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La Democracia de monseñor Rubiano

La Democracia de monseñor Rubiano

Ahora aparece el varonil monseñor, a nombre de una llamada comisión episcopal
de conciliación nacional, que dice no pertenecer al gobierno, también ponién
dole fecha a la solución del conflicto colombiano. “Quien decide la reelección?
No son los políticos los que definen la reelección, la definirá el pueblo en
una votación” (El Espectador 06,09,04), continua con su sofística argumentación
a la que nos tiene acostumbrados el Cardenal capellán de los Ejércitos
Estatales y Para estatales de Colombia, escribe Pinzón Sánchez.

06.09.2004 [Alberto Pinzón Sánchez*, ANNCOL] “Si las elecciones cambiaran
algo, ya el Capital las hubiera prohibido”, decía un afiche abstencionista en
las pasadas elecciones para el parlamento Europeo.

En Colombia hace 40 años, el sacerdote católico fundador del ELN, Camilo
Torres, en su experiencia política dentro del Frente Unido, en uno de sus
discursos, para desenmascarar el fetiche que confunde democracia con elecciones
(igual a como el fetichista confunde un zapato con el amor), y sobre el cual,
la clase dominante ha legitimado y perfeccionado su dominación histórica
bipartidista (violenta y corrupta) de ya casi dos siglos; hacía pública una
característica del sistema electoral de la democracia mas antigua de Latinoamér
ica sentenciando: “! Quien escruta: elige!”.

Desde entonces se abrió una gran discusión que aún continua en el campo democrát
ico, en los partidos y organizaciones del pueblo trabajador (empleados y
desempleados) en torno a la pertinencia de participar o no en las elecciones
convocadas ritualmente por la oligarquía rentista transnacional que gobierna en
Colombia para lograr su legitimación periódica.

Muchos argumentos serios de los abstencionistas se confrontaron con argumentos
serios de los eleccionistas, e incluso también hubo discusiones que se cerraron
a trompadas.

No fue en vano el “odio sectario” sembrado profundamente por la clase dominante
entre los trabajadores liberales, conservadores y sin partido, con el cual los
habían llevado a las carnicerías seculares que llamaron “guerras civiles”. No
pensábamos con la experiencia de hoy, en superar el Estado como relación
social, y como régimen político, sino en acceder a su maquinaria de dominación.

Sin embargo el argumento mas real, contundente y talvez descarado lo dio el
iracundo presidente liberal Lleras Restrepo en las elecciones de marzo de 1970
cuando, como lo reconoció en un libro hace dos años el cubiletero y escrutador
Noriega quien hizo la jugada, para salvar la democracia del populismo de
derecha, como lo llamaron, le robaron las elecciones al marchito Rojas Pinilla
e impusieron al risueño conservador Misael Pastrana, hecho que sirvió de
origen al surgimiento del movimiento Guerrillero M 19 que reivindicó el triunfo
electoral Anapista.

Y debieron transcurrir 20 años más y ocurrir muchas muertes, hasta 1991, para
que el bipartidismo se ampliara, e incluyera en el gobierno como Ministros a
algunos sobrevivientes de ese grupo que se tomaron el liderazgo, dentro de un
nuevo pacto político como los anteriores excluyente y violento llamado
constitución del 91, que sin lugar a ninguna duda hoy mas que nunca se
encuentra agotado.

Y es precisamente ante este agotamiento al que lo ha conducido la violencia pol
ítica y la corrupción, que los más conspicuos representantes de régimen
oligárquico tratan de achicarle el agua que está haciendo por todos los
resquicios, con las mas extravagantes propuestas mediáticas. “Sin prisa pero
sin pausa” como lo aconsejó el primer gobierno de la familia Santos, cada día
trae su propuesta. Ya hemos comentado aun cuando no muy profundamente las ideas
Cartesianas (claras y sencillas) de Turbay, López, Samper, Gaviria, Serpa,
Pardo Rueda y cristo (con minúscula).

El sibilino Rubiano

Ahora aparece el varonil monseñor Rubiano, a nombre de una llamada comisión
episcopal de conciliación nacional, que dice no pertenecer al gobierno, también
poniéndole fecha a la solución del conflicto colombiano:

Primero fue la comerciante de armas pesadas ex ministra de Defensa del gobierno
AUV-AUC, Marta Lucía Ramírez, quien pronosticó 18 meses (en Diciembre del 2003)
para derrotar la insurgencia y pacificar el país.

Luego el General Hill Jefe de USA South Comand amplió el plazo hasta el 2006.

Y hoy, el gran tonsurado Rubiano la amplia hasta julio del 2010, haciéndola
coincidir demagógicamente con los doscientos años de la cachetada de Llorente,
ocurrida en la puerta falsa de la catedral que regenta.

Fecha para la cual el gobierno de la agua panela con melado, sin ninguna
contradicción social habrá reconciliado a todos los pecadores colombianos.

Como si no hubiera escuchado que el Presidente Bush en su discurso de la semana
pasada aceptando la nominación presidencial del partido republicano y que fue
calificado nada menos que por el New York Times (05,09,04) de largo, tedioso y
deprimente, hubiera dedicado dos minutos a la crisis colombiana, para
destacar “el creciente apoyo de su gobierno y del Congreso USA, al presidente
Uribe en su lucha contra el Narcoterrorismo, el trafico de drogas y la extradici
ón de criminales, todo el tiempo que sea necesario”.

Lo que equivale a decir que, si pongamos por caso, nada cambia y todo sigue
igual; los 150 mil desplazados por el conflicto colombiano que se producen cada
año, en los 6 que faltan para cumplir las metas cardenalicias, podríamos tener
900 mil desterrados más.

Y si hay 25 mil muertos por año, podríamos tener 150 mil mas, o si como lo
reconoce Amnistía Internacional hay 890 fusilados políticos en este año, podría
mos llegar dentro de 6 a tener 3.740.

O si en lo que va corrido del 2003 han sido ajusticiados 95 sindicalistas y se
conserva la tendencia del año pasado de 184 sindicalistas segados por el terror
del Estado, llegaríamos a tener algunos mil sindicalistas menos. Eso sin
agregarle la cifra de tendencia al crecimiento de la deuda Externa, o el
imparable asenso del gasto militar para financiar la guerra ajena que el
Presidente Bush anuncia en su campaña. Y así con todos los indicadores
oficiales, incluido el IVA.

“Quien decide la reelección? No son los políticos los que definen la reelección
, la definirá el pueblo en una votación” (El Espectador 06,09,04), continua con
su sofística argumentación a la que nos tiene acostumbrados el Cardenal capellán
de los Ejércitos Estatales y Para estatales de Colombia.

Ante la cual nos preguntamos: ¿quienes votan en el parlamento y aprueban el
proyecto reeleccionista de Uribe-Mancuso, sino sus políticos?. Y una vez sea
una Ley en firme y se llegue a la campaña electoral, quien se opondrá al
Partido Armado de la Reelección (PAR) en la que se han convertido los
Paramilitares, y quien con la avalancha MEDIÁTICA logrará diferenciar entre
presidente y candidato, y separar la administración pública de la política
uribista? O una vez cerradas las urnas quien garantizará que no haya fraude.
¿La Angelical Samperista Rengifo?

Así pues que no será el dulcificado pueblo del pastor el que definirá la
reelección como sibilinamente lo propone el Monseñor capellán y mucho menos nos
conducirá a su dulce reconciliación del 20 de julio del 2010. El Pueblo
trabajador hace ya algunos años aprendió esta verdad grabada con mucha sangre
en las lozas de nuestra historia:

La violencia política ACTUAL en Colombia, es una Relación social de dominación
y explotación secular contra el pueblo trabajador, que el ESTADO gobernado por
la oligarquía latifundista y financiera hoy transnacionalizada, ha usado desde
1830 sin tregua, directamente o con grupos Para-Estatales (como los
guerrilleros de Cristo Rey del 28, los chulavitas del 49, los pájaros del 60,
los limpios del 64, los Paramilitares desde el 77, y los mercenarios o
contratistas yanquis de hoy), en ciclos de violencia, pactos bipartidistas
tutelados y nueva violencia, para enriquecerse y repartirse corruptamente por
partes iguales el tesoro publico como si fuera un bien patrimonial o familiar.

Y mientras esta RELACIÓN SOCIAL no se supere con un nuevo Estado Democrático
Avanzado, Pluripartidista, Soberano en el mas amplio sentido del concepto, y
Justo en todos los sentidos especialmente en lo Social, no habrá posibilidades
de la tan anhelada y dulce reconciliación entre los colombianos.

Este es el fondo de la SALIDA POLÍTICA, que se opone y supera la prolongación
de pétrea esfinge egipcia del gobierno militarista de los gremios, y que nos
conducirá a todos hacia el futuro de una Nueva Colombia por hacer: Abierta y
democrática.

En donde las naturales y obvias contradicciones sociales, no se oculten con
refinados sofismas clericales o se acabe la pobreza exterminando a los pobres,
sino que se puedan tramitar sin el concurso de las armas y con posibilidades
REALES para todos, para que a su vez todos podamos construir no con almíbar,
sino con lucha civilizada; el hogar normal, habitable y digno de CIUDADANOS
modernos insertos en el Mundo contemporáneo, que deseamos tener.

*El Dr. Alberto Pinzón Sánchez, médico y antropólogo, participó en la Comisión
de los Notables en el pasado proceso de paz en Colombia.

El bocón de Santos mintió

El bocón de Santos mintió

Al asegurar que los sindicalistas y líderes históricos de Arauca, Héctor Alirio
Martínez, Leonel Goyeneche y Jorge Prieto, asesinados por el Ejército
colombiano, eran guerrilleros del ELN. Los tres gozaban de medidas cautelares de
protección dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-CIDH. En
ese coro de embusteros sobresalen con lujo de detalles el ministro de Defensa y
el comandante de las Fuerzas Militares, escribe Mauricio Ramírez.

07.09.2004 [Mauricio Ramírez*] Se confirma lo que ya sabíamos: Que el
vicepresidente Francisco Santos mentía al asegurar que los sindicalistas eran
guerrilleros del ELN.

Que el Ministro de Defensa Jorge Alberto Uribe Echavarría, mentía al justificar
la acción diciendo que: primero, eran delincuentes; segundo, que fue en combate
con la fuerza pública; tercero, que estaban armados; cuarto, que tenían orden de
captura.

Que el comandante de las Fuerzas Militares, Carlos Alberto Ospina, mentía al
decir a través de los medios, que los sindicalistas dispararon a la tropa y que
tenían en su poder tacos de dinamita.

Francisco Santos, vicepresidente de la República de Colombia es el responsable
de la política de Derechos Humanos del actual gobierno, situación que deja al
descubierto que la carreta de los derechos humanos y de la promocionada
seguridad democrática no es más que la combinación de fuerzas jurídicas y
políticas utilizadas por el Estado para acallar a todo lo que huela a oposición.

Ya lo habían hecho con la Unión Patriótica y el Partido Comunista, lo pretenden
hacer con el Polo Democrático y lo están haciendo contra los sindicalistas y
defensores de derechos humanos.

El comandante de las Fuerzas Militares quien a su vez recibe órdenes del
Presidente y éste a su vez del Pentágono, son los responsables de la operación
donde fueron fusilados los sindicalistas. No hubo que esperar a que la Fiscalía
averiguara qué había ocurrido por que a las pocas horas de los hechos, los
funcionarios aludidos, aseguraban al país y al mundo que se trataba de un
enfrentamiento entre delincuentes del ELN y las fuerzas armadas encargadas de la
seguridad democrática.

En otras democracias estos personajes ya habían dimitido, pero en Colombia esto
no va a suceder, ya escucharemos a los mismos diciendo que respetan la decisión
de la fiscalía aunque no la compartan y que aún no es una decisión de fondo y
que habrá que esperar hasta que la investigación termine, para tener certeza de
la responsabilidad que se imputa.

Colombia y el mundo deben rechazar la mal llamada seguridad democrática, por que
con ella han aumentado las ejecuciones sumarias y ha empeorado la ya crítica
situación de derechos humanos en el país.

La matanza de sindicalistas y defensores de derechos humanos, el exilio y
desplazamiento obligado de miles de compatriotas, la información mediática,
tendenciosa y mal intencionada en donde se señala y se condena a los opositores
sin la correspondiente decisión judicial, son políticas de Estado diseñadas,
para prolongar la guerra y la permanencia en el poder de una élite representada
en la violencia, el narcotráfico y la corrupción y son entre otros aspectos, el
vehículo que transporta los principios rectores de la política actual.

Una vez más presenciamos, leemos y escuchamos con asombro cómo a los mentirosos
compulsivos del establecimiento, se les deja al descubierto sin que la situación
cambie y por el contrario algunos gobiernos cooperen con el régimen
cuasi-facista que transita en Colombia.

*Mauricio Ramírez, Defensor de Derechos Humanos en el exilio.

de Colombia que debe resolverse aquí mismo y por quienes participan en la

“Los organismos internacionales y los gobiernos interesados…

….en facilitar el Acuerdo Humanitario están limitados a la dinámica del interés
del gobierno”, dijo Raúl Reyes en entrevista concedida al periodista Harald
Neuber del diario alemán y publicada el pasado 4 de septiembre.
Cualquiera sea el final del Canje o Acuerdo Humanitario, termina incidiendo para
bien o para mal en la próxima campaña electoral, agrega Reyes miembro del
Secretariado del Estado Mayor de las FARC. ANNCOL publica la traducción
completa.

07.09.2004 [ANNCOL] Como un servicio a sus lectores damos a conocer la
entrevista traducida del idioma alemán.

***

Neuber: Las FARC-EP calificaron de poco seria la propuesta de Álvaro Uribe
Vélez para un acuerdo humanitario. Por otro lado, la organización exige un
canje hace muchos años. Porque rechazaron la propuesta?

Aquí vemos presente la lucha política, armada y de ideas en la propuesta de
canje formulada por las FARC hace largos dos años en abierto contraste a la
eterna negativa de Álvaro Uribe Vélez de acceder a concertar la firma del
acuerdo que ponga por fin al cautiverio de todas personas retenidas por razones
estrictamente políticas derivadas del conflicto interno de nuestro país. En
nuestro comunicado de respuesta lo que hicimos fue ratificar nuestra propuesta
con la exigencia de garantías y seriedad de parte del gobierno. Por cuanto
carece de seriedad pedirle a las FARC la liberación de las personas retenidas en
su poder sin que el gobierno deje en libertad los guerrilleros y guerrilleras en
su poder.

Neuber: ¿Bajo qué condiciones estarían dispuestos a negociar con el gobierno?

El canje se firmará tan pronto el gobierno acepte dar las garantías consistentes
en un lugar geográfico sin presencia de integrantes de la fuerza pública que
posibilite la presencia de nuestros voceros para efectuar las conversaciones con
los voceros oficiales del gobierno. Las FARC parten de una negociación cara a
cara libre de engaños y despojada de la politiquería electorera del señor Uribe.

Igualmente ratificamos que un eventual intercambio de prisioneros implica
recibir los guerrilleros en el mismo lugar donde se devolverán los prisioneros
del gobierno.

Neuber: Parece que Uribe lanzó la iniciativa como parte de su campaña
electoral. ¿Creen que un acuerdo sería posible hasta las elecciones?

Las FARC poseen sincero interés político de firmar el Acuerdo Humanitario o
Canje en el momento que existan suficientes garantías gubernamentales, pero
también tienen definido que si finalmente este gobierno se niega a concertar el
acuerdo, se proseguirá en la lucha por conseguirlo durante el tiempo que sea
necesario con el concurso de todos los interesados.

Neuber: ¿Las FARC-EP van a presentar propias propuestas para un canje; cuales
serían?

Las FARC hicieron pública su propuesta de canje hace más de dos años, consiste
básicamente en que el gobierno proceda a nombrar sus voceros oficiales,
desmilitarice las zonas o áreas necesarias para garantizar la presencia de los
voceros guerrilleros encargados de discutir, definir y firmar con los del
gobierno los términos del intercambio de prisioneros.

Neuber: Pocas personas participaron en las preparaciones de la iniciativa
para un acuerdo humanitario de Uribe, entre ellos se encuentra James Lemoyne.
¿Cómo califican el papel que juega el representante de la ONU?

Los organismos internacionales y los gobiernos interesados en facilitar el
Acuerdo Humanitario están limitados a la dinámica del interés del gobierno. Si
mantiene su negativa a dar pasos firmes hacia los acuerdos, ellos tienen muy
poco por hacer porque se trata de una de las consecuencias del conflicto interno
de Colombia que debe resolverse aquí mismo y por quienes participan en la
contienda.

Neuber: Si la iniciativa es parte de la campaña electoral, ¿el representante
de la ONU apoya a Uribe con su participación?

Cualquiera sea el final del Canje o Acuerdo Humanitario, termina incidiendo para
bien o para mal en la próxima campaña electoral. Están quienes consideran que
lograr el canje favorece la reelección de Uribe y también los que afirman que
aceptar el canje es debilidad del gobierno y que de hacerlo perdería la
posibilidad de ser reelecto. Lo cierto es que existe alto porcentaje presionando
al gobierno por el canje y allí están las FARC con su propuesta clara y
concluyente.

La sociedad de consumo: la necesidad de un cambio

La sociedad de consumo: la necesidad de un cambio

El desarrollo económico y político actual se caracteriza, según el último
informe del Worldwatch, mas que por la victoria del capitalismo y la
democracia sobre el comunismo, por el consumismo. El consumismo hoy domina
la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la
religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es
la causa principal de la degradación ambiental.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y
ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico
sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo
es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el
empleo.

El consumo de bienes y servicios, por supuesto, es imprescindible para
satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera cierto umbral,
que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma
en consumismo.

1.700 millones de consumidores, 2.800 millones de pobres

En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas,
el 28% de la población mundial: 242 millones viven en Estados Unidos (el
84% de su población), 349 millones en Europa Occidental (el 89% de la
población), 120 millones en Japón (95%), 240 millones en China (apenas el
19% de su población), 122 millones en India (12%), 61 millones en Rusia
(43%), 58 millones en Brasil (33%) y sólo 34 millones en el África
subsahariana (el 5% de la población). En total en los países
industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la
población) y 912 millones en los países en desarrollo (sólo el 17% de la
población del Tercer mundo).

Mientras los 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de
20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de
2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y
1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema
pobreza. Mientras el estadounidense medio consume cada año 331 kilos de
papel, en India usan 4 kilos y en gran parte de África menos de 1 kilo. El
15% de la población de los países industrializados consume el 61% del
aluminio, el 60% del plomo, el
59% del cobre y el 49% del acero. Cifras similares podrían repetirse para
todo tipo de bienes y servicios.

Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay
voluntad política para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de
vida de quienes más lo necesitan.

La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada
vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son
las nuevas catedrales de la modernidad.

Si los hábitos de consumo de los 1.700 millones de consumidores se
extendiesen a toda la población mundial (6.300 millones de personas), la
situación sería completamente insostenible, a causa del consumo de agua,
energía, madera, minerales, suelo y otros recursos, y la pérdida de
biodiversidad, la contaminación, la deforestación y el cambio climático.

Entre 1950 y 2002 el consumo de agua se ha triplicado, el de combustibles
fósiles se ha quintuplicado, el de carne creció un 550%, las emisiones de
dióxido de carbono han aumentado un 400%, el PIB mundial aumentó un 716%,
el comercio mundial creció un 1.568%, el gasto mundial en publicidad creció
un 965%, el número de turistas que salieron de sus fronteras creció un
2.860%, el número de automóviles pasó de 53 millones en 1950 a 565 millones
en 2002 y el consumo de papel creció un 423% entre 1961 y 2002. Las
importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el
aumento del consumo. Las viviendas son cada vez mayores y los automóviles
cada vez más potentes.

Pero la solución no puede ser un nuevo apartheid, que limite el consumo a
esa minoría del 28% de la población mundial. La población crece, pero cada
vez menos, y probablemente se estabilizará en las próximas décadas en unos
9.000 millones, como ya ha sucedido en la mayoría de los países
industrializados. Pero el consumo sigue creciendo, y las necesidades, como
demuestra cualquier manual de economía, son infinitas.

¿Cuánto consumo es suficiente? El consumo, a partir de cierto umbral
(13.000 euros anuales por persona, según las encuestas), no da la
felicidad. El consumidor trabaja demasiadas horas para pagar el consumo
compulsivo, y el poco ocio lo pasa en el automóvil (el estadounidense
emplea 72 minutos detrás del volante) o delante del televisor (más 240
minutos diarios de promedio en las sociedades actuales). Cada vez se ve más
atrapado en una espiral de consumo, endeudamiento para consumir y trabajar
para pagar un endeudamiento mayor. El consumo se hace a consta de hipotecar
el futuro, como en el auge del ladrillo en la España actual.

Hoy es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que
supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y
controlar el consumo antes de que éste nos controle. Entre las medidas más
inmediatas hay que eliminar las subvenciones que perjudican el medio
ambiente (850.000 millones de dólares anuales que incentivan el consumo de
agua, energía, plaguicidas, pescado, productos forestales y el uso del
automóvil), realizar una profunda reforma ecológica de la fiscalidad,
introducir criterios ecológicos y sociales en todas las compras de bienes y
servicios de las administraciones públicas, nuevas normas y leyes
encaminadas a promover la durabilidad, la reparación y la "actualización"
de los productos en lugar de la obsolescencia programada, programas de
etiquetado y promoción del consumo justo. Y todo ello dentro de una
estrategia de "desmaterialización" de la economía, encaminada a satisfacer
las necesidades sin socavar los pilares de nuestra existencia.

Quiero hablar de la esperanza

Venezuela - 30-08-2004

Quiero hablar de la esperanza
Rafael Hernández Bolívar
Rebelión
"Sin ninguna consideración, sin piedad ni vergüenza,
alzaron muros a mi alrededor, gruesos y altos.
... tenía tanto que hacer fuera.
Pero nunca oí a los constructores, ni un ruido.
Imperceptiblemente me encerraron..."
Kavafis

La realidad se te revela brutal e ineludible con el primer boletín del Consejo
Nacional Electoral: El NO, 58.25. El SI, 41.74. Es el inicio de una tendencia
que se amplía en las horas siguientes con una fuerza sólida, arrolladora. Al
final, las cifras definitivas hablan de seis millones de venezolanos que están
de acuerdo en la continuidad de este gobierno y de esta Revolución. Igualmente
reconocen la presencia significativa de unos cuatro millones de ciudadanos que
no está de acuerdo con la ratificación del mandato del Presidente Chávez. Más
aún, otros cuatro millones de venezolanos no votaron porque no quisieron o
porque
no pudieron, perdidos y hastiados en las colas descomunales.
No esperabas estos resultados. Estabas convencido de que las cifras serían de
signos diferentes. Aunque no había elementos de juicio objetivos que permitieran
concluir tal cosa. Las encuestas nacionales y extranjeras daban una clara
ventaja
al NO. La presencia entusiasta y numerosa de los partidarios de esta opción en
marchas y en actos políticos hablaba cuando menos de la posibilidad real de su
triunfo. Pero, las afirmaciones rotundas de los dirigentes de la Coordinadora
descalificaban los hechos. "Son encuestas pagadas", decían. "Los autobuses no
votan", decían, ignorando que quienes ocupaban los asientos sí lo hacen. No
admitían
la evaluación de otra posibilidad. Infinidad de analistas políticos
atrincherados
en los diarios y en los programas de opinión de la radio y la televisión
privadas
refrendaban las palabras de los infalibles dirigentes. Al fin y al cabo, se
trataba
de la revocatoria al mandato de un "déspota", rechazado por la casi unanimidad
del pueblo.
Pero, ahora los acontecimientos devienen en otra cosa. El impacto es la
sensación
de un disparo en una iglesia. Un intersticio recóndito e inesperado permite
momentáneamente
atisbar un pedazo de realidad. Poco. Un ibercerg. Pero levanta la sospecha de
que algo muy grande se encuentra más allá de los muros.
¿Qué pasó? ¿Cómo explicar este resquebrajamiento del piso que nos sostiene?
¿Cómo
explicar esta asombrosa diferencia de 40 puntos porcentuales entre el 20+ a
favor
de hace un rato al 20- en contra de ahora? ¿Sólo lo puede explicar una
confabulación
de proporciones insólitas y extraordinarias, convalidada además por la OEA, el
Centro Carter, por cien organizaciones invitadas a observar el referendum
presidencial,
-muchas de ellas escogidas por la oposición-, por los más de trescientos
observadores
internacionales, por los centenares de periodistas extranjeros, etc.?
Pero también tiene cabida una explicación más sencilla. Construyeron un muro
a tu alrededor para separarte de la realidad. Un andamiaje reforzado por los
periódicos de todos los días, por los programas de opinión y de noticias de la
televisión comercial, por los personajes de lustre y prestigio, por los líderes,
refrendada por los amigos que como tu entendían que esa imagen distorsionada
que nos mostraban los medios era la realidad real. Hoy, los constructores de
muros, los deformadores, losquetienentodalarazónsindudaalguna, vienen por sus
fueros y afanosos pretenden reconstruir el muro que saltó a pedazos. Se recurre
a las matemáticas, a la deshonestidad de los hasta ayer inmaculados jueces
internacionales,
a los "ni el mismo se lo cree", a las trasmisiones telemáticas y satelitales,
en fin, se recurre a la denuncia de fraude como justificación a lo que no es
más que una derrota limpia y contundente.
Y es precisamente en este instante en que le apuestas al sentido común, al más
democrático de todos los sentidos, Descartes dixit. Entonces, piensas que,
aunque
sólo sea por ocioso ejercicio intelectual, si asumes por un momento otra
perspectiva,
las cosas cabeza abajo pueden dar vuelta y sostenerse en pie. Las piezas de un
intricado rompecabezas comienzan a encajar en una realidad compleja, llena de
matices, dinámica; pero, también perceptible y susceptible de análisis e
interpretación
racional.
Descubres que de lo que se trata es de un proyecto de país que ha ganado la
voluntad
y el apoyo de los venezolanos ninguneados a lo largo de nuestra historia
republicana;
que ese líder que rechazas por tus personalísimas razones ha sabido, sin
embargo,
comunicarse con las mayorías y recoger sus anhelos y reivindicaciones e
incorporarlas
en un proyecto de país donde se encuentran y se reconocen. Descubres que tu,
a quien siempre le ha importado el destino de los desamparados y que tienes
capacidad
y disposición, -"tienes tanto que hacer fuera"-, has estado al margen de un
proceso
real y vital que se ha dado una nueva Constitución, ha creado instituciones y
leyes que perfilan espacios de participación y cambios motorizados por la
esperanza
y el sueño de millones de venezolanos. Y tu talento no ha contribuido para nada.
Torpezas e improvisaciones pudieron ser superadas si tu estuvieses allí.
Permaneces al margen. Peor aún, colocas obstáculos, torpedeas iniciativas,
apoyas
dirigentes que en tu nombre impulsaron golpes de Estado, paros petroleros,
guarimbas
y muerte. Te sujetas a las promesas de los mismos dirigentes que nomás ayer
tomaron
las decisiones que nos hundieron a todos o trataron con indiferencia nuestros
grandes problemas sociales. Una vez más, confiabas que en su oportunidad
–inmediata,
por lo demás- recuperarías el tiempo perdido y todo tu capacidad y toda tu
voluntad
se encaminaría a reconstruir el país devastado por las "hordas chavistas". Pero,
tal cosa no ocurrió y mientras tanto tu talento "ni le mata el hambre a nadie,
ni le quita a nadie el frío, ni le ampara a nadie el sueño". Y permaneces al
margen. Gritando tus consignas al paso de la caravana.
Nadie te pide que renuncies a tus ideas, a tus críticas, a tus visiones
alternativas
de país. Sólo que dinamites los muros y te abraces el torrente vital de la
historia;
que ocupes un puesto de lucha en donde encuentres lugar; que combatas y discutas
en leales batallas; que exijas, pero que a nadie le quede duda de tus aportes
y de tu disposición a construir un gran país; que aprendas a ver y comprender
en la alegría de los pobres la esperanza. No los dólares del cardenal Castillo
Lara sino la auténtica y real esperanza por un mundo mejor. No desaproveches
el intersticio de luz que logró penetrar los muros de la realidad virtual que
construyeron a tu alrededor quienes se creen dueños del país.
Ven a este lado de la barricada. Te necesitamos. Hay mucho por hacer y tenemos
poco tiempo. Se necesitan todos los brazos y todas las manos. No basta con que
seamos el 60%. Aún el 80% es insuficiente. Necesitamos ser todos y, si no
podemos
ser todos, ser casi todos. Y si tampoco podemos ser casi todos, conquistar para
todos, cuando menos, un puesto de lucha y un espacio para contribuir al
crecimiento
de tu país, de mi país, de nuestro país. Para nosotros y para los demás también.

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Lecciones de Venezuela

31-08-2004
Lecciones de Venezuela

Emir Sader
Agencia Carta Maior
Dejemos la crítica de que la polarización entre ricos y pobres lleva al
aislamiento
de gobiernos. Hugo Chávez no la promovió, sólo le dio expresión en el plano
político,
abriendo espacio a nuevos movimientos sociales en un país hasta entonces
dominado
por burocracias sindicales corruptas.
Mucho se puede y se debe aprender de la experiencia venezolana, después del
referendo
del 15 de agosto, de sus resultados, de la situación actual de los gobiernos
electos o apoyados por la izquierda en el continente, de las perspectivas y de
los problemas vividos por los movimientos sociales y de la situación general
de la lucha contra el neoliberalismo en América Latina.
Las primeras lecciones tienen que ser tomadas por los grandes mass media, que
se sumaron al coro de los medios privados venezolanos y se multiplicaron a
través
de las agencias originarias de los Estados Unidos y de otros países de las
metrópolis
capitalistas. Compraron las versiones estilo guerra fría, según las cuales se
trataría de un dictador, mientras elogiaban la oposición como "democrática" y
recibían a Gustavo Cisneros en Brasil como un respetable empresario de éxito,
y no como el gran magnate golpista de la derecha, protagonista del mayor
monopolio
de prensa en América Latina. El gobierno de Hugo Chávez fue incluido en la lista
de los temas malditos, de los cuáles ya forman parte Cuba y el MST. Recibió
también
la condena prácticamente unánime de los editoriales y de las coberturas
internacionales
editorializadas.
La consulta electoral, instrumento único a escala mundial de control ciudadano
de los mandatos populares, fue realizada con total transparencia, incluso según
la Organización de los Estados Americanos y la Fundación Carter, y con el
reconocimiento
internacional unánime de la veracidad del recuento. Los periodistas que fueron
a cubrir la consulta deben igualmente haberse dado cuenta del carácter
totalitario
que el monopolio privado de los medios intenta imponer a los venezolanos. Que
saquen las consecuencias, que procedan como los mayores periódicos
norteamericanos
–el New York Times y el Washington Post – que realizaron una autocrítica de la
cobertura que venían haciendo, inclusive en la cuestión del lenguaje –
"demócratas"
los opositores y "autoritario", Hugo Chávez.
Otras lecciones deben ser tomadas por los movimientos sociales. Estos han
protagonizado
las principales luchas de resistencia contra el neoliberalismo, desde el grito
zapatista de Chiapas hasta los Foros Sociales Mundiales, pasando por las luchas
en Bolivia, en Ecuador, en Perú, en Argentina, en Brasil, en México. Su
capacidad
de resistencia, de canalización de los intereses y de los sentimientos populares
los afirmaron definitivamente como los mejores representantes de la lucha
popular
latino-americana. Pero algunos movimientos sociales han pretendido sustituir
las fuerzas políticas y ocupar el espacio de la política, sólo a partir de la
acumulación de fuerzas social. Esa experiencia ha revelado la capacidad de veto
de los movimientos sociales, pero no ha permitido construir un nuevo proyecto
hegemónico. Esta ha sido la experiencia de los movimientos indígenas
ecuatorianos,
del movimiento campesino e indígena boliviano, entre otros.
La crítica de los límites de la acción estatal para un proceso realmente
emancipatorio
no debe salir de un "politicismo" hacia una concepción que pida a la lucha
social
lo que ella, sola, no puede dar. Tenemos que encontrar nuevas formas de hacer
política, pero haciendo política, inclusive institucional, combinándola con la
lucha de masas. Despreciar la lucha institucional y el potencial de acción del
Estado es entregarlos como obsequio a las fuerzas tradicionales, que,
despreciando
las luchas y los movimientos sociales, usarán el Estado para políticas
conservadoras.
La lucha contra el neoliberalismo es la lucha por la afirmación de los derechos
consagrados universalmente para todos. Esta lucha tiene en los movimientos
sociales
su principal protagonista, pero sólo pueden consagrarse en el plano del Estado,
de un Estado democratizado, que confirme y garantice los derechos para todos,
mediante el fortalecimiento de su dimensión política.
El caso venezolano, en un país que viene de un enorme atraso en la organización
popular, con el espacio sindical ocupado por una aristocracia obrera vinculada
a las empresas petrolíferas, representa un buen ejemplo de como los movimientos
sociales pueden desarrollarse y fortalecerse en alianza con gobiernos que
realicen
una política de privilegio de lo social y de reformas democráticas del Estado.
Venezuela es el país –tal vez el único actualmente en América Latina– en que
los derechos sociales avanzan en combinación de políticas gubernamentales y de
la acción de movimientos sociales.
El mismo caso ya había surgido en la lucha contra el Área de Libre Comercio de
las Américas (Alca) y por el fortalecimiento de la organización de los países
del sur del mundo, cuando en la reunión de Cancún fue creado el Grupo de los
20. La lucha por un proyecto de integración alternativo pasa por la alianza de
los movimientos sociales con gobiernos que lleven a la práctica una política
de soberanía y de construcción de una reinserción activa en el plano
internacional.
La otra lección debe ser tomada por los partidos políticos y los gobiernos de
izquierda en la región. El gobierno de Hugo Chávez se revela como una
alternativa
de izquierda en el continente que combina prioridad de lo social en el plano
interno con soberanía política en el plano externo, promoviendo activamente la
organización del movimiento social. Que gobiernos como los de Lula y de Kirchner
–así como el de Tabaré Vázquez, que puede triunfar este año en Uruguay– así como
el PT, el Frente Amplio uruguayo y las otras fuerzas de izquierda asuman las
lecciones de Venezuela. Que dejen de lado la crítica de que la polarización
entre
ricos y pobres lleva al aislamiento de los gobiernos. Hugo Chávez no la
promovió,
sólo le dio expresión en el plano político, abriendo espacio para el surgimiento
de nuevos movimientos sociales en un país hasta entonces dominado por las
burocracias
sindicales corruptas.

Traducción de Angel Vera para www.pvp.org.uy
Tomado de Agencia Carta Maior. www.agenciacartamaior.uol.com.br

Emir Sader, es profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la
Universidade
do Estado do Rio de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratório de Políticas
Públicas de la Uerj y autor, entre otros de "A vingança da História".

El laberinto de la oposición

El laberinto de la oposición - Por: Homar Garcés
Publicado el Miércoles, 01/09/04, 05:24pm
www.aporrea.org

“Ahora están atrapados en su propio laberinto. Llegaron hasta aquí con la
soberbia
de quien detenta el poder económico, con la grosería de quien siente que la
libertad
de expresión le da carta blanca para denigrar, con la prepotencia de creerse
amparados internacionalmente y con la certeza de que el mundo los apoyaría en
su aventura. Pidieron contarse. Ya lo hicieron. Echaron el resto para llegar
a los cuatro millones. Pero no contaron con que el enemigo crecería también”.
Este párrafo pertenece a un artículo de la periodista Mariadela Linares,
publicado
en el diario “Últimas Noticias”, y refleja con creces la situación creada (y
padecida) por la dirigencia opositora en su obcecada ambición de desalojar a
Hugo Chávez del poder.

Todos los fracasos protagonizados por la oposición minoritaria –incluido el más
reciente, el del 15 de agosto- parten de una falseada interpretación de lo que
es la realidad contemporánea del país. su sesgada visión del escenario nacional,
ha conducido a estos dirigentes opositores y a sus seguidores a creer que la
confrontación es únicamente con Chávez, olvidando que en Venezuela se fue
gestando
durante cuatro décadas consecutivas y silenciosamente un amplio movimiento de
resistencia que tuvo su primer momento de expresión el 27 de febrero de 1989;
precisamente, por su ineptitud y ceguera para entender qué tipo de expectativas
y sentimientos abrigaba el pueblo venezolano respecto a la realidad democrática.
Por ello, apelan a un discurso desgastado, propio de la época de la Guerra Fría
y cargado de odio y revanchismo, sin importarle que los confundamos con la más
rancia expresión de nazi-fascismo que pudiera existir en este Continente.
Pregonan,
fronteras afuera, que luchan contra la instauración de un supuesto régimen
comunista
totalitario en Venezuela, algo totalmente contrario al deseo común de los
venezolanos.

Sin embargo, su credibilidad (sostenida día y noche artificialmente por las
televisoras
comerciales y la industria de la información) ha sufrido un deterioro
considerable
y esto comienza a resentirse entre sus bases militantes, cansadas de los mismos
personajes del pasado puntofijista y de las metidas de pata reiteradas.

A pesar de ello, una cúpula muy reducida de la oposición (compuesta por
empresarios,
dueños de medios de información, obispos y cardenales, militares prófugos de
la justicia y la aristocracia “obrera” cetevista) sigue tropezando con la misma
piedra. Para ella, la última opción que queda es apelar al terrorismo y planear,
incluso, el magnicidio, sin importar el baño de sangre que pudiera destruir y
enlutar a la familia venezolana. En el fondo, esta cúpula heterogénea vive una
regresión que no le permite comprender que su postura es suicida y es un
detonante
para que se radicalicen las posiciones populares a favor del proceso que impulsa
Chávez, aún sin ser estimuladas por éste. Esta falta de comprensión y esa
identificación
abusiva con una democracia representativa que descuidó el bienestar colectivo
y se hundió en escándalos de corrupción administrativa sin castigos
ejemplarizantes,
dada la red de complicidades existentes; es lo que ayuda, entre otras cosas,
a que las mayorías cifren sus esperanzas en el proyecto revolucionario
bolivariano.

Esta disociación con la realidad social venezolana –alimentada por una dictadura
mediática opositora- puede resultar altamente peligrosa para la paz de nuestro
país. Un primer indicio de esa peligrosidad la padecimos el 11 de abril de 2002
cuando se desataron las pasiones revanchistas, fascistas e irracionales de la
minoría opositora. Una nueva señal en tal sentido estaría ya en camino de
producirse
cuando se incita a la violencia y a desconocer los resultados del referendo
presidencial,
amenazando, de paso, con abrir, sin autorización del CNE, las urnas electorales
durante los próximos comicios regionales y municipales, con la pretensión de
descubrir un fraude inexistente. Lo peor de todo es que esa misma minoría, al
regocijarse con el odio, la mentira y una desmedida ambición de poder, está cada
vez más adentrándose en un laberinto del cual, difícilmente, podrá salir airosa.

Mientras tanto, el pueblo desoye sus cantos de sirena y sus amenazas
apocalípticas,
lo cual representa, de hecho, un cambio cualitativo bastante importante en su
forma de pensar y de interpretar la política, además de constituir prueba
fehaciente
de que en Venezuela sí tiene lugar un proceso revolucionario, irreversible y
de contenido popular.

Un bumerán

Un bumerán

Otra gran impostura uribista. El acto oportunista se le devolvió como un
bumerán. En realidad el Gobierno Nacional no tiene voluntad política para el
Acuerdo Humanitario. Coincide con el entrometido del embajador William Wood,
quien no bendijo la propuesta de Uribe y se pronunció de nuevo por el rescate a
sangre y fuego. Los gobiernos gringo y colombiano continúan esperando el éxito
del “Plan Patriota” para acabar con las FARC. Al fin y al cabo, como se lo dijo
Wood a Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, él cree que los políticos en
poder de las FARC, incluyendo los agentes de la CIA de su propio país, son
enfermos terminales, escribe el director de VOZ, Lozano Guillén.

02.09.2004 [Carlos Lozano Guillén, VOZ COLOMBIA] La famosa propuesta del
gobierno de Álvaro Uribe Vélez sobre el acuerdo humanitario, anunciada por el
alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, el pasado 18 de septiembre, en la
Casa de Nariño, resultó otra gran impostura oficial.

Con el cuento de que la misma había sido entregada a las FARC por unos emisarios
suizos el 23 de julio pasado, quiso colocar contra las cuerdas al grupo
insurgente, con el argumento que ahora el balón está en la cancha de Marulanda.
Algunos familiares cayeron en la celada y repitieron la frase de cajón.

Pero el acto oportunista se le devolvió como un bumerán. Las FARC no recibieron
la propuesta con antelación y como todo el mundo se enteraron de ella el 18 de
agosto, cuando Luis Carlos Restrepo la presentó con bombos y platillos.

Este aspecto fundamental, denunciado en el comunicado del Secretariado de las
FARC, ha sido ignorado por la “gran prensa”. Pone en duda la veracidad y la
buena fe de los actos gubernamentales, por lo menos en estos temas de la paz y
el acuerdo humanitario. No es la primera vez que presentan como ciertos, hechos
que nunca sucedieron.

Sin embargo, la respuesta serena e inteligente de la guerrilla obligó a Restrepo
a reconocer que es él el negociador oficial, aunque nunca lo había dicho y es
más, el presidente Uribe Vélez se había negado de forma reiterada a nombrarlo o
a reconocer que existía.

Pero el comisionado volvió a embarrarla, porque al presentarse como
representante gubernamental, invitó a las FARC a establecer la negociación a
través de internet. Algunos pensaron que se trataba de una broma, pero la
iniciativa, muy seria, la reforzó con el argumento de que las FARC tienen
contacto por esa vía con los periodistas. Con razón, monseñor Luis Augusto
Castro le declaró a la prensa, que este tipo de negociaciones se adelantan cara
a cara.

En realidad el Gobierno Nacional no tiene voluntad política para el acuerdo
humanitario. Coincide con el entrometido del embajador William Wood, quien no
bendijo la propuesta de Uribe y se pronunció de nuevo por el rescate a sangre y
fuego. Los gobiernos gringo y colombiano continúan esperando el éxito del “Plan
Patriota” para acabar con las FARC. Al fin y al cabo, como se lo dijo Wood a
Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, él cree que los políticos en poder
de las FARC, incluyendo los agentes de la CIA de su propio país, son enfermos
terminales.

No queda otra alternativa que aumentar la presión en el país y en el exterior.