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EL MENSAJE DE MONSEÑOR ROMERO EN LA JUVENTUD CHILENA ACTUAL

EL MENSAJE DE MONSEÑOR ROMERO  EN LA JUVENTUD CHILENA ACTUAL

 El Mensaje de Monseñor Romero en la Juventud Chilena Actual

 Por Juan Cristóbal Palma[1]    

         Uno de los grandes problemas de la juventud hoy en día es el poco interés político, la poca participación en las instancias sociales, y, sobre todo, la indiferencia que existe frente a la situación de injusticia y atentado a la dignidad humana que sufre en nuestro país el más necesitado. Romero, en un principio, no era diferente a ellos, pues tal como muchas personas hoy en día, fue en sus inicios una persona indiferente a los aconteceres nacionales y sociales de El Salvador, llevando una vida mas intelectual que social, de claustro; estudiando los textos bíblicos prácticamente indiferente a los problemas sociales y el sufrimiento del pueblo. Así fue como vivió no sólo durante su adolescencia, sino su juventud e incluso su adultez. Romero, como muchas personas, no reaccionó frente a estos aconteceres sino hasta que se vió personalmente afectado por ellos, pasados los 60 años, y ante la muerte de su amigo personal, y sacerdote jesuíta, Rutilio Grande, proceso con el cual adquirió su madurez, y se hizo parte de la lucha que tantos otros estaban dando, y de la cual durante tanto tiempo quiso esquivar.  En ese entonces fue cuando la sangre de latinoamérica fluyó por sus venas, sintiendo el dolor del pueblo oprimido en su carne y repudiándose a si mismo por toda la omisión causada durante su vida. Este proceso le hace dar cuenta que debe asumir una responsabilidad con todo el pueblo latinoamericano, y que en su futuro no habría más que lucha por la reivindicación de su gente y sus derecho fundamentales, sabiendo que esto podría significarle perderlo todo, incluso su vida.  

            La responsabilidad asumida por Romero se manifiesta por el mensaje cristiano como lucha en contra de todas las personas e institucionalidades que atentan contra la dignidad de las personas, de ruptura sistémica cuando el orden regente no vela realmente por el desarrollo del bien común ni por el bienestar de las personas a las cuales rige. Romero, al igual que Cristo, no tuvo miedo de hacer las denuncias necesarias en contra de estos grandes organismos poniendo su propia vida en riesgo. Sólamente si somos capaces de entregar nuestras vidas por los otros, podremos asegurar realmente una mejor condición para nuestros hermanos desposeídos material, intelectual y espiritualmente. Si nuestra propia vida es el límite en nuestro accionar, pues siempre sabremos que existirán circunstancias en las cuales no podremos ayudar a nuestros hermanos necesitados; y es tan necesaria la lucha, que hoy en día no podemos darnos el lujo de disponer límite alguno.    

         Romero integra el mensaje cristiano a toda la comunidad latinoamericana, dejando de manifiesto que no es necesario ser cristiano para desarrollar el mensaje de cristo, pues el mensaje de cristo no es algún tipo de bien privado que sólo pertenece a algunas personas. El mensaje de cristo es de todos nosotros, desarrollándose cada día en cada persona que hace acción social, trabajo comunitario, y que está dispuesto a dejar de lado sus propios intereses y bienestar con el fin de entregarle a otras personas la posibilidad de superar las situaciones de menoscabo en que se encuentran. La gran crítica que debemos hacer es si el verdadero mensaje cristiano se está entregando y desarrollando hoy en día, y sobre cuánto estamos dispuestos a dar y a hacer los que nos consideramos verdaderos cristianos. Tenemos que pensar qué diría y pensaría Cristo si viviera hoy en día, si viera el rol que cuerpos como la Iglesia Católica juega en la sociedad, y el rol que quienes dicen llevar a cabo su mensaje realmente ejercen. Dudo que si esto fuera posible y Cristo viera como se está practicando su mensaje, pudiera darse por satisfecho, menos contento. El mensaje de Cristo hoy ha sido tergiversado tal como se tergiversa discursos e ideas para ejercer el poder político; se necesita urgentemente que se rescate y devuelva la esencia propia del cristianismo, y así poder ejercer, diariamente y en las bases, el verdadero mensaje cristiano.     

        Sinceramente no comparto la idea de que con gente como Romero se dió un proceso de Radicalización del evangelio, sino mas bien creo que el mensaje que personas como Romero dan desde el evangelio es la lectura que el mismo Cristo le dio a sus apóstoles para concretar la lucha base del pensamiento cristiano original. Lo que se ha vivido en nuestra historia cristiano occidental ha sido una merma del mensaje original, en la cual se olvida las bases y al que sufre, y se estatuye una verdadera organización hacia fines muy distantes, de poder y olvido social. Si realmente somos cristianos, no podemos sufrir una mejor suerte que la que el propio Cristo sufrió en su lucha. Si realmente somos cristianos, no podemos darle a sus palabras cómodas dobles lecturas. El espíritu de Romero nos da un mensaje que no es distinto al que el mismo Cristo proclamó y sufrió: "...El Evangelio me impulsa a hacerlo, y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a sufrir la muerte...". Nosotros como cristianos; ¿Estamos dispuestos a sufrir lo mismo por nuestro Evangelio?    

         El mensaje de Romero no es ajeno a la realidad latinoamericana que siempre ha existido en nuestro continente y nuestra historia; cosas que se han repetido en distintos países y distintas épocas, pero siempre con la misma misión y las mismas consecuencias. Cuando, perseguido por los organismos de inteligencia, da el siguiente mensaje: "Y si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño." no podemos sino recordar al mártir latinoamericano Tupak Katari quien en 1781 es conducido hasta Achachicala, rapado, coronado con una gorra de espinas y clavos, paseado y expuesto para burlas, siendo amarrado a las sinchas de 4 caballos que lo descuartizarían, donde grita: "Solamente a mí me matan, pues volveré y seré millones….". Muchas personas en latinoamérica, cristianas y no cristianas, creyentes y no creyentes, han desarrollado el mensaje de Cristo, y han vivido su misma suerte por ello. Éste es el verdadero mensaje de compromiso social y madurez espiritual que debemos asumir hoy en día, y enseñarle a nuestros jóvenes hermanos, que por culpa del sistema económico y la privatización de la vida personal que existe hoy, no conocen ni comprenden el verdadero sentido de la solidaridad, y que en la medida de que todos nos sacrifiquemos para que otros vivan en mejores condiciones, latinoamérica será una tierra de dignidad y verdadera humanidad.     

        Romero ha sido base fundamental del pensamiento cristiano de avanzada, por lo que se han hecho muchas preguntas a raíz de su trabajo y mensaje; ¿es un santo o un agitador? Romero; ¿es Cristiano o un revolucionario?. Romero es nuestro Santo agitador, agitador de un statuos quo social que destruía la integridad física, psíquica y moral de la persona humana, que desde nuestra perspectiva se ganó con su sangre y el reconocimiento del prueblo el título de Santo, título más merecido en él que muchas otras personas que cuentan con el mismo. Romero es un verdadero cristiano, un Cristiano Revolucionario, que sabe que con estructuras sistémicas que destruyen la dignidad humana los gobiernos y los estados pierden su razón de ser, Y que mientras exista desigualdad y pobreza, material y espiritual, todo debe hacerse y entregarse, siempre a los más pobres, y siempre bajo cualquier costo.      

        Mi llamado como dirigente es a los jóvenes para que asuman el verdadero compromiso que tenemos para con los mas pobres, y a que maduremos, adaptemos a los nuevos tiempos y desarrollemos el verdadero mensaje cristiano que personas como Monseñor Romero han calado con su sangre en todo el corazón de latinoamérica. 



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PINOCHET SECUESTRADO

PINOCHET SECUESTRADO PINOCHET SECUESTRADO ¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡ INFORMACION URGENTE ¡¡¡¡¡¡ PINOCHET
>SECUESTRADO ¡¡¡¡¡ En hora de esta madrugada, un grupo de desconocidos
>irrumpieron violentamente en el domicilio del ex General Augusto
>Pinochet.
>Los terroristas aprovechando un descuido durante el cambio de guardia,
>de las fuerzas de seguridad asignada a la residencia de Pinochet,
>procedieron a una rapida operacìón permitiendo el secuestro del ex
>Capitan General (R).
>
> Por medio de un llamado telefónico, el grupo terrorista a dado un
>ultimatum solicitando la cantidad de US$ 100.000.000.- para su
>liberación y si ésta exigencia no es atendida en 24 horas, Augusto
>Pinochet sería rociado con combustibles para enseguida ponerle fuego.
>
> En vista de la gravedad de la situación, se requiere la colaboración
> de
>
>toda la ciudadanía para colaborar con un gesto humanitario.
>
>Se ha puesto en funcionamiento una colecta de donaciones voluntarias a
>la que esperamos la ciudadanía responda.
>
> COLABORA CON LO QUE PUEDAS
>
> Hasta el momento se ha reunido......
>7.800 litros de bencina
>2.231 de parafina
>1 Vela gorda
>1.986 cajas de fósforos
>126 sopletes
>1.000 litros de cera líquida
>3 camiones con leña
>231.985 encendedores
>1.550 bidones de diluyente
>
> Aún así........ tememos que NO sea suficiente, por esto todas las
>donaciones, por pequeñas que sean, seran bien recibidas......... se
>trata de actuar rapidamente frente a la situación que vive el ex
>Capitan General, de lo contrario puede que quede vivo............
>
>Nota : Toda persona que reciba éste correo, tiene la obligación
>ciudadana y moral de transmitirla a todo el mundo, en defensa de la
>VERDAD, la JUSTICIA y la DEMOCRACIA.
>
> Gracias por vuestra colaboración.

La amnesia, "arma clave" para que funcione bien la política estadounidense

La amnesia, "arma clave" para que funcione bien la política estadounidense



Por David Brooks



Durante los últimos días, el gobierno de George W. Bush ha denunciado cada vez con más furia el atrevimiento de Irán de continuar con su programa nuclear. Pero pocos recuerdan que en 1975 Washington aprobó la venta de hasta ocho reactores nucleares al régimen del sha, y en 1976 la venta de láser capaz de enriquecer uranio.



Esto fue la culminación de dos décadas en las que Washington desempeñó un papel clave en el desarrollo del programa nuclear de Irán, el cual empezó con la firma del primer acuerdo de cooperación entre Estados Unidos e Irán en 1957. Los encargados de la venta de tecnología nuclear estadounidense a Irán fueron gente con nombres de nuevo muy contemporáneos. Stephen Zunes recordó, en The Nation, que el presidente Gerald Ford fue convencido por integrantes de su gobierno que Irán sólo emplearía esta tecnología para fines pacíficos. En aquel entonces, el secretario de Defensa fue Donald Rumsfeld, su jefe de equipo era Dick Cheney, y el funcionario encargado de la Agencia de Control de Armas y Desarme era nada menos que Paúl Wolfowitz.



Para los que recuerdan los 80 en América Latina, en particular Centroamérica, y por casualidad se toparon con un funcionario en las embajadas estadounidenses en Costra Rica o México, tal vez reconocerán un nombre que de nuevo aparece hoy aunque no hay biografía oficial del señor, y por buenas razones. John D. Negroponte, el muy conocido nuevo director de la nueva "oficina de inteligencia nacional", supuestamente encargada de coordinar las 15 agencias de inteligencia de Estados Unidos, nombró a cuatro de sus subordinados principales la semana pasada. Entre ellos, figura un David R. Shedd.



Shedd, en los sitios oficiales del gobierno de Estados Unidos (por ejemplo, el de la Casa Blanca donde trabaja en el Consejo de Seguridad Nacional), aparece pero sin datos biográficos. Actualmente, Shedd es el director de programas de inteligencia y reforma en el Consejo de Seguridad Nacional, y ahora fue nombrado para convertirse en el jefe de equipo y director asociado de la oficina de inteligencia nacional. Según datos limitados proporcionados a algunos medios por la nueva oficina, Shedd ha sido durante años un funcionario de la CIA. De 1984 a 1993 trabajó en las embajadas de Estados Unidos en Costa Rica y México. Según altos funcionarios citados por el periódico conservador Washington Times, Shedd trabajó con Negroponte y estaba involucrado en operaciones encubiertas en América Latina en los años 80.



En este contexto, vale señalar que la amnesia histórica ha permitido que otras figuras vinculadas con operaciones ilegales de intervención internacional también hoy están integrados al gobierno de Bush, como Eliott Abrams, ahora encargado de "democracia" y "derechos humanos" en el Consejo de Seguridad Nacional.



Tal vez el único caso reciente donde la amnesia podría no funcionar en su favor es el de Luis Posada Carriles. El subsecretario de Estado encargado de política hacia América Latina, Roger Noriega, comentó a un grupo de periodistas, incluyendo La Jornada, que su gobierno no sabía dónde estaba actualmente el exiliado cubano acusado de varios actos de "terrorismo". Sin embargo, casi todos saben que se encuentra en este país al ingresar ilegalmente hace unas 6 semanas y retornar a la última esquina del hemisferio donde todavía goza de amigos: Florida.



Aunque parece sorprendente que el gobierno estadounidense admita que no sabe dónde está un hombre acusado por varios gobiernos, incluidos ex agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), de actos "terroristas", la historia del individuo es algo que ahora complica las cosas para Washington. El abogado del fugitivo, Eduardo Soto, señaló el mes pasado que Posada Carriles buscará asilo político, citando su contribución a este país como operativo pagado de la CIA durante los años 60.



No sólo eso, sino que este símbolo de la llamada "lucha armada" contra el régimen de Fidel Castro, es el principal sospechoso en el acto terrorista de hacer estallar una bomba en un avión cubano en 1976 que resultó en la muerte de 73 personas; orgullosamente admitió su papel en los atentados contra el sector turístico de Cuba, donde pereció por lo menos un turista italiano en 1997, y fue encarcelado, y después "perdonado", por el pasado gobierno de Panamá por participar en un complot para asesinar a Castro, entre otras hazañas.



Pero ahora su petición de asilo a sus antiguos anfitriones pone en dificultades a Washington. Hoy el New York Times reporta que las autoridades enfrentan tres opciones: encarcelarlo por ingresar ilegalmente al país, otorgarle el asilo, o responder a la petición de Venezuela por su extradición a ese país donde enfrenta un juicio por sus delitos. Pero si se le otorga el asilo político, ¿como justificar esto ante la orden de Bush de que ningún país debería ofrecer refugio a "terroristas"? Entregarlo a Venezuela y con ello darle un regalo al gobierno de Hugo Chávez provocaría furia contra Bush en el sector cubano americano conservador, además de otorgarle un triunfo a un enemigo de Washington. Encarcelarlo también podría provocar la ira de este sector. Por otro lado, Posada Carriles, si su deseo no se cumple, podría revelar asuntos que el gobierno de Estados Unidos podría desear mantener secretos. O sea, lo mejor sería que todos se olvidaran.



La amnesia es un arma clave para la política de este país. Sin ella, poco podría funcionar como ahora

Relevantes intelectuales de todo el mundo, incluidos cuatro Premio Nobel

Relevantes intelectuales de todo el mundo, incluidos cuatro Premio Nobel, reclaman que la Comisión de Ginebra no sea utilizada por Estados Unidos. Cuba recupera el apoyo de José Saramago y Eduardo Galeano
Detengamos una nueva maniobra contra Cuba

Rebelión
Entre el 14 de marzo y el 22 de abril de 2005 tendrá lugar en Ginebra el 61 periodo de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, donde una vez más el gobierno de los Estados Unidos, presionando a los países miembros, intentará que sea aprobada una resolución contra Cuba.

Es un tratamiento manipulado y selectivo del tema para justificar la intensificación de la política de bloqueo y agresiones que violando el derecho internacional ejerce la mayor superpotencia del planeta contra un pequeño país. La Comisión debe representar a todos los pueblos de las Naciones Unidas y velar por el respeto de los derechos de todos los hombres y de todas las mujeres del mundo. Resulta significativo, sin embargo, que en el seno de la Comisión, durante el período de sesiones del pasado año, no haya sido posible evaluar, ni siquiera debatir, las atroces violaciones de derechos humanos que ocurren en las prisiones estadounidenses de Abú Ghraib y Guantánamo.

El gobierno de los Estados Unidos no tiene autoridad moral para erigirse en juez de los derechos humanos en Cuba, donde no ha existido un solo caso de desaparición, tortura o ejecución extrajudicial y donde a pesar del bloqueo se han alcanzado índices de salud, educación y cultura reconocidos internacionalmente.

Solicitamos a los gobiernos de los países representados en la Comisión que no permitan que la misma sea utilizada para legitimar la agresividad anticubana de la administración Bush, en momentos en que la actual política belicista de Washington hace previsible una eventual escalada de muy graves consecuencias. Convocamos además a periodistas, escritores/as, artistas, profesores/as, maestros/as y activistas sociales a que se dirijan a dichos gobiernos y se manifiesten por todas las vías a su alcance para detener esta peligrosa maniobra.

Firmantes: Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; José Saramago, Portugal; Nadine Gordimer, Sudáfrica; Rigoberta Menchú, Guatemala; Oscar Niemeyer, Brasil; Augusto Roa Bastos, Paraguay; Harry Belafonte, EEUU; Mario Benedetti, Uruguay; Danny Glover, EEUU; Ernesto Cardenal, Nicaragua; Pablo González Casanova, México; Ignacio Ramonet, Francia; Alice Walker, EEUU; Danielle Miterrand, Francia; Walter Salles, Brasil; Jorge Enrique Adoum, Ecuador; Eduardo Galeano, Uruguay; Gianni Miná, Italia; Belén Gopegui, España; Adolfo Sánchez Vázquez, México; Tariq Alí, Pakistán; Ramsey Clark, EEUU; Luis Britto García, Venezuela; Leonardo Boff, Brasil; Howard Zinn, EEUU; Claudio Abbado, Italia; Volodia Teitelboim, Chile; David Viñas, Argentina; Juan Bañuelos, México; Julio Ortega, Perú; María Rojo, México; Atilio Borón, Argentina; Emir Sader, Brasil; Eric Toussaint, Bélgica; Saul Landau, EEUU; James Petras, EEUU; Thiago de Mello, Brasil; Frei Betto, Brasil; Alfonso Sastre, España; Fernando Pino Solanas, Argentina; Joaquín Sabina, España; Luis Eduardo Aute, España; Claude Couffon, Francia; Daniel Viglietti, Uruguay; Sonia Silvestre, Rep. Dominicana; Victor Victor, Rep. Dominicana; Pilar del Río, España; Abelardo Castillo, Argentina; Sylvia Iparraguirre, Argentina; Luis Sepúlveda, Chile; Mempo Giardinelli, Argentina; Luciana Castellinna, Italia; Keith Ellis, Canadá; Heinz Dieterich, Alemania; Theotonio dos Santos, Brasil; James Cockcroft, EEUU; Pascual Serrano, España; Russell Banks, EEUU; Danny Rivera, Puerto Rico; Almudena Grandes, España; Luis García Montero, España; Fernando Morais, Brasil; Jorge Sanjinés, Bolivia; Victor Heredia, Argentina; James Early, EEUU; Francisco Fernández Buey, España; León Rozitchner, Argentina; José Luis Sampedro, España; Ramón Chao, España; Manu Chao, Francia/España; Itsván Mestzáros, Reino Unido; Georges Labica, Francia; Red Ronnie, Italia; Piero Gleijeses, Italia; Setsuko Ono, Japón; Jorge Ruffinelli, Uruguay; Jaime Labastida, México; Ferreira Goulart, Brasil; Jean Marie Binoche, Francia; Santiago García, Colombia; Miguel Bonasso, Argentina; Fernando Birri, Argentina; Paulo Beni, Italia; Gustavo Becerra-Schmidt, Chile; Liliana Heker, Argentina; Ann Sparanese, EEUU; Roy Brown, Puerto Rico; Paulo Lins, Brasil; Tristán Bauer, Argentina; Tato Pavlovsky, Argentina; Alex Cox, Reino Unido; Bill Fletcher, EEUU; Eva Forest, España; Constantino Bértolo, España; Gilberto López y Rivas, México; Manlio Argueta, El Salvador; Anacristina Rossi, Costa Rica; Ana de Skalon, Argentina; Francesco Masselli, Italia; Xavier Maqua, España; Alessandra Riccio, Italia; Marta Harnecker, Chile; Carlo Frabetti, Italia/España; Andrés Rivera, Argentina; Michel Collon, Bélgica; Vicente Battista, Argentina; Andrés Sorel, España; Alfonso Bauer; Guatemala; Margaret Randall, EEUU; Hernando Calvo Ospina, Colombia; Horacio A. López, Argentina; René Vázquez Díaz, Cuba/Suecia; Gloria Berrocal, España; Michael Lebowitz, Canadá; José Steinsleger, Argentina/México; Irene Amador, España; Daniel Lorenzi, Italia; Juan Madrid, España; Paul Estrade, Francia; Pedro Rivera, Panamá; Isaac Rosa, España; Manuel Fernández Cuesta, España; Adolfo Colombres, Argentina; Lola Canales, España; Remy Herrera, Francia; Marcos Roitman Rosenmann, España; Raúl Pérez Torres, Ecuador; Julio Rodríguez Puértolas, España; Chiqui Vicioso, Rep. Dominicana; Francisco Jarauta, España; Juano Villafañe, Argentina; Carlos Varea, España; Patricia Díaz Bialet, Argentina; Miguel Hermoso, España; Domenico Losurdo, Italia; Jaime A. Shelley, México; Alondra Badano, Panamá; Sandra Mirna Soto Rodríguez, México; Jorge Enrique Botero, Colombia; Santiago Alba Rico, España; Margarita Carrera Molina, Guatemala; Luz Méndez de la Vega, Guatemala; José Barnoya García, Guatemala; Arturo Fleitas, Uruguay; Donatella Mestzáros, Reino Unido; Fernando Butazzoni, Uruguay; Yannick Bovy, Bélgica; Higinio Polo, España; Aram Aharonian, Uruguay/Venezuela; Arturo Arias, Guatemala; Miguel Rubio, Perú; Carlos Fazio, México; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Alberto Rodríguez Carucci, Venezuela; Víctor Ríos Vidal, España; Manuel Cabieses, Chile; Ana María Ramb, Argentina; Sara Rosemberg, Argentina; Fernando García, Chile; Lucía Ruíz, Ecuador; Iosu Perales Arretxe, País Vasco; Jorge Boccanera, Argentina; Alfonso Cervera, España; Xesús Alonso Montero, España; Alejandro Moreano, Ecuador; Eduardo Belgrano Rawson, Argentina; Marco Martos, Perú; Lolo Rico, España; Irene Vasco, Colombia; Ana Esther Ceceña, México; Iris M. Zavala, Puerto Rico; Salim Lamrani, Francia; Isidora Aguirre, Chile; Raúl Vallejo, Ecuador; Heloisa Buarque de Hollanda, Brasil; Víctor Delfín, Perú; Daniel Freidembarg, Argentina; Jorge Riechmann, España; Leopoldo Brizuela, Argentina; Carlos Eduardo Satizábal, Colombia; Néstor Kohan, Argentina; Federico Álvarez, México; Susana Cella, Argentina; Patricia Ariza, Colombia; Guillermo Saccomanno, Argentina; Jane Franklin, EEUU; Ricardo Capellano, Argentina; Rodrigo Quesada Monge, Costa Rica; Juan Carlos Martini, Argentina; Isaías Peña, Colombia; Graciela Araoz, Argentina; Ángeles Maestro, España; José Luis Mangieri, Argentina; Jean-Pierre Page, Francia; Eduardo Dalter, Alessandra Abbado, Italia; Gabriela García Cedro, Argentina; Argentina; Vito Giannoti, Italia; Joan Tafalla, España; Raúl García Lima, Argentina; Reinaldo Maia, Brasil; Francisco José Pérez Esteban, España; Luciano Alzaga, Argentina; Tabajara Ruas, Brasil; Raúl García Luna, Argentina; Ana Pizarro, Chile; Cristina Xalma, España; Juan Sasturain, Argentina; Gabriel Bellomo, Argentina; Arturo Taracena Arriola, Guatemala; Mario Marino, Argentina; Silvia Werthein, Argentina; Juan Carlos Volnovich; Argentina; Coriún Aharonián, Uruguay; José Antonio Rodriguez, República Dominicana; Carlos Morales, Costa Rica; Carlos María Alsina, Argentina; Juan Carlos Junio, Argentina; Diana Bellessi, Argentina.
Países miembros de la 61 Comisión de Derechos Humanos: EEUU, Alemania, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Irlanda, Finlandia, Rumania, Rusia, Ucrania, Armenia, Hungría, Argentina, Brasil, México, Paraguay, Ecuador, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Perú, República Dominicana, Honduras, Canadá, Australia, China, Japón, Sri Lanka, Malasia, Pakistán, República de Corea, Arabia Saudita, India, Indonesia, Nepal, Bhután, Qatar, Sudáfrica, Swazilandia, Zimbabwe, Burkina Faso, Gabón, Guinea, Sudán, Togo, Kenya, Congo, Egipto, Eritrea, Etiopía, Nigeria, Mauritania
Adhesiones: cubadh@yahoo.es y cubahr@hotmail.co.uk

Se intenta impedir la salida de Francisco Santos de Dinamarca

Se intenta impedir la salida de Francisco Santos de Dinamarca

El Vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, se vió involucrado este lunes
en un nuevo escandalo durante su gira a Europa. Un grupo de ciudadanos daneses
lo denunciaron ante la policía de este país por ser uno de los autores
intelectuales del asesinato de un dirigente campesino. La denuncia puede
obstaculizar la salida de Santos de Dinamarca y ser un primer paso para que se
abra un proceso judicial en su contra.

14.03.2005 [Egon Olsen, ANNCOL] El Vicepresidente de Colombia puede ser el
próximo dirigente suramericano que sigue los pasos del ex dictador chileno
Augusto Pinochet en ser detenido en Europa por crímenes atroces. El mismo día
que Francisco Santos llegó a la capital danesa de Copenhague, la Estación de
Policía No. 1 de esta ciudad aceptó la entrega de una denuncia por homicidio,
tortura y secuestro en su contra.

”A Santos lo queremos bajo arresto, y solicitamos que se abra un proceso
judicial y que se que investigue su papel en el asesinato del dirigente sindical
araucano Pedro Mosquera, y los otros 93 dirigentes sindicales que fueron
asesinados por los paramilitares del Estado Colombiano en el año pasado”, dijo a
la prensa local el conocido autor Patrick Mac Manus.

El caso del secuestro y posterior asesinato del vicepresidente de la Asociación
Campesina de Arauca, Pedro Mosquera, por parte de paramilitares colombianos, es
bien conocido en Dinamarca debido a que Mosquera participó en varios foros
durante una cumbre de la Unión Europea en Copenhague en diciembre del 2002.

Patrick Mac Manus calificó a Francisco Santos como ”un representante de un
Estado fracasado y terrorista”, y lamentó la posibilidad de que autoridades
danesas lo pudieran recibir en una forma oficial.

No sólo el grupo de denunciantes está questionando la legitimidad del gobierno
del Presidente Álvaro Uribe. Según la dirigente de izquierda en el parlamento de
Dinamarca, Line Barfod, el actual gobierno de Colombia es ”un gobierno
terrorista” y a Colombia se puede calificar como ”una dictadura” de hecho.

El año pasado la Asociación Rebelión en abierto desafío al régimen colombiano
reconoció haber enviado una suma de 8.500 dólares a la guerrilla de las FARC.
Muy a pesar del deseo de Bogota, ninguno de los más de 500 miembros de la
asociación han sido sindicados por las autoridades danesas por el hecho.

Francisco Santos anunció la semana pasada querer aprovechar su gira por Europa
para viajar a Copenhague, para encontrarse con representantes del gobierno
danés.
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El ejercito estadounidense tuvo en Abu Ghraib a niños presos de tan solo ocho años

El ejercito estadounidense tuvo en Abu Ghraib a niños presos de tan solo ocho años



Europa Press



Entre los niños que se encuentran detenidos por el Ejército estadounidense en la prisión iraquí de Abu Ghraib se incluye un niño que parece tener sólo unos ochos años, informó una ex comandante de la prisión a los investigadores.

"Me contó que tenía casi 12 años", indicó el brigada general Janis Karpinski a las autoridades que investigan los abusos a prisioneros en Abu Ghraib. "Me dijo que su hermano estaba con él, pero realmente quería ver a su madre. Estaba llorando", añadió.

La declaración de Karpinski se encuentra entre los cientos de páginas de los informes del Ejército sobre Abu Ghraib, según informó la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, en sus siglas en inglés), que obtuvo los documentos bajo una ley de libertad de información que busca informar sobre los abusos de detenidos en Irak.

Karpinski no dijo qué le ocurrió al niño en su entrevista con el general George Fay. Fuentes militares habían tenido conocimiento previo sobre que jóvenes prisioneros se encontraban detenidos en Abu Ghraib, una enorme prisión construida por el Gobierno de Sadam Husein en las afueras de Bagdad.

Además, Karpinski explicó que había escrito órdenes para mantener a prisioneros que la CIA había capturado sin emitir informes. Los documentos también citan a un oficial del Ejército en Abu Ghraib, sin identificar, que dijo que miembros de la inteligencia militar y de la CIA desarrollaron un acuerdo escrito sobre cómo encargarse de los detenidos sin documentar. Un informe del Ejército publicado el pasado septiembre aseguraba que los investigadores no encontraban copias de ningún acuerdo escrito.

El Pentágono tiene conocimiento de 100 'detenidos fantasma', presos al margen de libros y lejos de los investigadores humanitarios del Comité Internacional de la Cruz Roja.

El secretario de Defensa estadounidense, Donald H. Rumsfeld defendió esta práctica, y dijo que la autorizó porque los prisioneros eran "enemigos combatientes", al margen de las protecciones de guerra aplicables a los prisioneros.

Seis soldados han sido declarados culpables de cargos militares por su implicación en los abusos cometidos en Abu Ghraib. Además, Charles Graner ha sido condenado por un tribunal de guerra a diez años de prisión.

Karpinski, una de las pocas generales criticadas en los documentos del Ejército sobre los detenidos por "liderazgo pobre", aseguró que el general Walter Wodjakowski, entonces el número dos del Ejército general en Irak, le dijo en el verano de 2003 que no liberase a más prisioneros, ni siquiera aunque fueran inocentes.

"No me preocupa que mantengamos detenidos a 15.000 civiles inocentes. Estamos ganando la guerra", asegura la general que le afirmó Wodjakowski.

Colectivo

“LOS DE ABAJO”

Verdaderos Revolucionarios

Exiliados en Miami: Una breve historia de la contrarrevolución cubana

Exiliados en Miami: Una breve historia de la contrarrevolución cubana

Por: Michael Moore

¿Alguna vez se preguntaron como ha hecho Fidel Castro para permanecer tanto tiempo en el poder? Nadie -excepto el Rey de Jordania- ha permanecido en el gobierno por un período más largo de tiempo. El hombre ha sobrevivido a ocho presidentes estadounidenses, diez Juegos Olímpicos, y el regreso del Cometa Halley. Y sin importar lo que el gobierno de Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene más vidas que «regresos» ha tenido Cher [1].

No es porque nuestros líderes (estadounidenses) no hayan hecho su mejor esfuerzo para derrocarlo. No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de Fulgencio Batista [2] (al que apoyaban los Estados Unidos y la Mafia) Washington ha probado una gran variedad de métodos para derrocarlo. Estos han incluido intentos de asesinato (pagados con el dinero de nuestros impuestos), invasiones, bloqueos, embargos, amenazas de aniquilación nuclear, desorganización interna, y guerra biológica (la CIA tiró manojo de gérmenes de Fiebre Porcina Africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar 500 mil cerdos).

Y -algo que siempre me ha parecido extraño- ¡hay actualmente una base naval estadounidense en la isla de Cuba! [3] Imaginen si nosotros los estadounidenses, luego de haber derrotado a los británicos en nuestra Revolución de Independencia, les hubiéramos dejado mantener unos miles de soldados y un puñado de acorazados en la bahía de Nueva York. ¡Increíble! El presidente Kennedy, que siguió con el plan del Presidente Eisenhower para invadir Cuba en la Bahía de Cochinos, ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo, desde una lapicera rellenada con tinta envenenada hasta un cigarro explosivo. (No, no estoy obteniendo mi información de Maxwell Smart [4]; está todo en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975).

Por supuesto que nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y los Estados Unidos continuaron pasando vergüenza. Cuba era visto como «el país que se nos escapó». Comenzó a ser una molestia para nosotros. Aquí tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo, excepto a «esos malditos cubanos». Se ve mal. Como cuando toda la familia sale a cenar y la oveja negra, el pequeño Billy, no se quiere quedar quieto en la silla y hacer lo que le dicen. Todos en el restaurante miran a los padres y se preguntan qué clase de educación le están dando. La apariencia de que no lo están disciplinando o controlando como se debe es la peor humillación. Entonces comienzan a vapulear al pequeño Billy, el que -olvídenlo- no va a terminar sus porotos nunca.

Así es cuán tontos lucimos al resto del mundo. Como si nos hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 90 millas de nuestras costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la humanidad, como la que significa el gobierno Chino. ¡Y hablo acerca de una pandilla de asesinos! Aún así no podemos movernos más rápido para meternos en la cama con ellos. Washington gastó 23 años poniéndonos en contra de los Chinos, y luego, repentinamente: ¡un día son nuestros amigos! Parece que los Republicanos y sus compinches empresarios no estaban realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que no los dejaban entrar a China para hacer dinero.

Y ese fue, por supuesto, el error fatal de Castro. Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios americanos y pateó a la mafia fuera de La Habana. Fue como si se sentara en la Falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 37 años. Y a pesar de eso Castro ha sobrevivido. Por ese sólo éxito, y a pesar de todos sus defectos (represión política, discursos de cuatro horas y una tasa de alfabetismo del cien por ciento), hay que admirar al muchacho.

Pero: ¿Por qué continuamos peleando por esta pata de pavo sobrante de la Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse mirando no más lejos de una ciudad llamada Miami. Es desde allí que un puñado de exilados cubanos enloquecidos han controlado la política extranjera de los Estados Unidos hacia esta insignificante nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos acólitos de Batista que vivían a todo trapo mientras esa pandilla asolaba el país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y huyeron a La Florida.

Y desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura. ¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro país en las pasadas tres décadas (el asesinato de Kennedy, Watergate, el caso Irán Contras, la epidemia del abuso de drogas, y la lista sigue...) siempre encontramos a exilados cubanos presentes o implicados? Primero, fue la conexión de Lee Harvey Oswald con los cubanos de Nueva Orleáns. ¿O eran exilados cubanos actuando solos para matar a Kennedy, o Castro ordenando su asesinato porque se había aburrido de que Kennedy intentara derrocarlo? En cualquiera de las teorías que usted suscriba, los cubanos están rondando por el barrio.

Luego, en la noche del 17 de junio de 1972, tres cubanos, Bernard Barker, Eugenio Martinez, y Virgilio Gonzalez (junto con los estadounidenses Frank Sturgis y James McCord Jr.) fueron atrapados entrando en las oficinas de campaña del Partido Demócrata en Watergate. Esta operación encubierta, eventualmente causó la renuncia de Richard Nixon, por lo que entreveo que hay gato encerrado en esa operación del exilio cubano en particular. Hoy, Barker y González son considerados héroes en la comunidad cubana de Miami. Martínez, perdonado más tarde por Ronald Reagan, es el único que se siente mal. «Yo no quise estar implicado en la caída del Presidente de los Estados Unidos», dijo. ¡Oh! ¡Que hermoso de su parte!

Cuando Oliver North necesitó un grupo encubierto para entrar armas en Nicaragüa con el objetivo de derrocar al gobierno sandinista: ¿a quién pudo recurrir sino a los cubanos de Miami? Los veteranos de Bahía de Cochinos Ramón Medina y Rafael Quintero eran los hombres clave en la compañía de transporte aéreo que entregaba las armas a los Contras. La guerra de los Contras, apoyada por Estados Unidos, fue responsable de la muerte de 30 mil nicaragüenses.

Uno de los premios mayores que recogimos de nuestra inversión en estos exilados cubanos fue la ayuda que nos dieron introduciendo drogas ilegales en los Estados Unidos, destruyendo familias y barrios enteros de nuestras ciudades. Comenzando a principios de los sesenta, una cantidad de cubanos (que también participaron en la invasión de Bahía de Cochinos) empezó a regentear los círculos mayores de los narcóticos en éste país. La DEA encontró poco apoyo dentro del gobierno federal para ir atrás de estos exilados cubanos, porque se habían organizado a sí mismos bajo la falsa bandera de «grupos de la libertad». De hecho, muchos no eran más que frentes de operaciones masivas de contrabando de drogas. Los mismos contrabandistas de drogas que ayudaron más tarde a contrabandear armas para los Contras nicaragüenses.

Las organizaciones terroristas cubanas radicadas en los Estados Unidos han sido responsables por la colocación de mas de 200 bombas y por lo menos un centenar de asesinatos desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo este capítulo. ¿Pero por que no estoy preocupado? Porque estos exilados cubanos, con toda su alaraca y terrorismo, son realmente una manga de cagones. Eso: Cagones. ¿Quieren pruebas? Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la fuerza (Revolución Americana, Revolución Francesa) o a través de medios pacíficos (Gandhi en India o Mandela en Sudáfrica). Pero lo que no se hace meter la cola entre las patas y correr, como hicieron estos cubanos.

Imaginen si todos los colonos americanos hubieran huído al Canadá, y luego hubieran insistido en que los canadienses tenían la responsabilidad de echar a los británicos de América. Los Sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza si hubieran estado todos sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero los cubanos ricos se pelaron a Miami... y se volvieron más ricos.

El noventa por ciento de estos exilados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62 por ciento) son negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba porque no tenían apoyo del pueblo. Entonces vinieron aquí, esperando que nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos.

No es que estos nenes llorones de los cubanos no hayan tratado de ayudarse a sí mismos. Pero una rápida mirada a sus esfuerzos recuerda a las viejas películas cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido. Tenía todos los elementos de una gran comedia cómica: barcos equivocados, playa equivocada, no tenían municiones para sus armas, nadie los fue a esperar, y -finalmente- fueron dejados morir vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los choferes de sus limosinas -adivino- nunca los habían llevado allí en los viejos buenos tiempos). Este fiasco fue tan monumental que el mundo todavía no ha parado de reírse, y los cubanos de Miami nunca han olvidado ni perdonado ésto. Diga «Bahía de Cochinos» a alguno de ellos, y lo verán como a un dentista taladrándole el nervio de un diente.

Emblemas de los exiliados cubanos extremistas

Uno pensaría que la derrota de Bahía de Cochinos les debería haber enseñado una lección, que hubieran dejado de insistir con esas cosas. No hizo eso esta pandilla. Desde 1962 numerosos grupos de exilados cubanos han intentado mas incursiones para «liberar» su patria. Veamos las más sobresalientes:

En 1981, un grupo de cubanos exilados de Miami desembarcaron en la islita de Providenciales, en el Caribe, camino a invadir Cuba. Su barco, el único que llegó de cuatro que salieron del Río Miami (los otros tres fueron hechos volver por la Guardia Costera debido al mar picado, problemas de motor o falta de chaquetas salvavidas), tocó tierra en un arrecife cerca de Providenciales. Atascados en la isla sin comida ni abrigo, los cubanos de Miami comenzaron a pelearse entre ellos. Rogaron a la gente de Miami que los rescatara de la isla, y luego de tres semanas fueron devueltos a Florida vía aérea. El único de ese grupo que llegó a aguas cubanas, Gerardo Fuentes, sufrió un ataque de apendicitis en el mar, y tuvo que ser evacuado por la Guardia Costera hacia Guantánamo.

En 1968, un grupo de cubanos de Miami supieron que un barco polaco estaba amarrado en el puerto y que una delegación cubana podía estar a bordo del carguero. De acuerdo al St.Petersburg Times, los exilados cubanos dispararon con una bazooka casera e hicieron impacto en el casco del buque. Sólo le hicieron un abollón, y el líder del grupo, Orlando Bosch, fue apresado y sentenciado a diez años de prisión, pero fue liberado en 1972. Bosch explicó que habían esperado causar más daños al barco pero, se excusó: «¡Era un barco grande!» Bosch había estado arrestado antes por remolcar un torpedo a través de las calles de Miami a la hora de salida de las oficinas, y otra vez había sido capturado con 600 bombas aéreas cargadas con dinamita en el baúl de su Cadillac. En 1990 la administración Bush lo sacó de la prisión, donde estaba nuevamente, cumpliendo una pena por violación de libertad condicional.

De acuerdo al Washington Monthly, «Durante el verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar al régimen. La raquítica "quinta columna" en Cuba fue instruída para dejar las canillas abiertas y las lamparillas prendidas para gastar energía... En 1962, según el San Francisco Chronicle, el exilado cubano José Basulto, en una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una lancha rápida contra el Hotel Inca, cerca de la bahía de La Habana, esperando matar a Fidel Castro. El proyectil erró al blanco, y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina derramada, pegó la vuelta para Florida. "Uno de nuestros tanques de combustible, hecho de plastico, comenzó a gotear"», explicó Basulto más tarde. «El combustible se derramó sobre la cubierta. No sabíamos qué hacer».

Años más tarde, Basulto formó «Hermanos Al Rescate», un grupo de exilados que hace unos años estuvo haciendo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre las ciudades, tirando panfletos, y generalmente tratando de intimidar al gobierno cubano. En febrero de 1996, Castro aparentemente se aburrió de este acoso, y luego del 25avo incidente en un año de los «Hermanos» violando el espacio aéreo cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados.

Atentados y sabotajes de los extremistas cubanos en La Habana.

Aunque los «Hermanos al Rescate» violaban la ley estadounidense por volar dentro del espacio aéreo cubano, la administración Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un decreto para endurecer el embargo contra Cuba. Este embargo trajo la ira del resto del mundo contra nosotros. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó 117 a 3 a favor de condenar a los Estados Unidos por su violencia económica contra Cuba, tal y como ha sido en cada votación sobre el tema desde que el embargo fue impuesto.

La semana después de que los aviones fueran derribados, los exilados trataron de apurar a los Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de acción contra Castro. Anunciaron que al siguiente sábado llevarían una flotilla de barcos desde Florida hasta la costa cubana para protestar por el derribo de los dos aviones. Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza contra Cuba desde la Crisis de los Misiles, y envió un escuadrón de cazas F-15, once escampavías de la Guardia Costera, dos cruceros misilísticos de la Marína, una fragata de la Marina, dos aviones C 130, y una bandada de Choppers, AWACs, y 600 guardamarinas para apoyar a la flotilla.

Lo único que se olvidó de mandar fue remedio contra el mareo, que -al final- era lo único que los cubanos de Miami hubieran necesitado realmente. Sólo a 40 millas de Key West, los cubanos en los botes comenzaron a marearse, a vomitar y a rogar a sus pilotos que dieran vuelta los malditos yates y volvieran a Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia de prensa para explicar su retirada. El portavoz estaba todavía un poco mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo ser cubiertos por un «Linda Blair Special» en cualquier momento...

«Una terrible tormenta se levantó en el mar», dijo el líder de la huída cubana mientras palidecía rápidamente. «¡Las olas tenían más de diez pies de alto, y tuvimos que volver o perder nuestros barcos!» Mientras así hablaba, algún genio creativo en la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba. El sol brillaba, el mar estaba calmo como un plato, y el viento soplaba gentilmente, si es que soplaba. Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de la CNN se fueron, la aguas se pusieron «bastante duras». Sí, seguro, era por las carcajadas de Fidel, que se estaba cagando de la risa...

Este artículo aparecio originalmente en inglés el 10 de abril 2004. Traducción libre: Andrés Capelán

Michael Moore
Cineasta y escritor estadounidense. Autor del libro "Estúpidos Hombres Blancos", de varios documentales entre los cuales están los laureados "Bowling for Columbine" (Premio Oscar) y "Fahrenheit 9/11" (Palma de Oro de Cannes).
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[1] Actriz de cinema holywoodiano, famosa en los Estados Unidos, declaró varias veces retirarse del mundo artístico, para volver más tarde

[2] Último dictador cubano antes que Fidel Castro tome el poder

[3] Se trata de la base de Guantánamo, los EE.UU. han enviado a los prisioneros Talibanes y otros supuestos terroristas allí, donde aislados de toda legalidad, reciben malos tratos según fuentes de las organizaciones humanitarias que han condenado tales actos de la administración Bush.

[4] Espía cómico de una serie T.V. norteamericana en los años 70’, conocido en América Latina bajo el nombre de Super Agente 86

¿Cambia de bando la esperanza?

Debilidades de la izquierda intelectual frente a las guerras
Jean Bricmont es, sin lugar a dudas, uno de los intelectuales europeos más lúcidos para analizar las debilidades de la izquierda intelectual frente a las guerras. ¿El origen de tales debilidades? Una ruptura inconsecuente con el pensamiento mayoritario heredado del colonialismo, afirma él. ¿Provocador? Hay que leerlo, por supuesto.

Y para los bruselenses, hay que venir a escucharlo el próximo viernes, 11 de marzo, porque Jean Bricmont será uno de los principales oradores del gran debante ¿A dónde va Iraq? ¿Qué podemos hacer nosotros? Programa completo en :
http://www.stopusa.be/agenda/texts.php?id_event=89

3 de marzo del 2004
¿Cambia de bando la esperanza?

Jean Bricmont
Revista de Il Manifesto, n° 47, febrero de 2004
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Los ultrajes cometidos en la India por los cipayos sublevados
son verdaderamente espantosos, horribles, indecibles -como aquellos
que uno se espera ver en guerras de motines, de nacionalidades, de razas y,
sobre todo, de religión; en una palabra, como los que la respetable
Inglaterra tenía costumbre de aplaudir cuando eran perpetradas por los
vendeanos contra los "azules", por los guerrilleros españoles
contra los franceses infieles, por los serbios contra sus vecinos alemanes y
húngaros, por los croatas contra los rebeldes vieneses, por la guardia
móvil de Cavaignac o los diciembristas de Bonaparte contra los hijos e
hijas de la Francia proletaria. Por muy infame que sea la conducta de los
cipayos, no es más que el reflejo, en forma concentrada, de la propia
conducta de Inglaterra en India.
Karl Marx (1)
Existe cierto número de cosas que es aparentemente más fácil empezar que terminar: una historia de amor, picotear pistachos y dirigir una guerra. Esto último es lo que los estadounidenses están descubriendo ahora en Iraq. Esta situación va a suscitar nuevos debates en el seno de los movimientos opuestos a la guerra. En el seno de estos movimientos siempre ha habido dos tendencias, una minoritaria y otra mayoritaria: en 1991 la mayoría apoyaba el embargo contra Iraq como alternativa a la guerra. La minoría veía en este embargo un simple preparativo para la guerra y se oponía a él. Durante los Acuerdos de Oslo, la mayoría los aplaudió y la minoría vio en ellos un acuerdo de tipo "Bantustán" que no solucionaba nada. Durante las guerras contra Yugoslavia y Afganistán la mayoría adoptó un apostura de tipo ni-ni: ni O! TAN ni Milosevic, ni Bush ni los talibanes. Durante la última guerra la mayoría apoyó las inspecciones de la ONU, de nuevo como alternativa a la guerra, y la minoría vio en ello una preparación psicológica para esta guerra (si son necesarias las inspecciones, es que Iraq viola sin duda el derecho internacional y si estas inspecciones no llevan a nada quizá es necesaria la guerra). En situación actual la mayoría pedirá que la ONU o Europa se impliquen más en la "reconstrucción" de Iraq y la minoría exigirá la salida pura y simple de los ocupantes.

La idea que quisiera defender aquí es que la postura mayoritaria es de hecho muy débil intelectualmente y que su fuerza proviene esencialmente del apoyo del que dispone en los grandes aparatos políticos (socialistas, verdes e incluso comunistas). A causa de esta fuerza institucional los mayoritarios pueden evitar el debate con los minoritarios tachándolos de simplistas, de antiamericanismo primario (si no de antisemitismo) o acusándolos de ser "pro-X" (donde X= Milosevic, Sadam Husein o los talibanes, etc). Para ilustrar lo que es erróneo en la tendencia dominante, empecemos por la consigna "ni, ni": ahora que Milosevic está en La Haya, los talibanes y Sadam Husein derrocados, los partidarios de esta consigna acaso pueden explicar cómo se van a desembarazar de la otra parte del "ni", Bush, o la OTAN. Por supuesto, es imposible y lo saben muy bien. Pero ahí está efectivamente el problema: no se puede comparar un país en e! l que vive el 4% de la humanidad y cuyos dirigentes declaran abiertamente que el siglo que empieza será "americano" y unos poderes brutales (a fin de cuentas muy diferentes entre ellos) pero cuya acción está muy limitada en el tiempo y el espacio.

Más fundamentalmente, el discurso mayoritario se deja influenciar demasiado por la ideología dominante de nuestra época. Ésta se puede resumir en algunas ideas fundamentales: la caída de la URSS demuestra la superioridad de nuestro sistema, basado en la democracia, el respeto a los derechos humanos y el libre mercado. El problema es extender este sistema ahí donde no reina todavía y para ello a veces es necesario el uso de la fuerza. Por todas partes hay nuevos Hitler que se proponen masacrar a los nuevos judíos -los kosovares, los kurdos, las mujeres afganas, etc. Quienes rechazan la injerencia humanitaria son análogos a los "muniqueses" de antes de la guerra. Cierran los ojos ante el verdadero peligro de nuestro tiempo, el "fascismo islámico" y se niegan a socorrer a las "víctimas".

La corriente mayoritaria acepta esencialmente el principio del razonamiento, pero no necesariamente su conclusión (que se refiere al uso de la fuerza). La corriente minoritaria descansa sobre una visión del mundo y de la historia completamente diferente. "Nuestro" sistema no se basa únicamente, siquiera principalmente, en la "democracia, el respeto a los derechos humanos y el libre mercado", sino en un largo periodo de relaciones desiguales con esta vasta reserva de materias primas y de trabajo gratuito o muy barato que hoy se llama Tercer Mundo. Nadie puede decir qué habría sido de nuestro sistema (ni tampoco cómo habría podido desarrollarse el resto del mundo) sin el tráfico de esclavos, la conquista de América y su pillaje, lo mismo que el de África y de las Indias, las guerras del opio, el flujo ininterrumpido de petróleo barato en el siglo XX o la transferencia de recursos púdicamente llamado "servicio de la de! uda".

Desde el punto de vista defendido aquí el mayor progreso del siglo XX sin duda es la derrota de las potencias coloniales en las luchas anti-coloniales. Esto permitió librar a centenares de millones de hombres y mujeres de una de las formas más extremas de racismo, de explotación y de opresión . Pero esta liberación solo ha sido parcial, esencialmente porque el sistema colonial ha sido reemplazado por un sistema neo-colonial que ha dejado más o menos intactas las relaciones económicas desiguales, al tiempo que delegaba las tareas de represión a gobernantes formalmente autónomos. Se puede pensar y desear que las principales luchas de este siglo tendrán por objeto el desmantelamiento del sistema neo-colonial y tanto en América Latina como en lo que tiene de mejor el movimiento altermundista se puede observar el esbozo de dicho combate.

Además es fácil establecer una relación directa entre las guerras actuales y el sistema colonial y neo-colonial. La creación de Israel sólo fue posible como prolongación de la ocupación británica de Palestina tras el fin del imperio turco. La creación de un Kuwait "independiente" (del mundo árabe, pero no de nosotros) también está relacionada con la implicación del Imperio Británico en esta región. El régimen baasista en Iraq surgió de la revuelta contra la monarquía que servía de "fachada árabe" a este imperio, por emplear la expresión de Lord Curzon. Por lo que se refiere al régimen iraní, surgió de una revuelta contra el del Sha, que fue instaurado por Estados Unidos en 1953, tras el derrocamiento de Mossadegh, que tuvo el mal gusto de tratar de nacionalizar el petróleo. El apoyo a Sadam durante los años ochenta estaba motivado por la voluntad ! de "contener" la revolución iraní. Al Qaeda encuentra sus orígenes en la lucha instigada por los estadounidenses contra un régimen relativamente laico pero próximo a los soviéticos en Afganistán. En resumen, se mire para donde se mire se constata que las intervenciones de ayer, todas ellas por supuesto justificadas por las más nobles intenciones, ha sembrado el germen de los conflictos de hoy.

Vayamos a la situación actual en Iraq y a la actitud que deberían adoptar los movimientos contra la guerra. En primer lugar hay que darse cuenta de que Estados Unidos no va a abandonar Iraq, a no ser que acaben por ser expulsados militarmente, lo que llevaría mucho tiempo (y muchos muertos). Políticamente no se pueden permitir perder prestigio en un conflicto en el que han invertido tanto. Sólo se pueden ir si dejan tras de sí un régimen "amigo". El problema es que tienen pocos aliados reales en el mundo árabe: algunos medios de negocios y dirigentes feudales, pero ni las fuerzas laicas que siempre han tenido una postura anti-imperialisata ni, lo que es nuevo, el grueso de las fuerzas religiosas. El futuro dirá si han ganado su apuesta -iraquizar la guerra-, es decir, combatir a la resistencia por medio de los propios iraquíes. Pero está lejos de ser verdad y es poco probable que esta apuesta se gane por medios democr! 25;ticos y respetuosos de los derechos humanos. Sin duda habrá que vérselas durante años con un gigantesco Líbano o una gigantesca Palestina. Al menos será interesante observar la actitud de los intelectuales occidentales que durante tantos años han agitado la bandera de los derechos humanos contra los países socialistas y los regímenes nacionalistas del Tercer Mundo.

Se puede apostar fácilmente que estos intelectuales se centrarán no en la ocupación y su carácter ilegítimo, sino sobre los métodos utilizados por la resistencia y cuya estigmatización será un eje privilegiado de su discurso; habrá indignación ante los atentados suicidas y los ataques contra civiles y se exigirá que quienes critican la guerra "condenen sin ambigüedad" ante todo estos métodos. Pero, como recuerda el texto de Marx citado en el encabezamiento de este artículo, la indignación selectiva frente a las "atrocidades" no es nueva. En la época soviética los muyaidines en Afganistán no utilizaban métodos especialmente delicados, pero con todo eran aplaudidos por la "respetable Inglaterra" y, sobre todo, por Estados Unidos (2). Se puede dar la vuelta a la cosas como uno quiera, pero el hecho es que hay muchos más muertos, incluidos los muertos civiles, entre los palestinos! , los afganos y los iraquíes que entre los estadounidenses y los israelíes. Respecto a la cuestión de saber si los muertos civiles son intencionados en un caso y no en otro, no se puede dejar de observar que las guerras, las ocupaciones y los embargos son perfectamente intencionados y sus consecuencias perfectamente previsibles. Además hay que subrayar que los millones de personas que se opusieron en todo el mundo a esta guerra lo hicieron con medios pacíficos y democráticos: peticiones, manifestaciones, etc. Se han reído en sus narices: ¡qué panda de ingenuos! Incluso los gobiernos europeos (Francia, Alemania), que hicieron a Estados Unidos el don de un consejo de amigo (fueran cuales fueran sus intenciones reales), fueron tratados con desprecio. Estados Unidos y sus admiradores en la intelligentsia y la prensa europea han sido los que han elegido la lucha armada; que no vengan ahora a quejarse de la resistencia que ésta pr! ovoca o de las formas que adopta.

Cuando los estadounidenses entraron en Bagdad la pregunta que se planteó inmediatamente fue: ¿quién es el siguiente?¿Siria, Irán, Cuba? Uno de los primeros méritos de la resistencia iraquí es el de haber retardado estos planes y el haber inmovilizado a una buena parte del ejército estadounidense. Queda por saber cuánto tiempo podrá aguantar la resistencia. Contrariamente a la imagen dada por la guerra de Vietnam, la mayoría de las resistencias populares, de la Comuna de París a la América central de los años ochenta, acaban por ser aplastadas. Pero si continúa la resistencia, entonces puede contribuir a cambiar la cara del mundo. Puede devolver la esperanza a un mundo árabe-musulmán que después de todas las derrotas y humillaciones sufridas frente a Israel y Estados Unidos la necesita mucho. Más importante aún, puede poner en entredicho la invencibilidad de Estados Unidos, esp! ecialmente en América Latina. El orden del mundo no descansa sobre la justicia y los derechos humanos sino sobre convicción, mil veces repetida en la historia, de que por mucho que se rebelen los oprimidos, acabarán siendo vencidos. Así es como se llega a considerar natural, excepto cuando las víctimas protestan, que Bolivia suministre energía a bajo precio a California (después de haber "suministrado" de la misma manera plata y estaño a occidente); una comparación entre ambos países demuestra que es evidente que es Bolivia la que debe mantener el nivel de vida de California. Desestabilizar, incluso temporalmente, el brazo armado de este "orden" puede tener un extraordinario efecto simbólico. Además todas las mentiras que han servido para preparar esta guerra han sido servilmente repetidas por los media dominantes (al menos en Estados Unidos y en los países de sus aliados) y esto contribuye a que pierdan parte! de su credibilidad.

Algunos verán en las palabras expresadas aquí un apoyo al terrorismo y otros, por el contrario, aplaudirán apelando a apoyar la resistencia. Personalmente veo mucho de mitología en la retórica del apoyo a X (a Sadam, a la resistencia, etc). Nosotros (los que nos oponemos a la guerra) no disponemos ni de dinero ni de armas para proporcionárselo a nadie. Si algunas personas están dispuestas a partir al combate o a ayudar directamente a la resistencia iraquí, esta es una elección personal y tienen que evaluar lúcidamente la naturaleza de las fuerzas que entonces van a apoyar realmente (aunque sólo sea para evitar trágicas desilusiones y cambios de chaqueta, como se ha visto en el pasado). Pero para la mayoría, que se quedará aquí, es de rigor una actitud más modesta. No podemos resolver todos los problemas del mundo. Además el movimiento contra la guerra debe también admitir su fracaso: no! hemos llegado absolutamente a nada frente a la desatada violencia de Estados Unidos. En consecuencia, estamos en una mala posición para dar lecciones de humanismo a los iraquíes que a causa de nuestro fracaso tienen que sacrificarse en un número muy elevado para liberar a su país.

Desde el conflicto entre Stalin y Trotski en la Unión Soviética los intelectuales de izquierda en occidente han pasado mucho tiempo peleándose para saber a quiénes "apoyaban" en conflictos lejanos o pasados sobre los que no tienen ninguna influencia real. Un cínico podría sugerir que, además de que estos debates les permiten desplegar una vasta erudición histórica, les llevan a separarse de la mayoría de la población ahí donde viven o ahí donde sus acciones podrían tener un impacto real. Sea como fuere, la cuestión que debemos plantearnos no es la de un apoyo afectivo o imaginario a éste o aquel, sino la de la acción que hay que emprender ahí donde podemos obtener un efecto, es decir, en nuestras sociedades y frente a los gobiernos occidentales. En lo inmediato, hay que hacer lo que sea para no aportar ayuda alguna, material, simbólica o cualquier otra, siquiera so pretexto de la r! econstrucción, a la ocupación. Además el gobierno estadounidense no necesita tropas extranjeras por razones militares sino para poder pretender, frente a su opinión pública, que está a la cabeza de una vasta coalición. Disipemos lo antes posible esta ilusión. También hay que prepararse para un eventual post-Bush. Aquellos a los que se podría llamar los imperialistas inteligentes, el "financiero y filántropo" George Soros, por ejemplo, pero también una buena parte de las élites estadounidenses van a hacer lo imposible para desembarazarse de un presidente que ha contribuido muy eficazmente a la movilización de la población mundial contra Estados Unidos. Demócratas como Clinton o Carter son mucho mejores que Bush para agitar la bandera del "multilateralismo" (sin llegar, por supuesto, a pedir su opinión a las poblaciones de Asia, África o América Latina) y para reconstruir, con el ap! oyo de la social-democracia (y accesoriamente, de los verdes) el condo minio imperial euro-estadounidense. (3)

Más fundamentalmente y para actuar a más largo plazo, sobre todo en los países no directamente comprometidos en esta guerra, debemos trabajar a nivel intelectual y cultural para cambiar radicalmente la perspectiva dominante en las "relaciones norte-sur". El problema fundamental no es que haya malvados dictadores (aunque los haya) o fanáticos religiosos opuestos a "occidente" (aunque también los haya) sino siglos de relaciones injustas que no han acabado en absoluto y que son la base de un orden económico que no es moralmente defendible y quizá ni siquiera estable a medio plazo Este punto de vista puede parecer "radical" y "minoritario" pero únicamente cuando se limita a las sociedades occidentales; en el vasto mundo, no hay nada que choque y sobre todo no lo hay en el mundo árabe donde la política de EEUU obtiene "resultados estalinianos", pero opiniones que le son desfavorables. Se pueden hacer muchas cosas para combatir est! e orden: aligerar el peso de la deuda, luchar contra los acuerdos económicos desiguales, limitar los saqueos, abrir las fronteras a los refugiados. Si combatimos esto, y esto en primer lugar, contribuiremos a realizar el modesto deseo expresado durante la agresión occidental a la revolución rusa por Bertrand Russell, que para "minimizar la sangre derramada y preservar al máximo lo que hay de valioso en la civilización actual" esperaba "un poco de moderación y de sentimiento humano por parte de aquellos que se beneficiarán de privilegios injustos en el mundo tal como es". (4)

Notas

(1) New York Daily Tribune, 16 de septiembre de 1857, en Karl Marx, Frierderich Engels, Textes sur le colonialisme, Ed. du Progrès, Moscú, 1977. Citado en Albatros, n° 34, octubre de 2003. Sobre las condiciones reales impuestas por el sistema colonial en los que es hoy el Tercer Mundo, véase Kike Davis, Génocides tropicaux, La Decouverte, Paris, 2003.

(2) Recordemos que en una entrevista a Nouvel Observateur, Brzezinsky, que entonces era consejero del presidente Carter, declaraba: "Según la versión oficial de la historia, la ayuda de la CIA a los muyaidines empezó en el curso de los ochenta, es decir, después de que el ejército soviético hubiera invadido Afganistán el 24 de diciembre de 1979. Pero la realidad, mantenida en secreto hasta ahora, es muy diferente: en efecto, fue el 3 de julio de 1979 cuando el presidente Carter firmó la primera directriz sobre la ayudad clandestina a los opositores al régimen prosoviético de Kabul. Y aquel día escribí una nota al presidente en la que le explicaba que en mi opinión esta ayuda iba a acarrear una intervención militar de los soviéticos" (Nouvel Observateur, n° 1732, enero de 1998)

(3) Además la cumbre de jefes de Estado o de gobierno del movimiento de países no alineados, reunida en Malasia los días 24 y 25 de febrero de 2003, países que reagrupan a la mayoría de la población mundial, condenó sin equívocos la política estadounidense en Iraq y rechazó categóricamente lo que llaman el "denominado "derecho" de intervención humanitaria".

(4) Bertrand Russell, The Practice and Theory of Bolshevism, Allen and Unwun, Londres, 1920
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