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Entrevista: Oliver Stone Director

Entrevista: Oliver Stone Director
"Admiro a Fidel porque es un superviviente"

Rocío García
El País

Se le ve inquieto, sudoroso. Con las ventanas abiertas y una temperatura exterior nada calurosa, Oliver Stone (Nueva York, 1946) ha pedido un ventilador que le apunte directamente al rostro mientras contesta a las preguntas de la prensa en una habitación del hotel María Cristina. El director norteamericano, ganador de tres oscars, presentó ayer en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián el documental Looking for Fidel, donde Fidel Castro se somete a un duro interrogatorio sobre la disidencia política en Cuba y la suerte de algunos condenados tras la ola de secuestros de barcos y aviones, en la primavera de 2003, con los que muchos ciudadanos cubanos buscaban emigrar a Estados Unidos. Hacía un año que el realizador había rodado Comandante, un filme encargado por la cadena de televisión HBO que no se ha llegado a emitir en Estados Unidos.

Pregunta. ¿Qué faltaba en Comandante para que decidiera volver de nuevo a Cuba?

Respuesta. Me siento orgulloso y feliz de Comandante. Hice esta película para 90 minutos, y luego pasó lo que pasó en La Habana en 2003 y HBO no quiso emitir su película debido a las protestas de la población cubana en Miami. HBO quería que fuese otra vez a Cuba para entrevistar de nuevo a Fidel Castro.

P. ¿Cómo le explicó eso a Castro?

R. Fue increíble que nos dejara volver a mí y a mi equipo al país, porque nadie más pudo entrar en esos momentos delicados en Cuba. Pero me negué a cambiar Comandante, tal y como quería HBO, y por eso tomé la decisión de hacer otra película. Looking for Fidel está mucho más enfocada a tratar temas muy particulares y precisos. Fidel dijo que nadie en el mundo hispano le había empujado tanto a hablar de su sucesión.

P. ¿Por qué eligió a Fidel Castro como figura central de estos dos documentales?

R. Conocí a Castro haciendo la película Salvador en 1986. Ahora, los productores de Comandante me brindaron la oportunidad de acercarme a él. Durante dos fines de semana, nos concedió hasta 40 horas de su tiempo, y ésa era una oportunidad que no podía perder. Me sentí, de alguna manera, responsable de estar en medio de una guerra entre Estados Unidos y Cuba. Pero ha sido todo mucho más difícil de lo que yo esperaba; la película no ha tenido sólo problemas de distribución en Estados Unidos, también fuera de mi país.

P. ¿Ha pensado en hacer algo semejante con otros mandatarios?

R. Antes quizás estaba interesado, pero ahora con todos estos problemas que he sufrido con Comandante se me han quitado las ganas. Estados Unidos está tan polarizado políticamente que es muy difícil hacer nada. Comandante no sólo no se ha emitido por la televisión, tampoco han editado el DVD. La censura ha llegado a unos límites insostenibles.

P. ¿Se considera censurado?

R. Sí.

P. En Looking for Fidel hay una larga escena en la que unos condenados cubanos son interrogados por usted en presencia de Fidel Castro, quien también interviene en la conversación e incluso habla con ellos ¿Cómo se organizó? ¿Por qué cree que Castro lo aceptó?

R. Fue idea del propio Castro. Él quería hacer hincapié en la diferencia entre los secuestradores y los disidentes. Tuve la impresión de que Fidel quería aprender de la situación que íbamos a vivir en la entrevista. Todos los presos estaban en estado de shock.

P. ¿Se rodó toda seguida?

R. Sí, con dos cámaras y en directo.

P. ¿No se cortó nada?

R. En total fueron 45 minutos de encuentro que luego, claro, tuvimos que reducir.

P. ¿Ha cambiado su opinión sobre Cuba y Fidel Castro tras las dos películas?

R. He aprendido más sobre el hombre que sobre el país. Me encontré en Cuba con una situación de apertura y libertad que no he encontrado en ningún otro país de la zona, ni en el Caribe ni en Centroamérica. He estado con muchos líderes mundiales en Panamá, El Salvador, Nicaragua y nunca he visto el cariño espontáneo en la calle que he visto en Cuba hacia Fidel.

P. ¿Esos paseos y baños de masas no parecían montados?

R. Eran totalmente espontáneos. Hubo visitas a hospitales y quizás ahí sí que podían haber sabido que íbamos a ir, pero mirando las caras de la gente sé que nada de eso era fingido. Soy director de actores y sé cuándo la gente finge o cuándo no. Castro me preguntaba por dónde quería que fuéramos, y la gente de forma natural se acercaba a él. ¿En qué país del mundo pasaría esto?

P. ¿Tiene Fidel algo de actor?

R. Es toda una estrella de cine. En Estados Unidos cada vez que ves el nombre de Fidel Castro tienes que deshacerte de cinco cosas negativas, algo parecido a Ho Chi Min. Tantos años hablando mal de Fidel Castro, de Ho Chi Min. Admiro a Fidel porque es un superviviente. Ha sobrevivido a seis presidentes norteamericanos.

P. ¿Qué papel le ofrecería a Castro en una película de ficción?

R. Él solo puede hacer el papel de Fidel. Evita Perón, el Che y Fidel Castro sólo pueden hacer de ellos mismos. Quizás dentro de unos años también Chávez [el presidente venezolano].

P. Se imagina usted a George Bush, Tony Blair o cualquier otro mandatario mundial somentiéndose al intenso y duro interrogatorio al que usted ha sometido a Castro en Looking for Fidel?

R. Nadie lo haría.

P. ¿Y por qué cree que Castro lo acepta?

R. Le gustó Comandante. Le pareció que le había humanizado. Se fiaba de mí. Nos pasamos horas hablando y se fiaba de mí.

P. ¿Cree que Castro también ha intentado vender de esa manera una imagen más benévola?

R. Si los norteamericanos tuviesen la oportunidad de verle en Comandante, donde no se está defendiendo como en Looking for Fidel, verían un lado mucho más humano. La única manera de evitar la violencia es conociendo y entendiendo al adversario.

P. Usted consideró su participación en la guerra de Vietnan como algo justo e incluso romántico.

R. Fueron declaraciones de un patriota joven. Posteriormente me he retractado sobre lo que pienso ahora del conflicto en las tres películas que he hecho [Platoon, Nacido el 4 de julio y Cielo y tierra].

P. ¿Estaba entonces equivocado?

R. Era una sociedad que mandaba ir a luchar y tú obedecías. Una vez allí intenté ayudar a la gente como pude. También salvé vidas.

P. ¿Qué espera que pase el 2 de noviembre?

R. [Cruza los dedos]. Cuando perdió Gore, bueno, mejor dicho, cuando arrebataron las elecciones a Gore, yo intuía que algo gordo iba a pasar. Bush ha incendiado al mundo.

P. ¿Y si Bush vuelve a ganar?

R. El daño ya está hecho y es muy significativo. Rezo para que no vuelva a ocurrir. George Bush pasará a la historia como uno de los grandes malos.

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