsión de la trasnacional francesa Suez.

“No estoy dispuesto a hacerle a usted el juego de la irresponsabilidad, en una comedia vergonzosa que nos está llevando a la destrucción de Bolivia”, señaló Mesa a ambos dirigentes poco antes de terminar su alocución.

El presidente también dijo que las fuerzas del orden no saldrán a las calles para despejar los lugares de bloqueo anunciados por los grupos movilizados desde hace una semana.

Carlos Mesa Gisbert, de 51 años, acompañó su mandato presidencial de un clima de revuelta social y política.

Periodista e historiador, de actuar como un implacable comentarista político ante las cámaras, pasó a tener un perfil bajo en el nuevo gobierno, lo que posteriormente redundó en beneficio de su popularidad, cuando comenzó la caída de su posición en el poder.

Evo Morales, amigo de Chávez, causa de la renuncia
El presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia, Evo Morales y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez son amigos, compañeros, pero lo que más los une es sin duda su ideología populista, enemiga de la “oligarquía”.

En un encuentro de ambos en 2004, Chávez pidió arrimarse a una Bolivia que “pasado mañana (será) gobernada por el compañero Evo Morales. Imaginémonos, el enemigo también sabe quién es Evo y tenemos que cuidar a Evo, y estoy seguro de que su primer cuidador es el pueblo boliviano”.

En ese momento, el mandatario venezolano elogiaba a su homólogo Carlos Mesa, a quien calificó de “hombre de honor”, por mantener su palabra de convocar a una Asamblea Constituyente. “Mesa está cumpliendo en Bolivia la palabra empeñada; es un buen hombre, es un hombre de honor; prometió una Asamblea Constituyente y hacia allí marcha”, señaló.

Sin embargo, el presidente venezolano advirtió que el propósito de Mesa está siendo atacado por la oligarquía boliviana, “empujada”, según afirmó, por el gobierno de Estados Unidos.

Ahora tras la renuncia de Mesa, habrá que saber si piensa igual el Ejecutivo venezolano y si seguirá apoyando al líder cocalero y sindical Evo Morales.
Ya en el pasado el ex jefe del comando sur del ejército estadunidense, el general James Hill, aseguraba que Chávez daba dinero a Morales.

Presidente boliviano pide diálogo al MAS boliviano

Presidente boliviano pide diálogo al MAS boliviano

La Paz, 8 mar (PL) El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, agradeció esta noche su ratificación por el congreso, merced a un acuerdo con los partidos tradicionales, y pidió diálogo al Movimiento al Socialismo (MAS), que se negó a firmar el acuerdo.

En un discurso de matices triunfales, tras el rechazo casi unánime del legislativo a su dimisión, Mesa sostuvo que la solución subraya la decisión nacional de resolver la crisis institucional con sensatez, racionalidad y espíritu de paz y sentido de futuro.

Agregó que presentó su dimisión por considerar que el país había llegado a un punto muerto en su posibilidad de resolver los problemas nacionales, y no podía permitir que esa situación se agravara hasta hacerse irreversible.

El mandatario dijo también que no estaba ni está dispuesto a tomar decisiones bajo presión que inviabilicen externa e internamente a Bolivia.

Insistió en atribuir lo que llamó espiral de intolerancia a "sectores radicales a veces minoritarios" para los cuales la única forma de lograr sus objetivos es la presión, la violencia y bloquear al país, por lo que era indispensable obligar a todos a la reflexión.

Tras reiterar sus críticas a las protestas sociales de las últimas semanas, Mesa aseguró que su renuncia no fue resultado del cálculo político en busca de fortalecerse, sino una determinación genuinamente angustiada.

Elogió el pacto político que firmó con la mayoría parlamentaria de partidos tradicionales.

Ese pacto prevé revisar artículos vitales de un proyecto de ley de hidrocarburos que afecta los intereses de las transnacionales, aunque aseguró que la nueva versión acatará el mandato del referendo de julio de 2004 sobre el tema.

Agregó que además ha acogido la iniciativa de la Iglesia Católica y otras instituciones humanitarias, para un diálogo con las organizaciones sociales, que los convocantes estiman debe atender las demandas populares.

Mesa consideró superadas sus contradicciones con el parlamento -heredado de la administración neoliberal de su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada- y se comprometió en un trabajo mancomunado a futuro con el poder legislativo.

Más adelante se dirigió al jefe del MAS, Evo Morales, a quien fustigó duramente en su mensaje de renuncia el domingo último, para invitarlo a un dialogo directo, y dijo que el líder izquierdista tiene una raíz basicamente patriótica.

Los congresistas del MAS votaron contra la renuncia de Mesa, pero rechazaron el pacto entre el gobierno y el congreso por considerarlo favorable a las transnacionales y la derecha, y anunciaron que seguirán las protestas por una ley de hidrocarburos nacionalista.

El mandatario pidió a la población que el jueves próximo realicen manifestaciones "contra los bloqueos y los bloqueadores".

También solicitó a sus partidarios -miles de los cuales lo acalamaron a su paso entre el palacio de gobierno y el congreso- que eliminen las consignas racistas en sus demostraciones.

El socialismo bolivariano

El socialismo bolivariano

Por: Jorge Mier Hoffman



Es mi opinión, que el fundamento de nuestro Sistema de Gobierno, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad; está sancionado por la pluralidad de los sabios, como también lo está, que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos y todos no lo son; todos deben poseer talentos y todos no los poseen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad más liberalmente establecida. Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerza y caracteres. Las leyes corrigen estas diferencias por que colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, les den una igualdad ficticia, propiamente llamada política social”… Simón Bolívar

En estas palabras del Libertador, se resume el fundamento filosófico del Socialismo Bolivariano, que busca la unidad de los pueblos y la igualdad social, no como una utopía, sino como un sistema de gobierno socialista de raíces nacionalista que tanto angustia al gobierno de Washington y en especial al Clan Bush.

Cuando el esquema capitalismo poco a poco ganaba terreno en la sociedad consumista de la colonia, el Libertador respondió:

“La influencia de la civilización produce una indigestión en nuestro espíritu, que no tiene bastante fuerza para masticar el alimento nutritivo de la libertad... Lo mismo que debiera salvarnos nos hará sucumbir… Las doctrinas más puras y más perfectas, son las que envenenan nuestra existencia”… Simón Bolívar

… Bolívar era un Socialista por convicción..!

Sin embargo, y a pesar de constituir un ancestral sistema de gobierno que busca la igualdad y la justicia social, el capitalismo ha estigmatizado el socialismo, al extremo de convertirlo en una moderna doctrina estatista degenerada del comunismo; y con esta aberración histórica y conceptual, los capitalistas definen el socialismo como:

“Un término que, desde principios del siglo XIX, designa aquellas teorías y acciones políticas que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal de los sectores económicos, lo que se opone frontalmente a los principios del capitalismo. Aunque el objetivo final de los socialistas es establecer una sociedad comunista o sin clases, se han centrado cada vez más en reformas sociales realizadas en el seno del capitalismo”

Lo cierto, es que el socialismo fue, es y será la eterna búsqueda de los pueblos para lograr el equilibrio social y la justicia económica, que tiene como enemigos insalvables al capitalismo con sus políticas neoliberales

Con Karl Marx y a Friedrich Engels, el socialismo adquirió un soporte teórico y práctico a partir de una concepción materialista de la historia que definieron como el “marxismo”, que sostenía que el capitalismo era el resultado de un proceso histórico caracterizado por un conflicto continuo entre clases sociales opuestas; y por consiguiente, el Estado Social fomentaba la clase de trabajadores y sin propiedades, donde no tendría cabida el capitalismo… Principios que nada tienen que ver con la concepción filosófica del Socialismo Bolivariano que instauró Simón Bolívar en América, inspirado en el "Contrato Social" de Rousseau y sus epígonos de la “Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre”, el cual Bolívar resumió en ese célebre discurso que pronunció el 15 de febrero de 1819, al momento de instalar el Congreso Constituyente en Angostura, donde definió el Socialismo Bolivariano con estas palabras:

“El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”… Simón Bolívar

Ese es el Socialismo Bolivariano que busca el equilibrio social, contrario al capitalismo con sus perversiones económicas excluyentes y restrictivas… El CAPITALISMO es una doctrinaria que aboga por el desarrollo económico personal e individual para lograr el progreso de la sociedad; es decir, que el desarrollo de la nación depende de las libertades económicas de sus ciudadanos; contrario al Socialismo Bolivariano instaurado por nuestro Libertador, que basa su filosofía en la participación de la sociedad para lograr las libertades sociales:

“Son derechos del hombre: la libertad, la seguridad, la prosperidad y la igualdad. La felicidad general, que es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de estos derechos”… Simón Bolívar

En el capitalismo: las individualidades progresistas se imponen sobre las mayorías conformistas

En el capitalismo: el estado transfiere a los particulares todo el potencial económico y social del país, incluyendo los servicios públicos, la salud y la educación (privatización)... no existen restricciones en el comercio, no hay control de precios, y toda la actividad económica gira en torno a la oferta y la demanda (economía de mercado)… total libertades para las importación y exportación sin ningún tipo de restricción (globalización)… la divisa por excelencia para las operaciones comerciales es la moneda estadounidense (el Dólar)… En el capitalismo el estado impulsa y apoya la iniciativa privada; sector que está obligado a generar impuestos para que el Estado pueda cubrir el gasto militar y burocrático; pero sobre todo, el Estado no aplicará sistemas fiscales restrictivos que puedan limitar las fugas de divisas, la legitimación de capitales, ni las utilidades de los bancos… El Sistema Capitalista Privado encuentra en el neoliberalismo un ambiente ideal para su desarrollo, convirtiendo a la nación en una sociedad “consumista insaciable” de bienes y servicios.

Socialismo Bolivariano es el gobierno de las mayorías, que regula las individualidades progresistas como factores de productividad para el beneficio social

(Desarrollo Endógeno)

El Socialismo Bolivariano es todo lo contrario al capitalismo... Se fundamenta en la racionalización de las riquezas de la nación para convertirlas en bienestar social a cargo del Estado (estado paternalista). No delega en los particulares el mandato Constitucional referido a la: salud y educación… En el Socialismo Bolivariano: las voluntades de las mayorías se imponen sobre las individualidades… Decía

Bolívar:

“Yo antepongo siempre la comunidad a los individuos”

En el Socialismo Bolivariano: el estado explota los recursos del país (nacionalización)... existen restricciones en el comercio para controlar las ganancias de los productores, en función a los subsidios que les da el Estado (control de precios)… Las importaciones y exportación están reguladas para proteger la industria nacional (licencias de importación)… El Estado promoverá la actividad privada que no interfiera con la función del Estado, en cuando atender las clases más necesitadas y lo que por derecho le acuerda al pueblo en la Constitución: servicios públicos, salud, vivienda y educación (programas sociales)… pero sobre todo, el Estado aplicará sistemas fiscales restrictivos para limitar las fugas de divisas (control de cambio), la legitimación de capitales, y las utilidades de los bancos (control de tasas de interés)… Así declaraba Bolívar su Socialismo Bolivariano:

“Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar bajo el imperio de las leyes inexorables: la igualdad y la libertad… La igualdad legal es indispensable donde hay desigualdad física, para corregir en cierto modo la injusticia de la naturaleza… La libertad práctica no consiste en otra cosa que en la administración de la justicia y en el cumplimiento de las leyes, para que el justo y el débil no teman, y el mérito y la virtud sean recompensados”

El Socialismo Bolivariano en una doctrina de un alto contenido social, contrario al imperialismo económico arraigado en el Poder Supremo de los Estados Unidos; tal cual lo vaticinó nuestro Libertador Simón Bolívar:

“Cuando extiendo la visión sobre este continente, veo que está a la cabeza una nación muy belicosa y capaz de todo como los Estados Unidos... Un mundo de necesidades nos hará cada vez más esclavos del Poder Supremo... Los americanos hoy con más fuerza que nunca no ocupamos otro lugar en la sociedad que de siervos propios para el trabajo, y cuando más somos simples consumidores. No somos capaces de producir ni siquiera nuestras propias necesidades, como una estrategia, para evitar que tengamos capacidad de negociar”… Simón Bolívar

Inmortales palabras que hoy más que nunca tienen vigencia, en un planeta

convulsionado en guerras, por la ambición del imperialismo estadounidense por imponer su Sistema Capitalista y derrocar el Socialismo Bolivariano que se extiende por todo el continente Sudamericano, cuya comparación encontramos en célebres palabras del Libertador:

Capitalismo: “la globalización no tiene fronteras, la integración económica de los países es menester sin importar los sacrificios”. Socialismo Bolivariano: “La prosperidad del país, vendrá cuando los venezolanos tengamos el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes, y del fruto de su talento, industria y trabajo”… Simón Bolívar

SOBRE LOS RECURSOS NATURALES DEL PAÍS:

Capitalismo: “Privatizar los activos de la nación es fundamental para reactivar su economía”

Socialismo Bolivariano: “Las minas de cualquier clase corresponden a la República, las cuales deben ser destinadas al bienestar social”… Simón Bolívar

SOBRE LA EDUCACIÓN:

Capitalismo: “es una utopía dar educación integral a todos..! la educación es un negocio rentable como cualquier otro, y será más eficiente en manos del sector privado, sólo para quienes pueden pagarlo”

Socialismo Bolivariano: “El primer deber del gobierno es dar educación al pueblo… La nación será sabia, virtuosa, guerrera; si los principios de su educación son: sabios, virtuosos y militares. Ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática, si se la cría en la escuela de estos errores. Por eso es que las sociedades ilustradas han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones políticas… He aprendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria: el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad se alcanza lo más difícil entre los hombres: hacerlos honrados y felices”… Simón Bolívar

SOBRE EL ESTILO DE GOBIERNO:

Capitalismo: “Es deber del gobierno proteger la inversión privada, estimular la productividad y permitir las libertades económicas”. Socialismo Bolivariano: “Para formar un gobierno estable, se requiere la base de un espíritu nacional que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales: moderar la voluntad general y limitar la autoridad pública… Simón Bolívar

SOBRE LAS PRIORIDADES ECONÓMICAS:

Capitalismo: “La economía de mercado permite el desarrollo sostenible del progreso, fundamentado en las doctrinas del estímulos e incentivos al consumismo”

Socialismo Bolivariano: “La minería, la agricultura, el comercio productivo y la industria… (como desarrollos endógeno)… son el origen de la abundancia y prosperidad nacional; y el verdadero y más inagotable manantial de las riquezas del Estado”… Simón Bolívar

SOBRE EL ESTILO DE GOBIERNO:

Capitalismo: “Es primordial un gobierno donde se encuentren representados los sectores productivos de la sociedad, quienes actuarán en nombre del pueblo y para el pueblo”. Socialismo Bolivariano: “La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones”… Simón Bolívar

Pero la conspiración por derrocar el Socialismo Bolivariano no es algo nuevo en Venezuela

Un pueblo en pleno goce de sus derechos sociales y constitucionales, siempre fue, es y será un temor para el Poder Supremo Capitalista, que, desde los Estados Unidos, conspira por los ideales separatistas; y así denunció Bolívar las maquinaciones que pretendían derrotarlo:

“El Poder Supremo celebrará su triunfo colonizador, mientras tanto nosotros, aquí en Venezuela, nos iremos hundiendo en un caos de estériles guerras civiles, con conspiraciones sórdidas y en ellas se perderán toda la energía, toda la fe, toda la razón necesarias para aprovechar y dar sentido al esfuerzo que nos hizo libres… así nuestro caso es el más extraordinario y complicado… por ello les digo a nuestros enemigos: por favor, carajos, déjennos hacer tranquilos nuestra Edad Media..!”

Pero Bolívar fue más allá para consolidar el Socialismo Bolivariano, que hoy está amenazado, ante el peligro que su filosofía se extienda por otras regiones, luego que ha sido aclamado por Venezuela, Brasil, Argentina y Uruguay… y al respecto el Libertador nos advirtió:

“Es preciso que el gobierno se identifique por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean: Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a las leyes ni a la constitución, mientras no se establezca la felicidad y la paz”… Simón Bolívar.

El «cerebro» del presidente de los EEUU

El «cerebro» del presidente de los EEUU



Por: Edgar González Ruiz –



Karl Rove es uno de los asesores más poderosos de Bush y según algunos el hombre que con sus estrategias electorales lo llevó a ocupar la gubernatura de Tejas, a su reelección como gobernador y luego a la Casa Blanca.

Ha sido calificado como el Goebbels de Bush, "un niño genio de la política", la eminencia gris detrás de Bush, el «co-presidente», pero ante todo es un personaje muy tramposo como abundan en el medio de la política y de los negocios.

Pero más allá de los calificativos, lo que una persona hace es la mejor descripción de lo que es. La vida entera de Rove ha sido una cadena de mentiras, difamaciones y crímenes, incluyendo los asesinatos.

Su conocimiento de variadas trampas políticas ha de atribuirse a su largo entrenamiento como rufián de la política y el éxito de las mismas, entre otras cosas, al embrutecimiento de una buena parte de la sociedad estadounidense, acostumbrada a los trucos de la publicidad comercial.

El hecho de que a base de trampas, delitos y calumnias Rove haya podido desarrollar una carrera política ascendente echa por tierra el mito de la solidez de las instituciones democráticas en Estados Unidos.

Rove encabeza el «club del desayuno» de los colaboradores de Bush que se reúnen con él cada semana para planear estratagemas contra Kerry, a la vez, Rove ha gozado ante la prensa estadounidense de una gran impunidad que le permite esquivar entrevistas y mantenerse en la sombra, hecho que hace dudar de la libertad de expresión en ese país, donde unos son «más iguales que otros», como diría el personaje de Orwell, y donde ante la prensa hay intocables que son figuras públicas sin estar obligados a responder de sus actos.

De Nixon a Bush

Nacido el 25 de diciembre de 1950, en Denver, a los 9 años Rove ya admiraba al tramposo Richard Nixon y a los 11 años tenía ambiciones políticas, que lo llevarían años después a dejar sus estudios en la Universidad de Utah para unirse a la campaña de un senador republicano. «Soñaba con ser presidente y hacía lo imposible por conseguir autógrafos de un gobernador» (Qué pasa, 20 de junio de 2003).

Durante el escándalo de Watergate, Rove fue mencionado por The Washington Post como uno de los «jóvenes que habían conducido sesiones de entrenamiento con el tipo de trucos sucios usados por Nixon» y fue interrogado por el FBI.

Su perfil personal, su ausencia de ética y su astucia para la destrucción de los enemigos políticos, llamaron la atención de George Bush padre, quien lo reclutó para ser su asistente en el Comité Nacional Republicano, donde conoció a George Bush hijo.

A principios de los 80, en Tejas abrió una oficina de consultoría política, donde vendía a los millonarios tejanos consejos para destruir a los demócratas mediante campañas calumniosas, que incluían inventarles escándalos de supuesto espionaje telefónico o de investigaciones falsas del FBI.

Además de difamar a los rivales políticos de sus clientes, intimidaba a los reporteros amenazando con revelar supuestos secretos sexuales sobre ellos y hasta los agredía verbalmente.

También ha usado campañas de mercadotecnia basadas en crear la ilusión, mediante repeticiones en los medios, de que la sociedad en su conjunto «pide» el triunfo de algún personaje de la calaña de Bush.

Conociendo la torpeza verbal de Bush, Rove ha usado también la estrategia de mantenerlo alejado de los medios a la vez que usa a otros personajes, como Giuliani, para que con una falsa imagen den la cara por su cliente.

Durante la campaña presidencial de Bush en 2000, Karl Rove se jactaba de que la gente no retiene los detalles políticos, referentes a la trayectoria de Bush, sino que votarían atendiendo a su imagen como defensor de los «valores» estadounidenses. (Qué pasa, 13 de agosto de 2000).

En noviembre de 2002, Karl Rove, organizó la campaña electoral para renovar gobernadores y gran parte del Congreso, lucrando políticamente con la guerra y los atentados del 11 de septiembre. Los demócratas no quisieron criticar al gobierno para no hacer dudar de su patriotismo, permitiendo así que se dejaran de lado asuntos de índole económica y social, estrategia que dio el triunfo a Bush, quien usaba la mentira de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Hussein.

Dos suicidios

Aunque Rove ha usado la estrategia de aterrorizar a sus adversarios políticos amenazando con divulgar sus intimidades o inventando mentiras acerca de ellas, la propia historia íntima de Rove es bastante tenebrosa, con detalles sobre los que vale la pena reflexionar.

Su padre abandonó el hogar cuando él tenía 19 años y su madre, solitaria, se suicidó en Reno, Nevada, en 1981.

Veinte años después, en julio de 2001, aparecería otro suicidio, o aparente suicidio, en la vida de Rove: el de J.H. Hatfield, biógrafo de Bush quien en su libro: «Hijo Afortunado: como se fabrica de un presidente americano», reveló que Bush fue arrestado en 1972 por posesión de cocaína y su poderoso padre utilizó sus influencias para borrar esa mancha de su expediente legal, murió, en un aparente suicidio, en julio de 2001. Antes, Hatfield fue enlodado con una campaña de vilipendios, escarnios y detracciones. La campaña contra Hatfield fue iniciada por el diario tejano Dallas Morning News, tan cercano a los Bush. La editorial Saint Martin Press fue obligada a retirar el libro de Hatfield de los anaqueles e incinerar 70 mil copias, el tiraje completo. En esas circunstancias Hatfield se vio forzado a revelar el nombre de su informante: Karl Rove, íntimo asesor de los Bush (Lisandro Otero «¡Ahí viene el lobo!. Bush, desquiciado peligroso»).

Como resultado de la campaña de calumnias contra Hatfield, éste, perdió dos contratos para publicar sus libros y se vio sumido en la ruina total. Hatfield apareció muerto en una habitación de hotel en Springdale, por ingestión de sustancias tóxicas. A su lado había una nota donde explicaba que su ruina y problemas de alcoholismo eran los causantes de su decisión. Como es sabido, muchos asesinatos bien planificados suelen falsificar estas notas de despedida de supuestos suicidas. Nadie ha podido probar fehacientemente que Hatfield se suicidó.

Hay muchas incognitas en la muerte de Hatfield, su esposa reconoció la letra y escritura de sumarido donde se despide en su carta, pero muchas cosas de su muerte, como la acusación de fraude a la carta bancaria, que se supone fue el detonador para su suicidio, no han sido comprobados, incluso son extraños porque Hatfield había declarado a amigos que no cometería errores de ese tipo para que no lo pedan acusar y llevar a la cárcel, en donde él pensaba que podían asesinarlo y disimular su muerte como una pelea entre prisioneros y criminales. En el momento de esa muerte Bush padre era el Director General de la CIA.

Una educación inmoral

Los hechos anteriores no son sorprendentes dados los valores y la educación que recibió Rove, uno de cuyos iniciadores en el manejo de trampas políticas fue Lee Atwater quien en 1973 lo llevaría a la presidencia de los republicanos universitarios.

Ese mismo año, Karl Rove le presentó a George Bush a su amigo Lee, quien luego de las elecciones de 1984 se unió a la firma Black, Manafort and Stone, que trabajó para la campaña de Bush-Quayle cuatro años después.

Otro de los empleados de la firma era Dwight Chapin, quien en 1972 había sido encarcelado por mentir acerca de su contratación de Donald Segretti para sabotear la campaña del senador demócrata Edgar Muskie.

Esas actividades de Segretti, maestro de Rove, fueron relatadas por Bernstein y Woodward en su libro Todos los hombres del presidente (Simón and Schuster, 1974), en la siguiente explicación con la que Segretti trató de reclutar a un colaborador contra Muskie: «¿Te gustaría trabajar en una operación haciendo un poco de espionaje político?...Supongamos que acudimos a una reunión política de Kennedy y nos encontramos con un ardiente defensor de su campaña. Le dices que tú también eres partidario de Kennedy, pero que trabajas entre bastidores y que necesitas que te ayude. Lo envías entonces a trabajar con Muskie, para llevar sobres de propaganda electoral o cualquier otra cosa parecida y lo utilizas para transmitir información. Las personas captadas así creerán que están haciendo algo en favor de Kennedy y contra Muskie, pero en realidad usarás la información para otros objetivos».

De acuerdo con ese testimonio, «el propósito principal...era que los demócratas no pudieran presentar un frente unido después de descubrirse una serie de trucos en la campaña para la elección de su candidato... lo que debíamos hacer era causarles los estragos suficientes como para que no pudieran reponerse».

Entre los clientes de Black, Manafort and Stone se contaban el primer ministro de Bahamas, Oscar Pindling, conectado con el tráfico de drogas, así como Jonas Savimbi, dirigente de UNITA, movimiento angolano apoyado por la CIA, así como el dictador filipino Ferdinand Marcos.

Savimbi y Marcos pagaron por la labor de cabildeo de Rove, lo mismo que el magnate del tabaco, Philip Morris, quien lo contrató para proporcionarle «inteligencia política». De 1991 a 1996 Rove estuvo recibiendo más de 3 mil dólares mensuales de la empresa tabacalera donde reportaba ante Jack Dillard. Al mismo tiempo, Rove trabajaba para el entonces gobernador George Bush, pero declaró mentirosamente: «Mi trabajo como asesor de Philip Morris no tiene nada que ver con mi trabajo para el gobernador». El hecho es que el fabricante de cigarrillos se benefició al evadir costos por muchos cientos de millones de dólares derivados de acusaciones que se le hacían por daños a la salud.

A fines de enero de 2001, es decir, apenas llegado Bush a la presidencia, Bernd McConnell, asistente para asuntos africanos del secretario de la Defensa se reunió con Jardo Muekalia del movimiento angolano derechista UNITA, pese a la prohibición establecida por las Naciones Unidas de establecer ese tipo de vínculos. (www.globalpolicy.org/security/sanction/angola/2001/0214us.htm). De acuerdo con fuentes periodísticas, Muekalia también se reunió con Karl Rove.

Robos, mentiras y terrorismo

Ya en 1970, en Illinois, Rove se introdujo en la oficina del demócrata Alan Dixon, Rove robó materiales de campaña e imprimió invitaciones falsas de Dixon en las que prometía a sus partidarios «cerveza gratis, chicas y buenos ratos.» Y que fueron distribuidas entre sectores como los llamados «sin techo», como una maniobra calculada para perjudicar al demócrata.

En septiembre de 2003, el Washington Post publicó que había una investigación en marcha contra Rove por violar leyes federales que prohíben dar a conocer la identidad de los agentes de la CIA. Rove y el entonces director de la CIA, George Tenet, informaron a media docena de periodistas que la esposa del embajador Joseph C. Wilson IV era agente. Como tal, había descubierto que eran falsas las acusaciones de Bush de que Saddam Hussein quería obtener uranio en Níger, por lo cual Rove lanzó contra ella una de sus usuales campañas de descrédito y de venganza política y personal.

Una de las últimas campañas de Rove se basó en la difusión de testimonios falsos que cuestionaban la actuación de Kerry en Vietnam y que fueron propagados por un grupo de veteranos de Vietnam a los que Bob Perry, millonario amigo de Rove había dado 200 mil dólares.

Como de costumbre, Rove mintió luego acerca de sus relaciones con Perry, como había mentido para evadir, él sí, el servicio militar en Vietnam con pretextos sobre la continuación de sus estudios universitarios, que nunca terminó.

El 20 de agosto de 2004, el New York Times publicó que Rove había declarado a través de un vocero que él y Perry habían sido amigos mucho tiempo pero que no había hablado con él desde hace más de un año.

Cinco días después, Rove dijo a Fox News, "No quiero dejar una falsa impresión. Pero, ustedes saben, Perry no es alguien con quien yo haya hablado extensamente en años...", dando a entender, así, que en realidad sí había hablado con Perry pero no «extensamente», término muy relativo.

Entre las cantidades que Bush le ha dado a Rove para comprar sus dotes de rufián se cuentan 340,579 dólares hacia 1994 y 220, 228 dólares de enero a marzo de 1999, canalizados a su empresa consultora, que pronto vendió para dedicarse exclusivamente a la campaña de Bush. (www.famoustexans.com/karlrove.htm).

En enero de 2002 se dio a conocer que entre los mayores accionistas de Enron ha figurado Karl Rove, junto con el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, la subdirectora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Linda Fisher; el subsecretario del Tesoro para Finanzas Nacionales, Peter Fisher, y el Representante de Comercio Exterior, Robert Zoellick. Asimismo, el secretario de la Marina, Thomas White, fue vicepresidente de Enron antes de asumir su puesto en el Pentágono, y en esa época poseía acciones de la empresa valoradas entre 50 y 100 millones de dólares (www.angelfire.com/nb/17m/petroleo/aladefensiva.html).

Antes, el primero de junio de 2001, Associated Press había difundido que Rove tenía de 1.3 a 3.3 millones de dólares en acciones que incluían un cuarto de millón de dólares en cada una de las siguientes firmas: General Electric, Enron, Intel, Boeing, Johnson & Johnson farmacéutica, Cisco Systems y American Express.

Los datos anteriores tienen interesantes ramificaciones, por ejemplo lo concerniente a las acciones de Rove en la industria farmacéutica.

Como es bien sabido, la National Endowment for Democracy es una de las financiadoras estadounidenses de grupos derechistas en muchos países y en particular apoyó fuertemente a la fracasada oposición antichavista que quería terminar el mandato del estadista venezolano mediante un referéndum.

En el mejor estilo de Rove, la empresa Penn, Schoen & Berland Associates, estuvo mintiendo acerca de los resultados previsibles e incluso reales del referéndum, sosteniendo en total oposición a lo que ocurrió, que Chávez perdería la votación con el mismo margen con que de hecho la ganó.

Penn, Schoen & Berland tenía miembros en Súmate, que había recibido más de 50 mil dólares de la NED. Más aún, como hizo notar el New York Times el 24 de abril de 2002, el director de la NED ha sido el ex-congresista republicano Vin Weber, figura conocida de la ultraderecha quien simultáneamente ha hecho cabildeo para empresas farmacéuticas donde, como se ha dicho, Rove ha tenido acciones por un cuarto de millón de dólares.

La mafia terrorista que está gobernando Estados Unidos está unida, como ilustra este caso, por fuertes negocios estimulados por el tráfico de influencias y por proyectos extremistas que buscan borrar del mapa toda idea de justicia social.

A fines de 2001, en su libro Cuba Confidencial: Amor y Venganza en Miami y La Habana, Ann Loiuse Bardach dio a conocer el apoyo de Rove a los sectores militaristas del exilio cubano. Según Bardach, Rove «ha pedido al presidente que complazca a los de "línea dura" como pago por su victoria electoral y por la de su hermano.»

En marzo de 2004, Karl Rove visitó Miami y prometió a los cubano americanos una serie de medidas contra el régimen de Castro, que incluirían un mayor endurecimiento de las penas por comerciar con Cuba, medidas enérgicas contra los países aliados de EEUU que simpatizasen con La Habana y la reducción de vuelos a la isla.

A fines de junio del año pasado, Rove, quien pese a no haber terminado una carrera es profesor de graduados en la universidad de Tejas, corrigió a un estudiante que lo desafió a que explicara cómo justificaba el gobierno estadounidense la guerra con Irak cuando no se han encontrado armas de la destrucción masiva, a lo que Rove respondió: «Ante todo, la batalla de Irak, no la guerra». Entonces explicó que "la guerra" es una guerra progresiva contra el terrorismo que no tiene fecha fija de finalización, con lo que Rove confirmó la vocación terrorista del gobierno de Bush (Answer Internacional Newsletter, mayo-julio de 2003).

Asesinatos

En julio de 2004 (Karl Rove’s White House "Murder, Inc.") Wayne Madsen señalaba que el 15 de septiembre de 2001, Rove aprovechó la autorización para el asesinato político emitida en ese tiempo a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas, para eliminar al político libanés Elie Hobeika, quien a su vez estaba planeando revelar evidencias irrefutables de que disponía para demostrar que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, autorizó la massacre de cientos de hombres, mujeres y niños palestinos, en los campos de Sabra y Shatila, en 1982. En ese tiempo, Elie Hobeika era jefe de inteligencia de las fuerzas cristianas libanesas que combatían a los musulmanes. De acuerdo con fuentes de la inteligencia europea, Karl Rove coordinó personalmente el asesinato de Hobeika para lo cual usó agentes sirios en una época en que el presidente de ese país, Bashar Assad estaba tratando de congraciarse con la administración Bush.

En marzo de 2002, en una gasolinería de Sao Paulo, Brasil, fueron asesinados Michael Nasar y su esposa, como una maniobra de Rove para ayudar a Sharon, pues Nassar también tenía información sobre esas masacres.

Entre otras cosas, los asesinatos planeados por Rove obedecían a la estrategia de reforzar el apoyo de los judíos estadounidenses hacia el gobierno de Bush.

Cristianismo a la Enron

Como ha señalado el teólogo protestante Juan B. Stam ("Un exorcista para G. W. Bush": 4 de agosto de 2003), cuando Bush y Rove colaboraban en la campaña para la reelección presidencial de Bush padre, ambos sirvieron como enlace con el sector «evangélico».

«Los dos manejaron a la perfección la semántica de esa subcultura. Mientras otros candidatos discutían los temas polémicos, Rove aconsejó a Bush que simplemente hablara de su fe. Bush hijo se presentaba como «un hombre con Jesús en su corazón». Cuando un periodista le preguntó quién era su filósofo sociopolítico favorito, Bush contestó: «Jesús, porque cambió mi vida». Eso correspondía perfectamente al individualismo extremo del fundamentalismo y constituye lo que en el metalenguaje de subcódigos evangélicos se llama «testimonio personal».

Prosigue Stam «En la lucha semántica del lenguaje religioso, Bush y Rove ganaron sin problemas, pues no tuvieron rivales. Bush manejaba bien el lenguaje fundamentalista (y, en otro sentido, ese lenguaje comenzó a manejarlo a él)».

Desde un punto de vista meramente pragmático, luego de las elecciones presidenciales del 2000, Karl Rove se lamentaba de que la única razón por la que el Bush no había conseguido la mayoría de los votos era que no había podido movilizar a casi una cuarta parte de los electores del sector fundamentalista cristiano, por eso ha otorgado gran importancia al desarrollo de una estrategia para garantizar el voto del fanatismo religioso, aunque su propia vida puede resumirse en la violación cotidiana de todo o casi todos los mandamientos de la fe cristiana.

Con ese fin, Rove ha tejido una compleja red de alianzas y se ha servido de varios personajes, entre ellos Ralph Reed, ex-dirigente de la ultra conservadora Christian Coalition, y con amplia experiencia como televangelista, a quien Rove recomendó en 1997 a la tristemente célebre Enron que lo contrató como consultor, con un salario de entre 10 y 20 mil dólares mensuales.

En 1999, cuando se anunció oficialmente la campaña presidencial de Bush, Reed se sumaría a la nómina del republicano sin romper sus vínculos con Enron. Según Reed, Bush ganaría las elecciones por la ayuda que recibía de Dios. Por si fuera poco, las labores de Reed en Enron incluyeron la movilización de sectores religiosos en apoyo a las demandas de la empresa para la «desregulación» de los servicios eléctricos en Pennsylvania y de allí en otras partes del país.

Otro de los aliados de Rove en ese empeño ha sido el católico Deal Hudson quien en agosto de 2004 tuvo que retirarse públicamente al menos de su colaboración con la campaña de Bush luego de que se descubrió que había estado involucrado hace años en un caso de acoso sexual contra una de sus alumnas

Carta del Presidente al Congreso Nacional

Carta del Presidente al Congreso Nacional

Carta del Presidente al Congreso Nacional

La Paz 7 de marzo de 2005

Honorable Hormando Vaca Díez Presidente del Congreso Nacional y Honorables miembros del Congreso de Bolivia Presente.

Señor Presidente del Congreso, Honorables Congresales: Me toca asumir hoy una difícil y dolorosa decisión, que demanda mi mayor responsabilidad ante el país, y que ha sido tomada tras hacer una profunda reflexión íntima sobre el momento que está viviendo Bolivia.

Cuando fui ungido Presidente el pasado 17 de octubre de 2003, encontré una Nación profundamente herida y aún bajo los efectos de una ola de violencia con pocos precedentes en nuestro pasado. Bolivia estaba entonces ante una larga y dolorosa lista de facturas históricas que todos juntos debíamos pagar.

Mi tarea, Honorables Congresales, era devolver la paz y ejercitarla permanentemente, sobre la premisa de que debemos ser capaces de marchar hacia el futuro sin ejercer violencia, sin matar compatriotas, sin seguir construyendo la historia sobre el luto y el dolor.

Creo que es un objetivo logrado hasta hoy haciendo honor al compromiso que asumí el 13 de octubre de 2003. Recibí también una situación económica catastrófica, expresada en un déficit fiscal de un 8,1 % del PIB, que demandaba un ejercicio de austeridad muy grande desde el gobierno y desde la sociedad.

Ese ejercicio se hizo y se lograron en un tiempo corto resultados alentadores. Encaré finalmente la mayor responsabilidad de todas al comprometer mi esfuerzo y el de mi gobierno en tres temas. La realización de un referéndum vinculante sobre nuestros hidrocarburos y la consecuente aprobación de una ley que emergiera de esa consulta popular.

Una Asamblea Constituyente que le de a Bolivia una nueva Constitución, para tener un nuevo horizonte y un futuro de consenso y de unidad. A esta agenda que es la agenda de Bolivia, sumé el 20 de abril de 2004 el desafío de superar el centralismo -un mecanismo histórico agotado- proponiendo la construcción de autonomías que permitan una descentralización real que de a nuestros departamentos un mejor escenario forjado con su propio esfuerzo y sobre la base de sus propias decisiones.

Estos temas no son, Honorables Congresales, sino las demandas genuinas que nacen de la base de nuestra sociedad y que se expresan a través de multitudinarias manifestaciones populares. He trabajado por ellos, como les consta, durante todos los días de mi gobierno con fe inquebrantable.

He luchado siempre desde donde me ha tocado actuar por una Nación de iguales, he luchado por la inclusión y el respeto de las mayorías y por una visión que reconozca el papel fundamental de los pueblos indígenas, cuyos derechos deben ser reconocidos para terminar con una larga historia inaceptable de racismo y exclusión.

A la vez, estoy convencido que no se puede construir Nación sin entender que un país plural con nueve millones de ciudadanas y ciudadanos, debe ser capaz de compartir esta tierra respetando la pluralidad étnica y cultural y su extraordinario y enriquecedor mestizaje.

Un país que produce, que garantiza la seguridad jurídica, que respeta el éxito de quien genera riqueza, empleo, exportaciones y bienes a favor de nuestra comunidad, un país en el que nadie es más que el otro y en el que todos nos sentimos orgullosos vivamos donde vivamos, un país en el que unos reciben a otros con los brazos abiertos, sin cuestionar el lugar donde nacieron, su color, su orientación personal, sus ideas políticas o religiosas.

He trabajado sin descanso para lograr estos objetivos en condiciones adversas y frente a presiones casi insostenibles, he dado lo mejor de mi y he contado con colaboradores patriotas, desprendidos de cualquier interés, que han trabajado en nuestro gobierno sin desmayo.

He tenido una relación compleja con el Poder que ustedes representan, pero a pesar de las dificultades, hemos avanzado juntos en cuestiones cruciales como la reforma constitucional, la ley del referéndum, las leyes económicas que me permitieron garantizar la estabilidad macroeconómica y otras que necesitaban todos.

He contado en las últimas semanas con el apoyo patriota de representantes nacionales que han acompañado a nuestro gobierno porque creen en nuestros ideales y en la forma en que hemos gobernado; para ellos un especial reconocimiento.

Hemos tenido diferencias y es natural y democrático que así sea, pero a pesar de esto no puedo menos que valorar es esfuerzo de este Honorable Cuerpo por superar las dificultades que este momento nos ha impuesto a todos.

Ha llegado, sin embargo, un momento decisivo y d elato riesgo. Mi obligación es gobernar y hacerlo garantizando a la Nación las condiciones mínimas de convivencia civilizada y pacífica.

Las posiciones de algunos de lo más importantes protagonistas de la política boliviana y de algunas organizaciones sociales, regionales y sindicales, están llevando a Bolivia a un punto de confrontación que pone en riesgo, a mi entender, nuestro futuro y nuestra viabilidad.
No puedo seguir gobernando asediado por un bloqueo nacional que estrangule al país, o ante ultimátum, huelgas, amenaza y acciones de hecho que no hacen otra cosa que destruir nuestro aparato productivo, nuestra confianza y nuestro futuro.

No puedo en conciencia avalar propuestas legislativas que in viabilicen nuestra sociedad y la hagan interdicta ante la comunidad internacional, o acciones cuya irresponsabilidad cargue sobre las espaldas de esta sociedad nuevas obligaciones millonarias que simplemente desfondarán nuestro tesoro nacional.

Un tesoro que afronta ya la difícil tarea de seguir equilibrando la brecha entre ingresos y egresos, que nos permita cumplir obligaciones salariales esenciales para nuestros compatriotas en rubros tan sensibles como pensiones, educación, salud. Siento que en estas circunstancias me es imposible seguir gobernando, que el país requiere con urgencia construir una alianza que le permita avanzar sin la espada de Damocles de la presión, los bloqueos y las demandas irracionales que se han multiplicado como fuegos en todo el territorio nacional y amenazan con incendiarlo todo, ahora que Bolivia está precisamente viviendo el despegue económico que puede hacer que en el próximo quinquenio, nuestro crecimiento permita finalmente mejorar la situación atribulada de nuestros compatriotas más necesitados.

Es por estas razones y por las expuestas en el mensaje a la Nación del día de ayer que adjunto esta carta, que he decidido poner a consideración del país, a través del Honorable Congreso Nacional elegido por el pueblo, mi renuncia deal cargo de Presidente Constitucional de la República.

Expreso ante Ustedes mi profundo agradecimiento a un pueblo que más allá de cualquier situación, se siente profundamente boliviano y cree en un mejor futuro, que siempre que ha sido convocado ha dicho ípresenteí con responsabilidad, patriotismo y afán de paz.

Es a ese pueblo al que nos debemos y en el que debemos pensar siempre en la hora de la tribulación. Tengan la seguridad Señores Congresales que encontrarán en mi siempre un hombre de paz, que apuesta por la vida, que ama a su patria con todas sus fuerzas y que ha tomado esta decisión convencido de que es el mejor servicio que puede prestarse.

Que Dios, aquel en el que creen los bolivianos y bolivianas desde lo más profundo de sus espíritus, acompañe sus decisiones en bien de esta Nación a la que le debemos todo.

CARLOS D. MESA GISBERT
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE BOLIVIA

UNA MASIVA MARCHA SE REALIZARÁ EL MARTES DESDE LA CIUDAD DE EL ALTO HASTA

UNA MASIVA MARCHA SE REALIZARÁ EL MARTES DESDE LA CIUDAD DE EL ALTO HASTA

Bolivia: conflictos sociales tienden a agravarse desde mañana
Por: eldiario.net

UNA MASIVA MARCHA SE REALIZARÁ EL MARTES DESDE LA CIUDAD DE EL ALTO HASTA
LA PAZ.

• Ampliado de Fejuve determinó radicalizar paro cívico en El Alto.
• Dirigentes alteños rechazaron nueva propuesta del Gobierno.
• En Bulo Bulo tomaron cuatro pozos petroleros y cerraron una válvula de gas.

La Federación de Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto (Fejuve), pese a
haber reanudado anoche el diálogo con el Gobierno, determinó profundizar el
paro cívico a partir de mañana y ratificar la inmediata salida, de esa
ciudad, de la empresa Aguas del Illimani.

El ampliado de Fejuve realizado ayer emitió un documento en el que se
determina suspender la huelga de hambre que sostenían los dirigentes,
continuar con el paro cívico indefinido, realizar un cabildo abierto mañana
al mediodía en el peaje de la autopista para pedir la expulsión de Aguas
del Illimani y la nacionalización de los hidrocarburos.

La resolución también exige el cierre del Parlamento, la renuncia del
alcalde de El Alto, José Luis Paredes, y del superintendente interino de
Servicios Básicos, Erico Navarro.

DIÁLOGO

El Gobierno propuso anoche a los dirigentes vecinales conformar comisiones
transitorias para la terminación del contrato con Aguas del Illimani y la
participación de diversos sectores en la conformación de nueva empresa.

La propuesta del Poder Ejecutivo, está basada en dos aspectos: la
conformación de una comisión transitoria en la que participarían la
Superintendencia de Servicios y Obras Públicas, Samapa y la empresa AISA.

Este proceso implica una resolución que además de fijar un contrato para la
auditoría determina un término del mismo.

Un segundo instrumento es la aprobación de un decreto supremo que determine
las tareas de otra comisión para definir la forma y el carácter de la
futura empresa.

Los dirigentes de la Fejuve El Alto tras conocer la propuesta y luego de un
corto análisis rechazaron el documento y abandonaron la reunión efectuada
en la Defensoría del Pueblo.

TOMA DE POZOS

Al menos cuatro pozos petroleros de la empresa Chaco S.A. fueron tomados
por pobladores de Bulo Bulo, en demanda de la aprobación del 50% de
regalías para los departamentos productores.

El superintendente de Hidrocarburos, Hugo La Fuente, al respecto informó
que oficialmente se conoce que los pobladores cerraron una válvula de gas
de uno de los dos pozos al que ingresaron.

Indicó también que se ordenó el control policial y militar en todos los
campos petroleros para evitar posibles tomas.

En tanto los bloqueos poco a poco comienzan a multiplicarse en la zona del
Trópico. Según informaciones de cocaleros al menos en cuatro tramos de la
carretera Cochabamba-Santa Cruz los campesinos colocaron piedras y ramas
para impedir la circulación vehicular.

Los pozos 8, 9, 11 y 13 fueron cercados por los campesinos quienes de
manera pacífica decidieron tomarlos para impedir el ingreso y salida de
empleados de la empresa.