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La izquierda uruguaya

La izquierda uruguaya
De la hegemonía cultural a la hegemonía política

El Frente Amplio es un caso único en América Latina, en virtud de la profunda penetración que la izquierda consiguió en la sociedad uruguaya. La hegemonía política, que está a punto de conseguir, fue precedida por una hegemonía cultural construida en las tres últimas décadas.

Raúl Zibechi
La Fogata

Desde el punto de vista de las alianzas, el programa y las estrategias, la izquierda política uruguaya agrupada en el "Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría" es una fuerza de centroizquierda, que incluye desde los revolucionarios radicales hasta personalidades de centroderecha. Pero si la observamos desde la base, estamos ante una extensa red sociocultural que llega a todos los rincones del país y a todos los sectores sociales, e incluye las más diversas manifestaciones de la vida: desde las relaciones familiares hasta el deporte y la cultura.

Una y otra realidad han conseguido convivir en armonía –no exenta de desencuentros puntuales- del mismo modo que los diversos sectores que componen la alianza han alcanzado formas de cohabitación estables y duraderas, sobre la base de dejar de lado las disputas ideológicas y concentrar fuerzas en la conquista del gobierno.

La unidad como estrategia

Cuando fue fundado en 1971, el Frente Amplio recogió dos de las tres tradiciones de la izquierda uruguaya: comunistas y socialistas se unían por primera vez, quedando fuera sólo las corrientes anarquistas. En esa alianza, participaron desde el comienzo sectores que se identificaron con la lucha armada del Movimiento de Liberación Nacional-Tuparamos. Hasta ahí se trataba de los acuerdos habituales en la izquierda. Sin embargo, confluyó también la Democracia Cristiana (que en otros países, y en esos años, rechazó cualquier colaboración con la izquierda), y sectores desgajados de los partidos tradicionales, entre ellos destacados ex ministros como Zelmar Michelini, y grupos nacionalistas, o blancos, que abandonaron su partido en diversos momentos de los conflictivos años 60.

Sellar la unidad de semejante heterogeneidad, no fue sencillo. Fueron los comunistas quienes mostraron mayor flexibilidad para atraer aliados, cediendo en los puntos que provocaban más fricciones. La izquierda tuvo habilidad como para colocar a su frente –en un momento de gran polarización política con la guerrilla y los sindicatos- a un general de larga y destacada carrera en las fuerzas armadas: Liber Seregni. Desconocido hasta el momento en que fue proclamado como candidato a la presidencia por el Frente Amplio, Seregni mostró habilidades de estratega, priorizando la negociación y el diálogo por sobre la confrontación y el ensanche del espectro de alianzas sin medir las opciones ideológicas; actitudes que en su momento pudieron ser atacadas por excesivamente pragmáticas, pero que rindieron casi siempre buenos dividendos.

Sin embargo, fue la dictadura (1973-1985) la que selló la unidad de la fuerza recién nacida, y buena parte de su legitimidad. A partir de la reinstalación de la democracia, la izquierda no sólo recuperó su legalidad sino un lugar muy destacado en el escenario político. La legitimación fue notoria a través del reconocimiento de sus dirigentes, que trascendió fronteras políticas e ideológicas, no sólo en el caso de Seregni, sino también de dirigentes tupamaros como Raúl Sendic, que soportó con entereza trece años de torturas y prisión en condiciones muy duras, pasando meses en aljibes con el agua hasta los tobillos. La dictadura consolidó la identidad de la izquierda, tanto a nivel de las bases como de los dirigentes, a través de una suerte de "pacto de sangre" que selló lealtades. En paralelo, los cambios políticos operados por las dictaduras, y luego profundizados por el neoliberalismo, fueron homogeneizando la variedad de estrategias y formas de lucha, que quedaron focalizadas en las elecciones y el cambio a través del acceso constitucional al gobierno.

La hegemonía cultural

Fue bajo el autoritarismo cuando la izquierda, como cultura de oposición y resistencia, se fue haciendo hegemónica en las principales manifestaciones culturales y de la vida cotidiana colectiva. Pese a la dura represión y la emigración masiva, la cultura de izquierda se conservó replegándose en el entorno familiar, donde perduró con fuerza y se recreó en base a solidaridades fuertes. En este punto, debe introducirse un breve paréntesis, ya que la peculiar historia del Uruguay está impresa de muchas maneras en la propia izquierda, pero a su vez es un factor clave para explicar su fuerza actual.

Uruguay no tuvo oligarquía, y fue gobernado desde comienzos del siglo XX por una "clase política" separada de la burguesía comercial, dominante en lo económico. La impronta de José Batlle y Ordóñez (el "batllismo"), dos veces presidente luego de 1904, arquitecto de una avanzada legislación social, de un Estado laico con vocación social y empresarial, y árbitro conciliador de las disputas sociales, generó un clima de paz y estabilidad. La baja densidad de población, el abrumador predominio de la población europea y la escacez de conflictos internos de envergadura a partir de la derrota, en 1904, de las episódicas insurrecciones rurales acaudilladas por los "blancos", pavimentaron el proyecto socialdemócrata. La homogeneidad étnica y sociocultural se tradujo en el predominio de una cultura de clases medias, que hizo de la educación su forma de ascenso social. La historia del país fue modelada por el "batllismo", aunque con el tiempo el Partido Colorado se convirtió en una suerte de "partido de Estado", y con ello apareció la corrupción, el clientelismo y formas diversas de autoritarismo, aún en democracia.

Al hundirse el país batllista luego del fracaso del modelo de sustitución de importaciones, hacia fines de los 50, la izquierda fue la heredera de aquel imaginario de progreso en paz e igualdad de oportunidades, con un Estado regulador y contenedor de las diferencias de clase. También puede decirse que sin la peculiar historia del "país batllista", no hubiera sido posible construir una izquierda unitaria, creíble para la inmensa mayoría de los uruguayos de todos los sectores sociales.

La izquierda consiguió la hegemonía cultural mucho antes de ser mayoría electoral. La Universidad estatal y el teatro son, desde hace más de medio siglo, baluartes no partidizados de una izquierda de capas medias. Hacia los 60, la cultura de izquierda era ya hegemónica entre los profesionales y los universitarios. Con los años, la izquierda como sentimiento se fue haciendo mayoritaria en la música popular, en el carnaval y en las principales manifestaciones de masas, incluyendo a algunas destacadas estrellas del fútbol, que no ocultan sus preferencias por el Frente Amplio. La gestión municipal de Montevideo, desde 1990, donde reside la mitad de la población del país, contribuyó a afianzar y profundizar esa hegemonía cultural y social, sin la cual la izquierda no podría soñar con llegar a ser gobierno. Pero, ¿en qué consiste esa hegemonía? En que las ideas-fuerza que encarna el Frente Amplio (Estado social, gobierno honesto, soberanía nacional, justicia social, entre otros) se han convertido en el "sentido común" de los uruguayos de comienzos del siglo XXI.

Una red social de base

Desde sus primeros pasos, el Frente Amplio aportó una originalidad que será con los años una de las claves de su penetración en la sociedad: los comités de base, donde se agrupan militantes y activistas de todas las corrientes que lo integran. La tupida red de comités se convirtió en espacios de socialización, en los que se fue fraguando una identidad frenteamplista que subsumió las identidades previas de los sectores que lo conforman. Esta es una de las peculiaridades de la izquierda uruguaya: la unidad es mucho más que la suma de las partes, es "otra cosa", que marca diferencias con otros modelos y procesos.

La red capilar de la izquierda es impresionante. Hace dos años el Frente Amplio (FA) tenía 207 mil adeherentes o afiliados, en un país de 3 millones de habitantes, o sea uno cada poco más de diez adultos. En las elecciones de 1999 el FA cosechó unos 800 mil votos, lo que supone que están "organizados" nada menos que uno de cada cuatro votantes y uno de cada diez electores. Actualmente hay unos 300 comités de base, pero en la transición democrática llegaron a existir unos 500 comités sólo en Montevideo (1,2 millones de habitantes), uno cada 2.500 habitantes. Una red semejante está en la base del sostenido crecimiento de la izquierda uruguaya, pero es además lo que le permitió permanecer y seguir adelante pese al fracaso del socialismo y a las sucesivas derrotas electorales.

Un hito trascendental para comprender el crecimiento de la izquierda, fue la aprobación en 1986 de la ley de caducidad (o ley de impunidad). Aprobada por blancos y colorados, sancionó que el Estado uruguayo renuncia a juzgar y castigar a los militares implicados en las violaciones de los derechos humanos. Para una población acostumbrada a vivir en un país donde todos eran iguales ante la ley, fue un mazazo. La reacción fue el nacimiento de un impresionante movimiento social para derogar la ley de impunidad, que se tradujo en la formación de unas 300 comisiones barriales en todo el país, integradas no sólo por frenteamplistas sino también por blancos y colorados progresistas. El debate nacional generado durante más de dos años en las redes sociales de base, rompió los límites políticos, sociales y geográficos de una izquierda que hasta ese momento estaba confinada a la capital. A partir de ese momento, y pese a la derrota del referéndum, arribaron al Frente Amplio nuevos sectores desgajados de los partidos tradicionales, que fueron recogidos en la sigla Encuentro Progresista, primero, y Nueva Mayoría, más tarde.

Para la izquierda fue posible frenar las privatizaciones y el neoliberalismo, otra peculiaridad del proceso uruguayo, no sólo a través de la movilización sino de la recuperación de la potente tradición estatista nacida con el batllismo. De ahí que el referéndum contra las privatizaciones de 1992 tuviera el 70% de respaldo, mientras la izquierda no llegaba aún al 30% de los votos. En pleno auge privatizador en todo el mundo, el "sentido común" de los uruguayos indicaba que era un mal camino. En cierto momento a lo largo de las dos últimas décadas, ese sentido común se fue volcando a la izquierda, que quedó a su vez como la única fuerza política capaz de ponerlo en movimiento.

Crisis neoliberal y acceso al gobierno

La crisis del neoliberalismo aceleró el fin de los gobiernos de la derecha, pero en realidad el triunfo de la izquierda era sólo cuestión de tiempo, ya que tendencias presentes en la sociedad, históricas pero también generacionales, fueron erosionando de forma irreversible la hegemonía de los partidos tradicionales.

La crisis económica de 2002, fue letal para la derecha. Una idea del tamaño del cambio en curso, es el desmoronamiento del Partido Colorado, que pasó en pocos años de más del 40% del apoyo popular a un raquítico 10% de las intenciones de voto. La recesión se instaló en Uruguay en 1999, de la mano del estancamiento de la economía argentina. Entre enero y julio de 2002 el riesgo país pasó de 220 a 3.000 puntos; la corrida financiera se llevó el 45% de los depósitos bancarios; el precio del dólar se duplicó y el producto bruto interno cayó a la mitad del de 1998. La desocupación trepó al 20% y el porcentaje de la población por debajo del índice de pobreza alcanzó el 40%.

En Uruguay la crisis del modelo no generó una situación de crisis política ni de desestabilización, y fue canalizada hacia el terreno electoral, en un país donde el Estado, aún debilitado, todavía funciona; donde la cultura política desplazó, hace mucho tiempo, el centro de gravedad de lo político-social a lo político-electoral.

¿Podrá esta izquierda cambiar el país?
Depende qué entendamos por cambiar. Si se trata de gestiones estatales más honestas, más ordenadas y más favorables a los pobres, ello está fuera de duda. Si se trata de salir del neoliberalismo y contribuir a implantar un modelo de desarrollo más justo y equilibrado, parece dudoso que una izquierda moderada en un pequeño país muy endeudado, pueda gestionar cambios de rumbo de larga duración. La impresión es que todo dependerá de la relación de fuerzas regional –en particular de los papeles que decidan jugar Brasil y Argentina-, pero también de que el debilitado movimiento social -centrado aún en los trabajadores con empleo fijo-, consiga superar su crisis e incluir a los nuevos pobres, que son los más interesados en cambios radicales de largo aliento.

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Daniel Viglietti: "Hay que verlo en su conjunto para saber que es un momento histórico en América Latina, es el tiempo de los pueblos y nosotros, en un país muy pequeño, estamos aportando lo nuestro".

Daniel Viglietti: "Hay que verlo en su conjunto para saber que es un momento histórico en América Latina, es el tiempo de los pueblos y nosotros, en un país muy pequeño, estamos aportando lo nuestro".

Diario La Jornada

México DF, domingo 31 de octubre de 2004

América Latina, en un momento histórico, dice Viglietti

STELLA CALLONI, enviada

Montevideo, 30 de octubre. Resulta muy limitado decir que Daniel Viglietti es un cantautor uruguayo, porque donde uno va en América Latina sigue escuchando sus canciones de los años 60 y 70, aquellas que hoy confirman que no hubo tal fin de la historia, como se anunció. Multitudes siguen coreando sus creaciones, porque "la canción de ayer es hoy más actual que nunca en la región".

De todo esto hablamos con Viglietti en un antiguo y tradicional café de Montevideo, donde su presencia es familiar. "A horas de las elecciones siento que en la curva de la historia la razón vence a la so-berbia y la prepotencia. Partidos políticos que fueron fundacionales en nuestra historia entraron en décadas de corrupción y autoritarismo creciente, imbricados en lo que fue la irrupción de la dictadura, y luego pasaron a la oposición. Entraron a vaciar las arcas del Estado, a privatizar todo, olvidando al pueblo", dijo al iniciar la charla.

Fueron diferentes gobiernos desastrosos, tanto colorados como blancos. Estaban acostumbrados a que la izquierda, el Frente Am-plio, sumaba 20 por ciento, pero fue creciendo y creciendo en las elecciones e hicieron todo lo que se puede hacer para pararlo; esta vez dijo, es un crecimiento como río de libertad, como aquel río de libertad que hubo, esa enorme manifestación en el obelisco cuando aún estaba la dictadura.

-En el masivo acto de cierre de campaña se hablaba de cambios y esperanzas.

-Eso nos dio inmensa alegría. Existe la necesidad de depositar confianza en el futuro y sabemos que hay que trabajar juntos, tener los ojos puestos en la utopía con los pies en la tierra, los ojos puestos en la utopía, pero no como hipnosis sino mirando la realidad, tratando de que el pueblo no se desmovilice. Esta elección, si se gana como todo apunta, la ganará el pueblo y este pueblo no tiene que desmovilizarse. Una cosa es el si-llón presidencial, el gobierno, y otra la enorme superficie de tierra que es el país, y allí debe mantenerse viva esa llama. No hay que dejar que se apague y hay que tratar de que los movilizados de otros tiempos, los comités de base, algunos paralizados por errores, vuelvan a movilizarse. Eso es fundamental. El Frente Amplio, desde que nació, siempre creció y eso es algo importante para tener en cuenta en estos momentos.

-También se habla de que siempre se mantuvo el fuego de los orígenes.

-Sí, así fue, y hay muchos sectores en los orígenes de lo que hoy está sucediendo. No sólo son del Frente Amplio, sino también los que lucharon, la guerrilla tupamara, la guerrilla anarquista de la que nunca se habla y otros grupos, con aciertos y errores pero fueron las fuentes. Todo ese sacrificio de resistencia de los presos en los penales, que sufrieron torturas, está detrás en este momento.

"No sólo es un milagro atribuible al carisma de los dirigentes, algunos encarnan esas fuentes, sino que vienen del enorme sacrificio colectivo de Raúl Sendic (dirigente tupamaro fallecido) encerrado años en un aljibe, o del general Líber Seregni preso (también fallecido), y militantes socialistas, comunistas, anarquistas, colorados y blancos, algunos de los cuales se alejaron de sus partidos o actuaban como lo que eran en la resistencia. Es lo que yo llamo fuentes de este río, nacientes de este río, y ahora viene la etapa del cauce. Y el río tiene que regar el cauce con medidas para el país. Lejos pongamos la amenaza de que ocurran cosas como en otras experiencias en otros países. Esperamos que haya coherencia, respuestas básicas contra el hambre, la prioridad de los niños en la pobreza, que los programas de urgencia se realicen como dice nuestro himno".

-¿Qué se espera de un gobierno frenteamplista en el campo de la cultura?

-Un rescate de todo lo que se ha perdido. Yo no ocupo cargo público. Seguiré cantando y componiendo. Mauricio Gatti (otro recordado dirigente desaparecido) escribió un libro para niños En la selva hay mucho por hacer. Nunca tan actual ese título para lo que hay que abordar. Ahora esa tarea es muy grande por lo que se perdió. Debemos recuperar a nuestra gente. Yo estuve actuando en Caracas, Venezuela, en Oslo, en Argentina y, saltando mapas, en Paysandú, aquí en Uruguay, para apoyar los actos. Y hemos estado viendo a esos miles de uruguayos que están por el mundo, aferrados a su tierra, impedidos de votar donde están. Y verlos llegar ahora por miles y miles como una ola me hace pensar que es el revés del éxodo que protagonizó nuestro pueblo junto a José Artigas (en el siglo XIX). Ahora es el retorno por la misma idea de dignidad.

Agregó que en Uruguay está emergiendo hoy América Latina, en una acción donde se suman fuerzas y experiencias diferentes: "Hay que mirar lo que sucede en la región, las grandes movilizaciones populares, los gobiernos en algunos países que están dando señales, como en Brasil, en el intento de lu-char contra el hambre; en Argentina, un presidente que avanza en temas de derechos humanos; en Venezuela, el ejemplo de Hugo Chávez, que después de todo lo que ha sucedido en ese país sigue adelante, y la ultima acción de los países en Naciones Unidas de-mandando masivamente el cese del bloqueo contra Cuba. Hay muchos referentes".

Se ha encendido, dijo, "una lucecita en el sureste mexicano con el zapatismo, que lo ilumina todo. Allí estuve cantando y espero regresar. Como el viejo y nuevo bolivarismo, es otro renacer, y aquí sentí como renacía la solidaridad que se había quebrado en algún momento. Lo vi en la marea de gente en las calles. El querido amigo (Eduardo) Galeano habló de las venas abiertas de América Latina; ahora son racimos de venas y queremos cerrar esa hemorragia y conquistar la vida".

Añadió por último: "Hay que verlo en su conjunto para saber que es un momento histórico en América Latina, es el tiempo de los pueblos y nosotros, en un país muy pequeño, estamos aportando lo nuestro".

Elecciones en Estados Unidos

Elecciones en Estados Unidos

Kerry dijo recientemente, “que de ser elegido presidente el 2 de noviembre,
continuará su apoyo al Plan Colombia”. En medio de este panorama, todo parece
indicar que tanto la reelección del presidente Bush como una elección de Kerry,
no serán nada positivas para América Latina. Muchos en Estados Unidos anhelan
una tercera opción electoral, algo imposible de lograr, escribe desde los
Ángeles, Carlos Quintanilla.

28.10.2004 ]Carlos Quintanilla*/ANNCOL] A escasos días de las elecciones
presidenciales en Estados Unidos, Organizaciones No Gubernamentales, activistas,
académicos y sectores progresistas en general, ven con preocupación la
reelección del Presidente George W. Bush. Consideran estos sectores, que cuatro
años más de administración republicana, podrían ser suficientes para intervenir
en Colombia, Venezuela o Cuba. No descartan también que bajo un gobierno
demócrata, pudiera haber intervenciones militares ya que en política exterior
ambos partidos no se diferencian.

No cabe ninguna duda que las preocupaciones de estos sectores frente a la
política norteamericana hacia a América Latina, tiene fundamento. Y decimos
tiene fundamento porque John Kerry, el candidato del Partido Demócrata, en un
comunicado divulgado en julio pasado en su página Web, hizo un rosario de
acusaciones contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo
Chávez.

Kerry, afirmó en su comunicado, “las políticas del presidente Chávez han ido en
detrimento de nuestros intereses,”. Esta y otras acusaciones vertidas en su
comunicado contra el Presidente Chávez, provocó una serie de reacciones en
Venezuela. Varios periodistas venezolanos calificaron de burdas mentiras el
comunicado de Kerry. Asimismo, calificaron como un insulto a la inteligencia de
los norteamericanos hacer esa clase de comentarios.

En relación con Colombia, Kerry dijo recientemente, que de ser elegido
presidente el 2 de noviembre, continuará su apoyo al Plan Colombia. El Plan
Colombia, es calificado por los sectores progresistas norteamericanos como un
“Plan de Guerra”, ya que no está diseñado para combatir el narcotráfico sino a
la insurgencia.

En medio de este panorama, todo parece indicar que tanto la reelección del
presidente Bush como una elección de Kerry, no serán nada positivas para América
Latina. Muchos en Estados Unidos anhelan una tercera opción electoral, algo
imposible de lograr.

Es oportuno señalar que muchos latinos en Estados Unidos están optimistas porque
la llegada de un gobierno demócrata podría solucionarles las grandes urgencias
que tienen en las áreas de salud, educación e inmigración. Sin embargo, también
expresan su malestar porque tanto los republicanos como los demócratas sólo se
acuerdan de los latinos en época de elecciones.

Carlos Serján, es de nacionalidad boliviana y radica en San Francisco,
California. Tiene más de 20 años residiendo en Estados Unidos y expresó en un
reciente foro sobre temas latinoamericanos que “le molesta que cada cuatro años
los políticos de ambos partidos cortejen el voto de los latinos, visitando
barrios de esta comunidad.”. Agrega el boliviano, que después de las elecciones
“los latinos son usados como chivos expiatorios” y acusados de ser los
responsables de los problemas domésticos que sufre la sociedad norteamericana.

El colombiano Jairo Aldana, quien reside en Nueva York, también se expresa en
los mismos términos. En opinión de Aldana, los “latinoamericanos que llegan a
Estados Unidos vienen a hacer el trabajo que los norteamericanos no quieren
hacer.” Agrega, que desde que llegan a Estados Unidos se encuentran
desprotegidos y alertas para no ser detenidos por las autoridades de
inmigración.

Señala que los “latinoamericanos no son ninguna carga para el gobierno”, por el
contrario, “son los que mantienen a flote la economía de Estados Unidos.”
Aldana, critica al gobierno de Colombia por no gestionar ante la Administración
Bush un programa de protección temporal para los inmigrantes que carecen de
documentos. Asegura que la economía del gobierno de Colombia así como la del
resto de países que tienen inmigrantes en Estados Unidos, son los que más se
benefician con el envío de remesas familiares.

Aunque las elecciones en Estados Unidos no provocan la euforia que producen en
los países latinoamericanos, muchos están a la expectativa de lo que pueda
ocurrir el martes 2 de noviembre. Unos dicen que el mundo estará más seguro “sin
Bush”, pero otros, sostienen que no habrá diferencias ya que ambos defienden a
capa y espada los intereses de la Casa Blanca.

Carlos Quintanilla es periodista y director del Noticiero Pacífica, que se
transmite por la estación KPFK, de la Cadena pacífica, en Los Ángeles, EE.UU.

Estudiantes, funcionarios y vecinos acusan falsa versión policial

Estudiantes, funcionarios y vecinos acusan falsa versión policial Conflictos

Estudiantes, funcionarios y vecinos acusan falsa versión policial

El 13 de octubre, en medio de una protesta anti APEC, resultó herido a bala y detenido un manifestante. El Consejo General de Representantes, organización estudiantil de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, convocó a una conferencia de prensa en la que criticó el violento actuar de Carabineros y la falsa versión difundida por el gobierno y la prensa.
Pedro Ferrer, vecino y testigo de los hechos, relató que el carabinero en motocicleta -que se encontraba desviando el tránsito-, al ver a los jóvenes encapuchados huyó y abandonó su vehículo. Luego de unos minutos, junto a otro, volvió con su arma disparando sin tomar en cuenta a transeúntes y estudiantes que podrían haber sido heridos o muertos.
Los estudiantes, con el apoyo de la Asociación de Funcionarios, señalaron: "Estos hechos no son nuevos. Son parte de su regular proceder que ha ido en una escalada. Los disparos de bombas lacrimógenas al cuerpo de los estudiantes, funcionarios y académicos; el ingreso al Campus por parte de las FF.EE. con inusitada violencia y arbitrariedad a la hora de tomar detenidos; los maltratos a estudiantes detenidos y los montajes con que se les intenta inculpar en las comisarías, son su normal actuar frente a las protestas".
En la conferencia se señaló que se ha interpuesto dos recursos de amparo. Uno en octubre de 2003, luego de que resultaran varios académicos heridos, ocasión en la cual también Carabineros hizo uso de armas de fuego, y otro en abril de 2004. Ya en esas fechas se advirtió del aumento de la violencia, planteando claramente que se ponía en riesgo la vida de quienes componen la comunidad universitaria. "Desgraciadamente, la Universidad no ha respaldado dichas acciones legales prefiriendo reunirse con las máximas autoridades de Carabineros para acordar ‘un plan de acción’. Carabineros se comprometió a tomar medidas para controlar el actuar policial. Acordaron que ante protestas, se acordonaría la zona y se retiraría a una distancia prudente para evitar enfrentamientos. Los nulos efectos de este acuerdo están a la vista: lejos de disminuir, la violencia ha aumentado. Esto da cuenta de que el actuar policial está coordinado desde el ministerio de Interior, y no se trata de exabruptos individuales".
Respecto a lo ocurrido, los estudiantes declaran que las versiones dadas por la policía y la prensa son falsas. "Todo sucedió a escasos 50 metros de la puerta de nuestra Facultad, por lo que numerosos estudiantes fueron testigos. Para evitar cualquier acusación de parcialidad, le hemos pedido a vecinos del sector que corroboren lo siguiente: el carabinero que disparó no lo hizo en defensa propia. El motorista se encontraba cortando el tránsito de la calzada norte de Av. Grecia. Cerca de las 13:45 salieron de esta Facultad un grupo de jóvenes con sus rostros cubiertos. Al ver que se acercaban, el policía huyó dejando abandonada su moto. Poco después volvió montado junto a otro motorista, trayendo su arma desenfundada y haciendo 7 u 8 disparos al aire, primero, y al cuerpo de los manifestantes, después. Su vida no corría peligro, prueba de ello es que volvió al lugar de los hechos. El herido fue pateado en el suelo antes de subirlo a un vehículo policial donde se le retuvo por cerca de media hora sin ser traslado a la Posta".
Los estudiantes, funcionarios y vecinos rechazaron el actuar de la policía: "Las declaraciones de prensa dadas por la oficialidad de Carabineros y el gobierno son un intento de criminalizar los movimientos sociales y toda forma de protesta. Quien resultó herido no era de nuestra Facultad, pero el día de mañana puede ser cualquiera de nosotros, un académico, un transeúnte. Vemos con mucha preocupación el escenario de las próximas semanas: ¿la intención por parte del gobierno de dar una imagen de ‘paz social’, al acercarse la APEC, se construirá a punta de balas?".
Sigue paro en las Inspecciones del Trabajo

El paro de los funcionarios de las Inspecciones del Trabajo continúa sin solución y sus dirigentes afirman que el gobierno es completamente responsable de las consecuencias administrativas provocadas. Miles de obreros se han visto impedidos de denunciar a sus empleadores, los que han aprovechado la oportunidad para explotarlos aun más. La solución al conflicto es un contrato de trabajo de planta, el mejoramiento de los sueldos, indemnizaciones por el daño previsional y el término de las condiciones de precariedad laboral de los funcionarios.
La dirigenta Orietta Fuenzalida señala: "Hasta ahora el gobierno nos ha ofrecido una propuesta bastante indecente. Estamos pidiendo equidad remuneracional con los demás servicios fiscalizadores a cambio de lo cual nos ofrecen un incentivo ligado al desempeño, es decir, a metas y productividad. Vamos a tener que estar sometidos y es exiguo. Nosotros decimos que tenemos una brecha de por lo menos un 18% de diferencia con los demás servicios fiscalizadores, y el gobierno -hasta ahora- ofrece cifras que van entre el 2 y el 4%. Hay más plata pero están tratando de desgastarnos para que aceptemos, además, un esquema en que la estabilidad la plantean en términos espurios. En el proyecto de ley consensuado con el gobierno se establece estabilidad pero sobre la base de una nueva planta que dé cuenta de la modernización del servicio. La fórmula que nos están ofreciendo es hacer legales procedimientos administrativos que nos han parecido absolutamente reñidos con la ética y la probidad. Eso es lo que quieren que aceptemos y lleguemos a un acuerdo. Nosotros no estamos por aceptar eso. Es una fórmula aborrecida por los funcionarios y, además, la nivelación para nosotros no estaría presente. Nos están diciendo: ‘trabajen más, cumplan metas’. Nosotros ya cumplimos con este gobierno y con el Estado, y lo que esperamos es una recompensa porque fuimos sistemáticamente excluidos de todas las leyes que establecieron beneficios a los demás servicios fiscalizadores durante el gobierno de la Concertación".

Prácticas antisindicales en Osku S.A.

Los trabajadores de la empresa Productos Químicos y Alimenticios Osku S.A. -ubicada en El Guanaco 5212, Huechuraba-, denuncian prácticas antisindicales, amenazas e intimidaciones realizadas por los ejecutivos de la empresa, el gerente general Fernando Ostornol Almarza, y los directivos Héctor Fernández, José Valencia y Fernando Fernández. Según los obreros, hace algunos meses la empresa "ha implementado por vía de la amenaza presiones e incentivos indebidos, un cambio unilateral de jornada de trabajo con el objeto de establecer un sistema de turnos rotativos", lo que los perjudica. Osku S.A. se ha negado a conversar con el sindicato y los trabajadores pues saben que los trabajadores se han dado cuenta del impacto que provocará este cambio de jornada de trabajo en las remuneraciones y, por ende, en su grupo familiar.
La última negociación colectiva se efectuó a fines de 2003. Los empresarios insistieron ante la petición de aumento de remuneraciones que el alza se reflejaría "al momento de discutir y acordar en conjunto con los trabajadores el cambio de jornada de trabajo", recuerdan los trabajadores.
Hoy, la empresa desconoce sus propias palabras. "Se ha impedido trabajar a todos quienes no han aceptado este cambio unilateral de la jornada de trabajo. Esto constituye una nueva presión para firmar la nueva jornada de trabajo, por cuanto los trabajadores no percibirán el bono de producción pactado, con lo cual sus remuneraciones se verán afectadas considerablemente. Lo anterior tiene una vital importancia para todos los trabajadores del país, cuando frente a la disminución de la jornada de trabajo de 48 a 45 horas impuesta por la Ley Nº19.759, vemos que los patrones siguen infringiendo la ley y presionando mediante la amenaza a aceptar estos cambios en la jornada de trabajo, sobre todo cuando implican una rebaja de remuneraciones".
Osku S.A. se ha aprovechado de la paralización de los trabajadores de la Dirección del Trabajo para seguir con sus prácticas antisindicales: "desde ya solidarizamos con ellos, por cuanto Osku S.A. sabe que cualquier denuncia en estos momentos importa hacer ilusorios los derechos de los trabajadores afectados, ya que difícilmente se realizará una fiscalización para sancionarla".
Los trabajadores hacen un llamado a la solidaridad de clase y señalan: "no hemos aceptado este abuso patronal y llamamos a denunciar ante la opinión pública, medios de comunicación, autoridades y organizaciones de trabajadores nuestra situación: sindicatoosku@hotmail.com"

Liceo 7 de hombres en paro

Los estudiantes del Liceo Nº7 de Ñuñoa se encuentran en paro desde hace varios días. El lunes 18 de octubre los secundarios realizaron una marcha por las calles de la comuna de Ñuñoa que se inició en la intersección de desde Irarrázaval y Carmen Cobarrubias. El objetivo era "repudiar las injusticias que se cometen dentro del Liceo pasando a llevar los derechos de todos los alumnos así como también el respeto y el diálogo". Según los estudiantes, las autoridades del Liceo han expulsado alumnos y se niegan a escucharlos. "Es completamente legítimo el manifestarse por la expulsión de alumnos por el sólo hecho de alzar la voz. Estas son prácticas propias de la dictadura, violando nuestros derechos como persona. La educación no es sólo entregar datos y contenidos para una PSU, sino también conocimientos generales, cosas humanas, valores y principios, cultura, etc., por esto consideramos que el desarrollo de este Liceo se distancia de esta concepción de educación", señala la Coordinadora de Estudiantes Zona Oriente (CEZO).

Sigue movilización de estibadores

Los trabajadores marítimo portuarios siguen movilizados luego de la paralización de la semana pasada. El bloqueo del puerto de San Vicente significó que la Cámara Marítima Portuaria, que representa al empresariado y al gobierno, reaccionara manifestando su preocupación. La paralización de los puertos fue para manifestar repudio a la agresión sufrida por el dirigente Jorge Silva Berón en Iquique. "Pero hay otros problemas y mucha tensión sin que se vea a nadie que afloje algo la válvula. Por el contrario, los empresarios se atrincheraron tras el gobierno y éste se niega a discutir nuestra propuesta, aunque se lo estamos pidiendo desde julio", plantea Dante Campana, presidente del Sindicato Profesional de Estibadores de San Vicente, entrevistado por El Sur.
En Iquique el conflicto se desencadenó tras la negativa del gobierno a discutir un acuerdo marco para los contratos. Tras las movilizaciones otros puertos anunciaron que no atenderían a los barcos desviados desde Iquique. Sindicalistas extranjeros también anunciaron un boicot a los barcos chilenos. Los empresarios navieros y pesqueros exigen que el gobierno ponga orden. Incluso se vieron obligados a publicar una inserción en los diarios.
"Tenemos una negociación difícil en Iquique, que es la primera de un nuevo ciclo que comenzó en todo el país. Luego hay problemas específicos de algunos puertos, por ejemplo, Talcahuano donde, a partir de un anuncio de licitación, se paralizó el terminal como unidad productiva: las empresas retiraron sus cargas y los operarios se quedaron sin trabajo y sin poder optar a un plan de ayuda social. Hay terminales como Chañaral que enfrentan problemas particulares también. Cada puerto tiene su propio calvario, que muchas veces no tiene relación con el empleador, sino con las instalaciones, la falta de inversión, capacitación, fiscalización; temas que apuntan más bien a gestión del gobierno", explica. En Huasco, trabajadores de 17 puertos elaboraron -en julio- una propuesta nacional que enviaron al Presidente de la República, pero hasta ahora no hay respuesta a sus demandas.

Confenats paralizó en defensa de la Salud

La inmensa mayoría de los integrantes de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud (Confenats) participaron de la Consulta Nacional aprobando el paro realizado este 19 de octubre. Rechazan las políticas privatizadoras impulsadas por el gobierno mediante la licitación de los hospitales públicos, la represión de las autoridades de Salud en contra de los trabajadores y la exigua propuesta de "Asignación de Turno". Se movilizaron, entre otras razones, para defender sus puestos de trabajo que se verán amenazados por la entrega a privados de algunas funciones. Los "apoyos clínicos" serán traspasados a entidades externas. "El gobierno tienta a la empresa privada para que asuma la Salud Pública como un negocio más", señalan en una declaración pública.
Según la Confenats, los miles de funcionarios que laboran en sistemas de turno ven con preocupación cómo sus remuneraciones se verán disminuidas "al terminar con el pago de las horas extraordinaria para reemplazarlas por una ‘Asignación de Turno’, cuya propuesta del gobierno está lejos de representar el real esfuerzo y valor que tiene el trabajo al interior de los hospitales públicos mediante el sistema de turno". Además, esto se ve agravado por la intolerancia de las autoridades que responden a las legítimas aspiraciones y reclamos "haciendo caer sobre éstos y su organización todo el peso de la ley mediante la aplicación de sanciones administrativas, términos de contratos y destitución de funcionarios y dirigentes, como es el caso de los reciente hechos ocurridos en el Instituto Neurocirugía, en el cual han sido despedidos 14 trabajadores, incluidos dos dirigentes de nuestra organización".
Mariano Peña, el líder de los huelguistas de hambre de Neurocirugía, señala: "Fui destituido y exonerado. Hay 10 compañeros a contrata que fueron despedidos por participar del paro y la huelga. Otros 4, destituidos. Todos por orden del ministro Pedro García. Dos dirigentes, Germán Rodríguez y Arturo Contreras, presidentes de base de la Fenats, también están destituidos a pesar de tener fuero sindical. Aplicaron, según ellos, las faltas de 3 y 25 días en el sumario administrativo. Es un sumario viciado pero la autoridad hace y deshace. A otros les descontarán el 50% de sus sueldos. Además, a fin de año con la Ley Sanitaria muchos serán despedidos. Eso es lo que pasa en Neurocirugía, hay exonerados en democracia y el tirano Jaime Lavados sigue de Director".
La marcha de los trabajadores de la Salud partió desde la Posta Central hasta la Plaza Los Héroes en completa tranquilidad. Destacaron los lienzos de las Fenats del Sótero del Río, San José, Roberto del Río, Posta Central, Exequiel González, Barros Luco, y otros servicios. Jorge Araya, presidente de la Confenats, señaló: "Vemos bien el paro, estamos conformes. Esperamos que siga aumentando la cifra de adhesión más allá de las amenazas de despidos y descuentos y de las presiones del gobierno. Estamos demostrando que éste es un gremio vigente y capaz de defender los derechos de trabajadores y de todos los usuarios. La adhesión es sobre un 70%".

América Latina: los cuatro intereses estratégicos del imperialismo y el papel de la FLACSO-Ecuador (III)

América Latina: los cuatro intereses estratégicos del imperialismo y el papel de la FLACSO-Ecuador (III)
Bill Clinton-George Bush: La conquista de América Latina y la incapacidad teórica-política de las fuerzas bolivarianas latinoamericanas para impedirla

Heinz Dieterich
Rebelión
3.1 El Plan de Guerra de Clinton

El plan de guerra del Presidente William Clinton, destinado a reconsolidar el estado neocolonial de América Latina, fue puesto en marcha en la Primera Cumbre de las Américas en Miami, 1994. A diferencia del proyecto de Bush para Irak, no tenía ambigüedades ni improvisaciones.

No iba a ser una guerra relámpago (Blitzkrieg)), sino una guerra de desgaste, planeada para once años y con tres frentes de ataque, en los cuales el imperio concentraba sus fuerzas para arrollar a cualquier resistencia latinoamericana: 1. la reconquista económica con el ALCA; 2. la reconquista política y, 3. la reconquista militar.

El éxito de toda guerra depende, estructuralmente, de dos factores: a) del poder real de los antagonistas y, b) de la definición correcta del Centro de Gravedad (CG) del enemigo, es decir, de su centro de poder y movimiento, contra el cual tiene que dirigirse el golpe principal de las propias fuerzas.

Esos centra gravitatis del enemigo latinoamericano fueron correctamente definidos por los planificadores de Clinton, como los Estados latinoamericanos. La conciencia imperial, de que esos Estados no disponen de un proyecto histórico ni de capacidades de previsión estratégica, que pudieran cohesionar a sus Fuerzas Armadas, a la burocracia diplomática y las demás burocracias estatales en un frente anti-monroeista, los autodefinía como el blanco principal del ataque.

La determinación de lo que constituiría el “triunfo decisivo” de la guerra tampoco fue igualmente clara: capitulación incondicional de las fuerzas enemigas en los tres frentes de guerra, manifiesta en su consentimiento a la reestructuración monroeista del sistema interamericano.

Las tres guerras se implementarían de manera autónoma en sus respectivos teatros de operaciones, pero sincronizadas dentro del plan maestro, a través de la Casa Blanca. El tiempo del triunfo final fue definido para los años 2005/6.

La incapacidad de los Estados latinoamericanos para detener los avances de las tres ofensivas ---a las cuales se agregó ahora la ofensiva para ocupar a la Amazonia (véase el primer artículo de esta serie), en la cual la Secretaria General de la Organización de Cooperación del Tratado de la Amazonia (OTCA), Doña Rosalía Arteaga aprovecha actualmente la perturbadora desorganización de sectores del Estado venezolano para colocar monroeistas en la organización y crear las condiciones para privatizar a la Amazonia--- demostró que los cálculos del gobierno de Clinton fueron correctos.

En toda América Latina no hay ni un solo Instituto de Estudios Estratégicos con perspectiva bolivariana que pudiera producir la teoría e inteligencia para enfrentar y ganar esta guerra. Los mal llamados servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas latinoamericanas y sus Escuelas de Guerra no tienen nivel, ni visión estratégica que merezcan el nombre, al igual que las cancillerías, carentes de doctrina y plagadas de nepotismo y clientelismo, y los Centros de Estudios Latinoamericanos (CELA) en las universidades que se han hundido en la mediocridad y el academicismo.

Los Estados latinoamericanos y sus diplomáticos que avalan todo lo que el Monroeísmo les ponga de frente, desde la propuesta del ALCA y la Carta Democrática Interamericana (DCI) hasta el envío de tropas a Haití, carecen de capacidad y, en muchos casos, de voluntad de defensa de la integración latinoamericana.

Las únicas orientaciones de los Estados a la comprensión de la situación estratégica latinoamericana vienen de los Presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro y esto, pese a su genialidad individual, no es suficiente para el proceso de liberación. Ambos demiurgos tienen una abrumadora carga de tareas prácticas cotidianas y son, además, hombres de Estado, lo que limita sustancialmente lo que puedan decir.

El vacío tampoco se ve llenado por los movimientos populares y los intelectuales. A los primeros, quizás, por condiciones estructurales, no les es posible llenarlo, cosa que es diferente para los intelectuales, quienes, sin embargo, no asumen la tarea.

3.2 La implementación del Plan de Guerra

La implementación del Plan de Reestructuración Monroeista de Clinton se realizó, por una parte sobre las estructuras existentes del sistema interamericano y, por otra, a través de la creación de nuevas instituciones hemisféricas generadas ex profeso para el proyecto.

Entre las nuevas instituciones destacan cuatro: 1. las Cumbres de las Américas, de los Jefes de Estado del continente, la primera de las cuales se realizó en Miami en 1994. Según el Departamento de Estado fue la primera reunión de su tipo en 27 años y celebró “el compromiso con la democracia y las economías de mercado en América Latina”. 2. las Conferencias de Ministros de Defensa de América (CMDA). 3. Las estructuras del ALCA y, 4. el Centro Hemisférico de Estudios para la Defensa (CHED), creado por el Pentágono dentro de la Universidad Nacional de Defensa de las Fuerzas Armadas estadounidenses, la National Defense University (NDU).

Clinton abrió el primer frente de guerra, el ALCA, en la cumbre de Miami. El éxito fue completo. Los latinoamericanos aceptaron la propuesta e instruyeron a sus ministros, en la Tercera Cumbre en Québec, 2001, que asegurasen “que las negociaciones del Acuerdo ALCA concluyan, a más tardar, en enero de 2005, para tratar de lograr su entrada en vigencia lo antes posible, y no más allá de diciembre de 2005…El Acuerdo deberá ser equilibrado, comprensivo, y congruente con las reglas y disciplinas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)…”.

Una década después del primer cañonazo de la ofensiva de Clinton, el avance del ALCA cubre Norteamérica, Centroamérica y partes de Sudamérica.

En la misma Cumbre de Québec se inició la guerra por los propósitos del Monroeismo político. La idea fue canalizada por el sucesor de Clinton, George Bush, mediante funcionarios peruanos y un mandato referente a la elaboración de una Carta Democrática Interamericana (CDI). Redactada la Carta, fue ratificada por aclamación (¡!) ---parece que los diplomáticos latinoamericanos ni siquiera se atreven a pedir el uso de los mecanismos más esenciales de la democracia formal en estas reuniones--- el 11 de septiembre del 2001, en una reunión extraordinaria de la OEA en Lima, con la obvia intención de convertirla en arma contra el gobierno venezolano de Hugo Chávez y el cubano.

El carácter modernizador-monroeista de la Carta quedó totalmente claro en una evaluación, que el diplomático peruano y exSecretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuellar, realizó un año después de su ratificación. “La Carta constituye un instrumento internacional que sintetiza las disposiciones de la OEA en materia de preservación y defensa de la democracia, superando las limitaciones e incoherencias de los textos preexistentes.”

“Según la Carta la obligación de los Estados americanos de constituirse en regímenes democráticos tiene tres características: en primer lugar, la de constituir una condición para formar parte del sistema interamericano; en segundo lugar, considera la democracia como un propósito o fin que los Estados miembros, individual y colectivamente, se comprometen a promover y desarrollar; en tercer lugar, una obligación de hacer que los compromete a una acción colectiva para asegurar el restablecimiento del orden democrático, allí donde haya sido alterado u objeto de una ruptura.”

“La Carta establece, en ese sentido, una suerte de sistema de seguridad colectiva para la preservación de la democracia, que va desde el recurso voluntario de un gobierno que demanda la acción colectiva para superar problemas que afecten su institucionalidad democrática, hasta en los casos de ruptura o grave alteración del orden democrático, la suspensión de la pertenencia de un gobierno ilegítimo a la organización de los estados americanos…”

“El golpe de estado clásico parece cada vez menos viable. Entre otros factores, porque la democracia es ahora, en la región, una obligación internacionalmente exigible.” Esta es una afirmación un tanto extraña, considerando que Pérez de Cuellar la pronuncia a pocos meses del golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez, aclamado por Washington.

“Sin embargo, las amenazas de autogolpes, ejercicios tiránicos del poder por parte de gobiernos legítimamente electos pero que actúan ilegítimamente, alianzas inconstitucionales entre los militares y gobernantes en crisis, siguen siendo una potencial realidad. De esto ultimo surge como un dogma que un gobierno inobjetablemente elegido, sólo es democrático si gobierna democráticamente.”

Ese precepto dogmático de Pérez de Cuellar, intencionado para convertirse en normatividad legal internacional ---y utilizado a pie de la letra como apología del coup d´etat contra el Presidente Chávez por Condoleezza Rice, Jefa del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense--- fue adoptado en seguida por la nueva institución intervencionista hemisférica militar creada por Clinton, en la V Conferencia de Ministros de Defensa de América (CMDA) en Santiago de Chile, en el 2002.

Ese precepto tiene un corolario obvio. Debe de haber un instituto que certifique, mediante un catálogo de criterios si un gobierno actúa “democráticamente”. Al desarrollo de este decálogo y de la institución fiscalizadora se dedican actualmente las fuerzas monroeistas, a fin de crear el instrumento operativo definitivo para completar su intervencionismo en los asuntos internos de los Estados latinoamericanos y terminar con la poca soberanía política que les queda.

El tercer frente de guerra fue abierto por Clinton con la institucionalización de la Conferencia de los Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), en 1995 y, el Centro Hemisférico de Estudios para la Defensa, propuesto por su Ministro de Defensa, William Perry, durante la I Conferencia de los Ministros de Defensa de las Américas, en Williamsburg, Virginia, en 1995, ratificado por la II CMDA en Bariloche, Argentina, en 1996, y establecido en septiembre de 1997 por el Pentágono dentro de la universidad del complejo militar-industrial, la Universidad de Defensa Nacional (NDU).

Analizaremos en la entrega de mañana en detalle ese avance del militarismo monroeísta que es perentorio detener en la VI Conferencia de Ministros de Defensa de América, que tendrá lugar en Quito del 16 al 21 de Noviembre, del 2004.

19.10.2004

Un fenómeno llamado Mujica

Un fenómeno llamado Mujica

María Urruzola
El dipló
La Fogata

A muy pocos días de las elecciones generales que tendrán lugar en la República Oriental del Uruguay el próximo 31 de octubre, la coalición de izquierdas Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría es candidata, según todas las encuestas, a imponerse incluso desde la primera vuelta. Retrato de uno de sus líderes, el más popular y fuera de lo común.

La anécdota la conoce todo Uruguay. El 15 de febrero de 1995, día en que comenzaba la 44 Legislatura del Parlamento, los porteros de la Cámara de Diputados interceptaron el paso a un señor de aspecto bastante rústico y desgreñado, muy informal, vestido de pantalón y campera jean, que acababa de aparcar una pequeña motocicleta en el estacionamiento equivocado y le advirtieron que la entrada y el parking eran sólo para legisladores. "Es que soy diputado", contestó con sencillez José Mujica, más conocido como "el Pepe". Por primera vez en la historia política del país, un tupamaro, un ex guerrillero de la década de los ‘60, de profesión pequeño campesino o, más específicamente cultivador de flores, ingresaba al Parlamento como diputado nacional.
Aquel novel diputado, pero viejo luchador social, es hoy senador, a sus 70 años, y el personaje más popular dentro del Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría, como se llama ahora la coalición de izquierdas que según vaticinan todas las encuestas podría acceder al gobierno el próximo 31 de octubre con un porcentaje de votos que oscila entre 48 y 52% (1). Es decir, tal vez en la primera vuelta y sin necesidad de ir a un ballotage.
Esa doble condición de líder de izquierdas más votado por la ciudadanía y de ex guerrillero tupamaro fue el argumento al que recurrió el Partido Colorado (específicamente el Foro Batllista, agrupamiento liderado por el ex Presidente Julio María Sanguinetti) que figura último en las encuestas, para desatar la infaltable campaña de "miedo" en el último tramo de la contienda electoral, a tan solo 15 días de que comience la veda publicitaria.
Puesto que no hay inestabilidad cambiaría, ni descenso en la cotización de los papeles de deuda uruguayos, ni aumento del "riesgo país" y tampoco aumento de la inflación; es decir, hay tranquilidad en "los mercados", el miedo no puede propagarse por el lado de esa infaltable pieza en el ajedrez del poder que es la inestabilidad económica y financiera y, por lo tanto, los argumentos para sembrar el temor entre la ciudadanía tuvieron que extraerse del pasado lejano.
El instrumento fue un documental alemán filmado en 1996 titulado "Tupamaros", del que se extrajeron algunos minutos de declaraciones de José Mujica, del también senador tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, y de la diputada tupamara Lucía Topolansky (pareja de Mujica), en los que analizan su opción por la vía armada en la década de los ‘60. Esos fragmentos, extraídos de contexto, refieren a la concepción que el MLN-Tupamaros tenía de la democracia en aquella época y a la forma en cómo llegó a realizar un par de ejecuciones de hombres acusados de integrar los escuadrones de la muerte. El anuncio televisivo difundido por el Foro Batllista termina con un pantalla en negro donde se lee: "Ellos son la mayoría del Frente Amplio".
Antes de que el anuncio fuera puesto al aire en los canales de televisión abierta el MLN prohibió la difusión de imágenes de sus dirigentes en propaganda ajena, y la productora alemana Specogna Filmproduktion prohibió la difusión total o parcial, pública y privada del filme, incluso en la red, donde lo colocó el Foro Batllista, quien lanzó a todos sus dirigentes a una campaña apocalíptica sobre la "censura" de la que estaba siendo "víctima" y lo que eso vaticinaba para el futuro del país bajo gobierno de izquierda. Mientras por un lado se anuncia una batalla legal respecto a si existen derechos de autor o no de esas imágenes (los líderes del Partido Colorado argumentan que "son del dominio público", pese a que existe una ley de derechos de autor mejorada en enero de 2003) (2), el Foro Batllista dobló su apuesta y comenzó a emitir por radio breves anuncios que simulan un informativo, en los que se anuncia que los senadores tupamaros le quitaron su apoyo al Ministro de Economía, Danilo Astori, o que por viaje del Presidente y del Vicepresidente asume la Primera Magistratura el senador tupamaro José Mujica.
¿Quién es Mujica, este nuevo "cuco" que la derecha agita en un intento desesperado por impedir que la izquierda llegue al gobierno en la primera vuelta de la elección y forzar así un ballotage entre Tabaré Vázquez y el candidato del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, segundo en las encuestas?

UN PERSONAJE SINGULAR

Se hace necesario aportar los datos básicos de este nuevo fenómeno de la política uruguaya, aunque no expliquen mucho: nacido el 20 de mayo de 1934 en el seno de una familia campesina por ambas ramas, José Mujica Cordano fue primero militante del Partido Nacional, uno de los dos partidos tradicionales del país, luego de la Unión Popular, un desprendimiento más hacia la izquierda del anterior, y tras la aplastante derrota de todas las opciones algo progresistas en la elección de 1962, fundador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, junto al ya fallecido Raúl Sendic, su máximo dirigente.
En su historia figura haber caído preso por primera vez en 1964, en un fallido asalto del MLN que se hizo pasar por "rapiña común"; haberse enfrentado con la policía a tiros y haber huido por las cloacas de la ciudad; haber sido herido gravemente de seis balazos (se salvó de la muerte por milagro); haberse escapado dos veces de la cárcel de Punta Carretas; haber estado 13 años preso; haber sido torturado sistemáticamente y haber integrado el grupo de nueve presos conocido como "los rehenes". Poco después del golpe de Estado de junio 1973, nueve dirigentes fundadores del MLN, entre ellos Sendic, Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, fueron sacados del Penal de Libertad y llevados de un cuartel a otro permanentemente durante siete años. Vivieron literalmente en un pozo subterráneo, aislados unos de otros y prácticamente sin movilidad. "El síntoma más evidente de vida era siete ranitas, a las cuales las alimentaba con miguitas de pan. ¿Sabés que las hormigas gritan?. Lo descubrí al ponerlas en el oído para entretenerme", contó el senador Mujica en una de las innumerables entrevistas que la han hecho desde su ingreso al Parlamento.
Pero los datos básicos de la vida del Pepe Mujica no alcanzan para explicar cómo su liderazgo llevó al MLN de ser en 1985 un pequeño grupito de ex presos con el que simpatizaban algunos miles de ciudadanos, a integrarse primero al Frente Amplio y volverse luego en poco más de diez años la fuerza más votada dentro de la izquierda, lo que en números significa actualmente alrededor de 400.000 votos según las últimas encuestas, el doble de lo que obtendría el Partido Colorado.
Es necesario ubicar primero el análisis de la coyuntura electoral en el contexto de un país literalmente quebrado, donde este año aparecieron en el norte del país, en el departamento de Artigas, casos de muertes de niños por desnutrición infantil, y en la capital cifras que indican que el 58% de los niños viven por debajo de la línea de pobreza. En un libro sobre su vida editado en 1999 (3), Mujica explicó que uno de los elementos constitutivos de la formación inicial del MLN "fue el apoyo a los cañeros de Artigas". Esos cañeros se agremiaron en 1961 en la Unión de Trabajadores Agrícolas de Artigas (UTAA) gracias a la labor de Raúl Sendic, y en 1962 marcharon más de 600 kilómetros a pie hasta Montevideo para reclamar por sus derechos básicos. En 2004 esos derechos siguen conculcados, tal como demuestran las muertes infantiles por desnutrición, que provocaron un sobresalto de solidaridad en todo el país. La única diferencia entre 1962 y 2004 es que en esta ocasión el recorrido fue inverso -desde Montevideo hacia el norte- y distinto, porque no lo hicieron ciudadanos sino alimentos, ropas y medicamentos enviados por compatriotas solidarios.
Además de ese contexto socio-económico hay que tener en cuenta que la dirigencia política uruguaya ha estado siempre mayoritariamente integrada por hombres de origen urbano, abogados -eventualmente contadores- de traje y corbata, lenguaje "jurídico-político" y con una visión tecnocrática de la labor de gobierno.
Mujica, en cambio, es campesino de profesión y de ocupación aún hoy, pero tiene una sólida aunque autodidacta formación intelectual: durante cinco años de los 13 que estuvo en la cárcel sólo pudo leer ciencias -matemáticas, física, química- y en los otros nada; antes, en libertad, había sido un entusiasta lector de historia y luego, de nuevo en libertad, se dedicó a profundizar en antropología para entender al "bicho humano", según sus términos. Mujica se viste invariablemente con un jean y una campera gastados; se desplaza en motocicleta junto a su compañera Lucía -arrastrando un pequeño trayler cuando llevan sus flores a la feria- y reúne en su temperamento la calma del hombre de campo con la picardía del gaucho; la habilidad del viejo luchador político con la franqueza de quien no tiene nada para perder porque no tiene ni quiere nada, todo ello combinado con un lenguaje desusado en el discurso político nacional, en el que conviven los términos camperos con las malas palabras familiares que todos decimos a lo largo del día y ciertas expresiones de una infinita ternura hacia la raza humana. "Tengo una personalidad un tanto campesina, una mentalidad propia de quien ha vivido de la tierra. Y a medida que me fui intelectualizando diría que fui profundizando más en lo mismo. En algún momento me puse a leer bastante sobre biología y a estudiar bioquímica, y a partir del conocimiento me fue naciendo una especie de admiración cuasi religiosa. He dicho por ahí que soy casi panteísta. Y cuando digo que hablo con las plantas, por supuesto que no estoy diciendo que realmente hable con ellas, sino que trato de interpretarlas. Un terrón debe ser un laboratorio entero, tan complicado que el hombre no está ni en condiciones de remedarlo. Se puede ser religioso por analfabeto. Pero también se puede tener una actitud religiosa cuando se empieza a saber y se comprende que no se sabe nada", dice en el libro antes citado.
Esa inusual combinación de campesino-intelectual, sobrio y pausado pero rápido como un lince para dar respuestas certeras ante los medios de comunicación, informal de verdad y más preocupado por insuflar esperanzas en los jóvenes que en ganar votos, parlamentario responsable y trabajador en serio, lo posicionó paulatinamente como interlocutor válido para sectores tan diversos como los empresarios, los jóvenes, los universitarios, y sobre todo los habitantes del interior del país, desilusionados y enojados con "la capital".
Seguramente el mayor peligro que representa este fenómeno llamado Mujica sea similar al que el propio Pepe identificó como uno de los problemas del MLN de los años ‘70: "La gente se nos venía encima". Así como el aluvión de simpatizantes de la época clandestina los volvió vulnerables a la infiltración y a la policía y fue un elemento que coadyuvó a su derrota militar, el aluvión de votos de esta época parlamentaria los puede tornar incapaces de responder a tantas expectativas, contribuyendo involuntariamente y por efecto bumerang a la desilusión popular que muchos desean y algunos vaticinan a la izquierda en el gobierno. Entre tanto, este abuelo sin nietos se ha vuelto el enemigo público número uno de la derecha aún en el poder.

Notas:

1 Las cifras de una encuesta cerrada el 10-10-04 y dadas a conocer el 15-10-04 por la empresa CIFRA, sobre un total 2.487.584 ciudadanos habilitados a votar, son las siguientes:
- Encuentro Progresista - Frente Amplio: 52%
- Partido Nacional: 31%
- Partido Colorado: 8%
- Partido Independiente, redondea: 1%
- En blanco, anulado, otros partidos: 3%
- Sin definición: 5%
2 Ley 17.616, del 13/1/2003, que modifica la Ley 9.739, del 17 de diciembre de 1937
3 "Mujica", de Miguel Angel Campodónico, editorial Fin de Siglo, Montevideo, 1999.

* Periodista uruguaya.

Ecuador: la derrota de Lucio

Ecuador: la derrota de Lucio

El malestar de la mayoría de la nación con la subordinación a las estrategias
belicistas de Estados Unidos y el Plan Colombia-Plan Patriota. El rechazo a las
medidas neoliberales del FMI, al TLC, a los acreedores de la deuda externa, a la
política petrolera antinacional, a las consecuencias empobrecedoras de la
dolarización, le condujeron a Lucio a una catástrofe electoral. Este contenido
trasciende la victoria coyuntural de la partidocracia tradicional, que se
benefició del desgaste del gobierno y del vacío en la escena política de una
tendencia alternativa que los rete.

23.10.2004 [Marcelo Larrea*/Quito/Ecuador/www.anncol.org] Lucio Gutiérrez
perdió las elecciones de medio período, en las que se eligen a Prefectos y
Consejeros Provinciales y Alcaldes y Concejales Municipales, en las que
participó promocionando a los candidatos de su partido, que obtuvieron una magra
votación. El apoyo a su política de un 4% y la recusación del 96%, explicita el
vacío en el que se debate su gobierno desde cuando, al asumir el poder, abandonó
las expectativas de cambio por las que fue electo, destapa el sifón de su frágil
estabilidad y lo expone a una crisis de mayúsculas dimensiones.

La derrota de Lucio, un dócil seguidor de las políticas neoliberales de Estados
Unidos y del FMI, que abre el escenario de su salida de la presidencia,
contrasta radicalmente con la victoria aplastante del presidente venezolano Hugo
Chávez, quien adelantando un programa de independencia nacional y enfrentando
las poderosas presiones de los halcones de Washington y la oligarquía local,
obtuvo un holgado triunfo con el 59% de los votos, que lo consolida en el poder.

Lucio, pudo ganar los comicios del 2002, presentándose como una figura
alternativa al establecimiento. Abrigado por el prestigio de su participación en
la insurrección popular que el 21 de enero del 2000 depuso al gobierno de
Mahuad, obtuvo el apoyo de Pachakutik, el brazo político de la Confederación de
Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), y de otros sectores de la
izquierda, como el Movimiento Popular Democrático (MPD), que asumieron la
corresponsabilidad de su elección.

El pueblo votó por Lucio buscando la ruptura de la estructura política que ha
dominado Ecuador los últimos 25 años. Esta ha consistido en una virtual
dictadura de una partidocracia monitoreada por la Embajada de Estados Unidos y
las misiones del Fondo Monetario Internacional, dirigida tras bastidores por el
Partido Socialcristiano, que basado en la oligarquía de la costa pacífica opera
como su mano derecha y, la Izquierda Democrática, que basada en la oligarquía de
la sierra andina, pregona un discurso de matices populistas y evocaciones
socialistas con una máscara tecnocrática, para intervenir en los hechos como la
mano izquierda de los mismos intereses de los poderes fácticos.

Un gobierno para Estados Unidos y el FMI

Lucio ungido Presidente, abandonó las perspectivas de cambio del legendario 21
de enero, y con ellas al pueblo y a los intereses de la nación. Aún antes de
asumir el mando, no vaciló en cuadrarse con las imposiciones de Estados Unidos y
el Fondo Monetario Internacional.

Se subordinó al Plan Colombia, ahora con el new lock de Plan Patriota. Apoyando
la estrategia belicista del presidente colombiano Alvaro Uribe, ha permitido, la
realización de operaciones policiaco militares de su gobierno en territorio
ecuatoriano en franca violación de la soberanía nacional. Han incluido la
detención en Quito del dirigente guerrillero de las FARC Simón Trinidad,
incursiones armadas en la frontera norte y la movilización masiva de miles de
soldados ecuatorianos para colaborar con el ejército colombiano en la zona
limítrofe, con cargo al presupuesto fiscal de Ecuador.

Usando la máscara de la guerra a las drogas, ha expuesto a Ecuador a una
creciente intervención militar de Estados Unidos. Se han ampliado las
actividades del Comando Sur, bajo el continuo monitoreo en persona de su jefe,
el general James Hill y la embajadora Kenny en su Centro de Operaciones
Avanzadas en la Base de Manta, en el cordón fronterizo y en la amazonía. Se ha
establecido un sistema de patrullaje marítimo sofisticado en el puerto de San
Lorenzo. Se han negociado convenios que agreden la soberanía territorial, aérea
y marítima del país, que ya han producido el hundimiento de numerosos barcos
ecuatorianos por la armada norteamericana. Y existe expectativa sobre la
instalación de otra base del pentágono en las islas Galápagos.

En el ámbito económico, su política de servidumbre colonial no ha sido menos
lesiva. Entregó a las imposiciones neoliberales del FMI el control del Banco
Central y el Ministerio de Economía, en función de garantizar la transferencia
de la mayor parte de la riqueza nacional al capital transnacional. El resultado
ha sido una dramática factura social, simbolizada en la muerte de numerosos
jubilados en una huelga de hambre realizada en protesta por la destrucción del
sistema de seguridad social, en tanto los recursos de sus pensiones, son usados
ilegalmente por el Banco Central, en el sostenimiento artificial de la reserva
monetaria y otras manipulaciones. A ella se ha sumado, el crecimiento del
desempleo, la pobreza y la miseria y efectos dolorosos, como el aumento de los
flujos migratorios de trabajadores al exterior y la disminución grave de los
índices de nutrición de la población rural y urbana.

El aparato productivo ha sido condenado a una soterrada parálisis y a su
desmantelamiento, como consecuencia de la pérdida de sus niveles de
productividad y competitividad, derivados de la dolarización y la reducción de
la demanda interna, que ha tenido el resultado de reducir la tasa de inflación,
paradójicamente presentada por Lucio, como el gran triunfo de su gobierno.

Sin embargo, beneficiados de la elevación de los precios del petróleo, los
índices macroeconómicos no revelan en la superficie la tragedia en la que se
desenvuelve la economía ecuatoriana, a pesar del castigo que sufre el país con
la pérdida de 17 dólares por barril gracias el manejo sucio de la
comercialización del crudo.

Actualmente, el gobierno apuntala las negociaciones de los tratados bilaterales
de libre comercio que prepara Washington con Colombia, Perú y Ecuador, actuando
a través de la Ministra de Comercio Ivon Baky, no como un país soberano, sino
como una agencia de los intereses de las corporaciones estadounidenses. Al punto
que los sectores que exportan al mercado norteamericano, como el pesquero, no se
sienten representados por la delegación ecuatoriana y los negociadores de
Colombia y Perú no encuentran en los ecuatorianos a los aliados naturales suyos,
sino de Estados Unidos.

De rodillas

Ignorando el significado de su elección y los cambios en la correlación de
fuerzas políticas, Lucio escogió el camino de transigir a las presiones externas
e internas. Abandonando una victoria parlamentaria que impidió que el líder
socialcristiano Febres Cordero y su partido asuman la presidencia del congreso,
lo dejó en manos del acuerdo de la Izquierda Democrática con el mismo el Partido
Socialcristiano. Garantizó así que permanezca intocada la conformación de los
poderes del Estado, la Corte Suprema, la Fiscalía de la Nación, el Tribunal
Constitucional, la Contraloría General y los demás órganos de control. Cercado
por sus propios errores, para sostenerse en la presidencia con las uñas, aseguró
que absolutamente nada cambiara y se transformó en un rehén de las
manipulaciones de las oligarquías tradicionales.

De espaldas al escenario político latinoamericano, dominado por el derrumbe de
los modelos neoliberales y la emergencia de poderosos movimientos en la búsqueda
de alternativas propias a la crisis, como lo expresa la evolución política de
Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y del mismo Ecuador, donde han surgido
gobiernos populares o las masas han derrocado a gobiernos impopulares, Lucio,
visitó a Bush en la Casa Blanca, se declaró su mejor amigo y convocó a los
presidentes latinoamericanos, a verse a sí mismos como los hermanos menores de
Estados Unidos.

Luego viajó a Guayaquil a visitar a Febres Cordero, el líder de la oligarquía
costeña conocido como “el dueño del país”(desde cuando así lo calificó el ex
presidente de la Corte Suprema, Carlos Solórzano), para rehabilitar su posición
política venida a menos por la derrota sufrida en su pretensión de gobernar el
congreso. Le ofreció un cogobierno tras bastidores, que le ha permitido a su
partido tener una participación decisiva en el poder político y en la gestión
económica, a pesar de los continuos conflictos reales y ficticios y de los shows
mediáticos, montados para representar el teatro de una aparente distancia.

Lucio, no ha impulsado su propio programa, que proponía una contradictoria
reforma política dirigida más que a democratizar el Estado a fortalecer sus
recursos autocráticos, con la reducción del número de diputados por ejemplo, y
por otro lado, a desmontar el modelo de la Corte Suprema de Justicia sometida a
la dictadura de la partidocracia.

Por el contrario, ha ejecutado el programa de ajuste neoliberal ordenado por el
FMI, que elevó las tarifas de los combustibles. Ha concentrado los egresos
fiscales en la pago de la deuda. Ha manejado una política petrolera
anti-nacional, dirigida a proteger los intereses de las empresas petroleras
extranjeras y sus agentes. Ha reducido los derechos de los trabajadores del
Estado con una nueva ley de servicio civil y carrera administrativa y ahora
pretende mutilar el derecho al trabajo con la legalización plena de la
denominada “tercerización”. Este curso surgió directamente de la nueva
correlación de fuerzas creada por su capitulación a la estrategia yanqui en la
región, y al dominio del congreso por la alianza Izquierda Democrática, Partido
Socialcristiano, el cual creó las condiciones y a la vez forzó la ruptura con la
base social que eligió su gobierno.

La salida del MPD y Pachakutik, ordenada por el establecimiento que, no se
reconciliaba con los riesgos de la presencia de indígenas e izquierdistas en el
gabinete, terminó dejándolo en el vacío. Sin ninguna base política que lo
sustente, a excepción de su partido, Sociedad Patriótica, una organización de
militares, policías, amigos y familiares, la manipulación de los recursos de la
que puede gozar el poder ejecutivo, y los efímeros acuerdos parlamentarios,
Lucio, ha gobernado para el establecimiento. Huérfano de todo poder real se ha
sostenido en las leyes de la inercia.

A pesar de las tentativas sucesivas de destituirlo en el congreso o derribarlo
en un levantamiento popular, por las que se han pronunciado Borja y Febres
Cordero, ha permanecido en el poder no por su propia fuerza, sino por la
incapacidad orgánica de la partidocracia, embarrada en el desastre de 25 años de
desgobierno, de representar una perspectiva genuina de transformación real.

Quienes lo eligieron hace 2 años, tienen elementos pesados para sentirse
decepcionados y traicionados por su curso fatal. Encontraron entonces, en las
elecciones de medio período del 17 de octubre pasado, la ocasión para expresar
su repudio a Lucio. Pero ese repudio no es simplemente a un estilo personal. Es
la recusación a la política que representa. Es la expresión del malestar de la
mayoría absoluta de la nación con la subordinación incondicional a las
estrategias belicistas de Estados Unidos y el Plan Colombia-Plan Patriota. Es
manifestación del rechazo a las medidas neoliberales del FMI, al TLC, a los
acreedores de la deuda externa, a su política petrolera antinacional entregada a
las empresas transnacionales, a las consecuencias empobrecedoras de la
dolarización.

Es la condena a sus responsabilidades en la masacre de los Taromenanis, a su
indolencia en la muerte de los jubilados, al juego al terror con atentados
criminales como el ejecutado contra el presidente de la CONAIE, Leonidas Iza, a
su perversidad en el manejo de los derechos sociales y en la política económica.
Este significado fundamental de los resultados electorales, trasciende por su
naturaleza la victoria coyuntural de la partidocracia tradicional del
establecimiento, la que se beneficio del fracaso del gobierno, y del vacío en la
escena política de una tendencia alternativa que los rete.

* Marcelo Larrea es director de la revista “el Sucre” y corresponsal de Adital
en Ecuador. Autor de “La historia no termina” y otros libros

Reflexões sobre o texto "Brasil, uma vitória da direita"

20-10-2004

Reflexões sobre o texto "Brasil, uma vitória da direita"

Zanini H.
Rebelión
Gostaria de fazer um pequeno comentário sobre o texto de Maestri e Calil, "Uma vitória da direita" [publicado en Rebelión el 17-10-.2004].

Acho saudável que qualquer agrupamento abrigue segmentos que tenham estratégias diferenciadas. Ao ler o texto, obviamente identifiquei-me com o que Maestri e Calil classificam como "último segmento", o qual nega - veementemente, agregaria eu - o eleitoralismo e o desconhecimento da base pela direção, embora não tenha bem claro o quê seja essa direção a que se referem. Alguns quadros dedicados à criação do PSOL buscam a construção de algo sem uma direção hierarquizada. Mas esse é um debate acalorado e fica para outra oportunidade.

Setores rebeldes, principalmente entre a juventude, vêm discutindo e experimentando novas fórmulas de gestão, participação e atuação, visto que o conceito de partido tradicional está profundamente desgastado - ultrapassado na minha opinião.

Maestri e Calil acertam quando apontam que esses setores do PSOL defendem a luta anticapitalista e antiimperialista. Há um debate entre alguns grupos que aponta, por exemplo, para uma discussão franca sobre a verdadeira eficácia de diversas lutas (reformas universitária, trabalhista, transgênicos, ALCA, etc.). Esse é um debate delicado, embora necessário.

Há algum consenso que o alvos de diversas ações não deveriam ser somente as medidas e reformas neoliberais, mas sim o sistema que as permitem, incentivam e financiam. Essas medidas serão sempre subservientes e estarão a serviço dos interesses imperiais e aos do grande capital. Entendem esses grupos que uma eventual vitória contra alguma das reformas não será o suficiente para combater e destruir a política de dominação e que outras reformas e medidas virão. Nesse sentido, atividades e ações vêm sendo desenvolvidas por quadros do partido.

Os votos nulos, brancos e abstenções apontados pelos autores, entretanto, não são exatamente frutos de alguma liderança de Plínio de Arruda Sampaio ou de Waldemar Rossi. Os vinte e quatro milhões de eleitores que se recusaram a participar de um processo que entendemos ser ineficaz e nocivo aos interesses populares certamente não leram o documento-declaração-apelo de Arruda Sampaio, de Rossi e dos demais que o assinaram.

Vinte e quatro milhões simplesmente não acreditaram nas estruturas partidárias tradicionais. Vinte e quatro milhões entenderam que não será através de eleições que poderão lutar contra o único e verdadeiro poder - o econômico. Essa discussão deveria ser estabelecida rapidamente entre os compas do PSOL. Precisamos entender o que está acontecendo, sob pena de, ao invés de criarmos o "novo", estarmos criando "mais um", o que seria o fim de um projeto que, se debatido sem medos ou tabus, talvez seja sim um projeto revolucionário.

Novas experiências populares estão surgindo a cada dia, assim como novas formas de gestão e organização horizontal. Há uma busca por novos caminhos, todos eles relacionados com as autonomias. Nesse sentido, um partido novo - não um novo partido - deve, em nossa opinião, entender o processo, engajar-se nessas lutas e servir como ferramenta no trabalho de reprodução dessas experiências e aprender com as soluções e com os equívocos.

A luta no parlamento deve ser rediscutida. Sabemos que não será por decreto que alcançaremos nossos objetivos. Embora a luta institucional possa eventualmente representar alguma pequena vitória pontual, ela jamais será um mecanismo de satisfação dos interesses populares por estéril que se transformou. O sistema que queremos destruir tem suas defesas montadas e desenvolvidas com muita eficácia. Lutar com os métodos que o próprio sistema nos proporciona não será jamais o caminho da vitória popular, mas sim uma ferramentade manutenção das estruturas.