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UN JURAMENTO QUE RESUENA EN SUELO AMERICANO.

UN JURAMENTO QUE RESUENA EN SUELO AMERICANO. VENEZUELA:
UN JURAMENTO QUE RESUENA EN SUELO AMERICANO.
Por Nely Gómez.

“Juro por el dios de mis padres –dijo- juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi Patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que hallamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder Español”

Simón Bolívar
Juramento del Monte Sacro
15 de agosto 1805

El 2005 será evocado por los venezolanos como uno de los años de mayor empuje del proyecto bolivariano. En esta etapa el pueblo prosigue entusiasmado la búsqueda de los caminos que lo conduzcan a su plena autonomía, a un nuevo orden social y a la integración latinoamericana y caribeña, uno de los sueños inconclusos del Libertador Simón Bolívar.

El ánimo desplegado por las personas en cada una de las iniciativas puestas en marcha está reforzado en estos 12 meses con el ímpetu de las palabras pronunciadas por Simón Bolívar el 15 de agosto de 1805, en el Monte Sacro –. Episodio registrado para la historia como el Juramento del Monte Sacro, con el cual selló el compromiso que lo convertiría 25 años más tarde en el Libertador de América.

A 200 años de este histórico juramento, el 15 de agosto de 2005 se inicia el Ciclo Bolivariano con la celebración en la ciudad de Roma del Encuentro de Solidaridad con el Juramento del Monte Sacro que recordará al mundo que el juramento sigue vigente y el compromiso está en pie.

Vale recordar entonces los pormenores que rodearon este evento que a doscientos años de ocurrido aun resuena en el ámbito del mundo. Sucedió en la ciudad de Roma, en el llamado Monte Sacro, cuando Simón Bolívar era un joven de 22 años de edad. Según relata la historia en ese momento estaba en compañía de sus amigos Simón Rodríguez (que había sido su maestro en Caracas) y Fernando Rodríguez del Toro.

Los tres habían salido de París el 6 de abril anterior, y habían recorrido la vía de Lyon, Chambéry, Turín, Milán, donde vieron a Napoleón coronarse como Rey de Italia, Montichiari, Venecia y Florencia. En el mes de julio llegaron a Roma y se alojaron en una posada de la plaza España, cerca de la imponente escalinata que conduce al templo de Santa Trinitá dei Monti.

Durante varias semanas recorrieron la ciudad, visitando sus monumentos y sus ruinas, testimonios de la grandeza y la decadencia de los imperios. El 15 de agosto los tres amigos se dirigieron al llamado Monte Sacro, para ese entonces situado fuera del recinto de la ciudad, exactamente a orillas del río Anio.

Los biógrafos de Bolívar infieren que los tres se dirigieron al Monte Sacro, lugar célebre en la antigua Roma, porque allí se habían retirado los plebeyos en sus desavenencias con los patricios en la época de la República, con el propósito de realizar un acto simbólico, como venezolanos que deseaban la independencia de la patria y de toda la América entonces dominada por España.

Es fácil imaginar la escena. Bolívar, Rodríguez y Toro, ascendiendo por las laderas de la colina. Al llegar a la cima comienzan dialogar sobre el devenir de las civilizaciones, su apogeo y su declinación a través de los siglos. Los tres son hombres ilustrados, estudiosos influenciados por el nacionalismo y el romanticismo que imbuía a Europa en aquellos años.

Simón Bolívar es un joven madurado por la desventura. Está reciente la muerte de su esposa, María Teresa del Toro, y la presencia de su antiguo maestro, a quien años mas tarde Bolívar llamó el “Sócrates de América” es un poderoso estímulo intelectual y espiritual.

Esa tarde seguramente hablaron de las sociedades e imperios del pasado, de la luz y la sombra de la historia, del anhelo de libertad que ya tenían los plebeyos de Roma, 5 siglos antes de Cristo, cuando se reunieron y se fortificaron en el Monte Sacro para luchar contra la injusticia. Recordando los hechos Bolívar exclama: “la civilización que ha soplado del Oriente ha mostrado aquí (en Roma) todas sus caras, ha hecho ver sus elementos; más en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido, y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo”.

Luego, poniéndose de pie, con un gesto firme y tono solemne, hace su juramento con la mirada fija en Simón Rodríguez:: “Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor y juro por mi patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.

Unas semanas más tarde viajaron a París. Simón Rodríguez se quedó en Europa. Bolívar y Rodríguez del Toro regresaron por separado a Venezuela y juntos combatieron en 1811 contra la Insurrección de Valencia, donde Bolívar recibió su bautismo de fuego y su amigo fue gravemente herido y quedó inválido.

Bolívar cumplió su juramento y se convirtió en el Libertador a partir de 1813. Simón Rodríguez volvió a América en 1823. Cuando el Libertador supo de la presencia de su antiguo maestro le escribió desde Pativilca (Perú), el 19 de enero de 1824, una carta en la cual, dándole la bienvenida, le decía entre otras cosas: ““¿Se acuerda usted cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la Patria? Ciertamente no habrá usted olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros”.

Compromiso para actuar

A doscientos años del compromiso asumido por Bolívar quienes creen y aspiran la justicia social lo toman como bandera, como reto, como esperanza. De nuevo los pueblos americanos vuelven a despertar y luchan por su independencia, pero al igual que Bolívar se han dado cuenta que sí no se integran las corrientes revolucionarias no habrá soberanía ni mucho menos independencia.

La integración era uno de los ejes del proyecto que ideó Bolívar para esta parte del mundo. Por esta razón luego de las victorias de Carabobo, Boyacá, Pichincha y Ayacucho, trabajó por conformar en Suramérica, en el Caribe, la Liga de Repúblicas, con la cual se lograría según Bolívar: “El equilibrio y la paz del universo”. Ese proyecto aun está pendiente y emerge nuevamente 200 años después.

La idea está vigente y al respecto, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en el discurso pronunciado el 5 de julio, Día de la Declaración de la Independencia, expresó:

“Cada día somos más los latinoamericanos y los caribeños que nos sumamos, en cuerpo, nervio, alma, espíritu y pasión al impulso de este proyecto. (…) Cada día somos más los que sobre el lomo milenario de los Andes, nos sumamos a este proyecto con las Banderas de Bolívar. Estoy completamente seguro que nada ni nadie podrá detener la irrupción, 200 años después, de aquel proyecto, el más audaz, el más ambicioso, el más visionario, el de mayor alcance que haya surgido en estas tierras, en cien siglos”.

(…)¡Ojalá! que haya la sabiduría no sólo para visualizar esto sino para entenderlo. ¡Ojalá! que haya la visión de los líderes de aquí, de allá para orientar ese proceso con el mismo azimut que señaló Bolívar, las categorías de la independencia, la integración, el grito de independencia nos lleva a la lucha por la integración, si es que queremos de verdad hacer realidad el grito de independencia, y eso era válido hace 200 años, y eso es válido hoy más que ayer, porque las brechas entre los países desarrollados y nosotros los países dependientes, lo que ha hecho en 200 años es incrementarse. Las diferencias entre los modos de vida de los países desarrollados y los modos de vida esclavistas todavía, miserables, en buen aparte, que imperan en nuestros pueblos, lo que ha hecho es crecer. Así que hoy es m ucho más válido el planteamiento, el proyecto y la visión bolivariana: La integración.

Aquí en Venezuela, como hace 200 años, ha comenzado un proceso de independencia, independencia política, pero la independencia política tiene que ir sumada a otras categorías de independencia.

Juramento en el Monte Sacro
15 de agosto de 1805

¿Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna. Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suya propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus compatriotas, y Tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza. Por un Cincinato hubo cien Caracallas, por un Trajano cien Calígulas y por un Vespasiano cien Claudios.

Este pueblo ha dado para todo; severidad para los viejos tiempos; austeridad para la República; depravación para los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrílegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Cicerón; poetas para seducir con su canto, como Virgilio; satíricos, como Juvenal y Lucrecio; filósofos débiles, como Séneca; y ciudadanos enteros, como Catón.

Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada.

La civilización que ha soplado del Oriente, ha mostrado aquí todas sus fases, han hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo.

¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!

Bibliografía
-Pérez Vila Manuel, Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edic. Caracas: Fundación Polar, 1997. Tomo II, pp. 860-861

-Discurso pronunciado por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, el 5 de julio de 2005, durante el acto de apertura del arca que guarda el Acta de la Declaración de Independencia.
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3 comentarios

Lucas Blanco Acosta -

DESPIERTA LATINOAMÉRICA Y DESENMASCARA A TUS VERDADEROS INVASORES.
La disuasión del Establishment Mundial o la mafia que rige las altas esferas de la derecha e izquierda (Mafia X), es tan persuasiva, que nunca deja dudas o lugar para titubeos, para aquellos que le obedecen. Actualmente esto se demuestra, en la fecha de la “toma de posesión de Hollanta Humala”, en la presidencia del Perú, que sería el próximo 28 de julio; ese mismo día, es el cumpleaños del presidente de Venezuela; y el regalo que le tiene preparado el Establishment Mundial o la Mafia X, es al Perú mismo. Les invito a leer la 2ª Carta a Venezuela en www.lucasblancoacosta.com

Lucas Blanco Acosta -

LA CONSPIRACIÓN MUNDIAL DE LA DERECHA Y LA IZQUIERDA

La complicidad nacional e internacional de las cúpulas de derecha y la izquierda es de vieja data, pero actualmente se hace más evidente, y como siempre han actuado sus correligionarios, consciente o inconscientemente, como peones políticos del neocolonialismo bancario y bélico, que domina actualmente el mundo; verdadero monopolio representado por más de 200 años por la City Londres o Casa Rothschild de Inglaterra, La Corporación Británica y sus Sociedades Secretas; como hemos explicado en gratuitas exposiciones en la web www.lucasblancoacosta.com, en artículos y libros como: “Las falsas independencias y sus bicentenarios” y “La conspiración mundial de la derecha y la izquierda” y ahora la “2ª Carta a Venezuela”.
Un ejemplo fresco es el insistente apoyo al candidato de izquierda Ollanta Humala, por parte del escritor y derechista premio nobel de Perú, Mario Vargas Llosa, supuesto “contrario continuo” a Hugo Chávez; Humala, sin lugar a dudas, realmente, un incondicional del presidente de Venezuela; y a pesar de su estrategia actual de desligarse de “esa nova” que se convirtió en un “agujero negro”, con la cínica actitud de Vargas Llosa, nos permiten nuevamente correr facilmente la cortina oculta de la derecha y la izquierda. Que demuestran, una vez más que una y otra no son otra cosa que una misma moneda de dos caras, DESPIERTA LATINOAMÉRICA, y reconoce a tus verdaderos invasores.

laura -

Este comentario tiene un rico legado historico y toda la verdad de america y de Bolivar el ciudadano màs importante de estos siglos.
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