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EL MENSAJE DE MONSEÑOR ROMERO EN LA JUVENTUD CHILENA ACTUAL

EL MENSAJE DE MONSEÑOR ROMERO  EN LA JUVENTUD CHILENA ACTUAL

 El Mensaje de Monseñor Romero en la Juventud Chilena Actual

 Por Juan Cristóbal Palma[1]    

         Uno de los grandes problemas de la juventud hoy en día es el poco interés político, la poca participación en las instancias sociales, y, sobre todo, la indiferencia que existe frente a la situación de injusticia y atentado a la dignidad humana que sufre en nuestro país el más necesitado. Romero, en un principio, no era diferente a ellos, pues tal como muchas personas hoy en día, fue en sus inicios una persona indiferente a los aconteceres nacionales y sociales de El Salvador, llevando una vida mas intelectual que social, de claustro; estudiando los textos bíblicos prácticamente indiferente a los problemas sociales y el sufrimiento del pueblo. Así fue como vivió no sólo durante su adolescencia, sino su juventud e incluso su adultez. Romero, como muchas personas, no reaccionó frente a estos aconteceres sino hasta que se vió personalmente afectado por ellos, pasados los 60 años, y ante la muerte de su amigo personal, y sacerdote jesuíta, Rutilio Grande, proceso con el cual adquirió su madurez, y se hizo parte de la lucha que tantos otros estaban dando, y de la cual durante tanto tiempo quiso esquivar.  En ese entonces fue cuando la sangre de latinoamérica fluyó por sus venas, sintiendo el dolor del pueblo oprimido en su carne y repudiándose a si mismo por toda la omisión causada durante su vida. Este proceso le hace dar cuenta que debe asumir una responsabilidad con todo el pueblo latinoamericano, y que en su futuro no habría más que lucha por la reivindicación de su gente y sus derecho fundamentales, sabiendo que esto podría significarle perderlo todo, incluso su vida.  

            La responsabilidad asumida por Romero se manifiesta por el mensaje cristiano como lucha en contra de todas las personas e institucionalidades que atentan contra la dignidad de las personas, de ruptura sistémica cuando el orden regente no vela realmente por el desarrollo del bien común ni por el bienestar de las personas a las cuales rige. Romero, al igual que Cristo, no tuvo miedo de hacer las denuncias necesarias en contra de estos grandes organismos poniendo su propia vida en riesgo. Sólamente si somos capaces de entregar nuestras vidas por los otros, podremos asegurar realmente una mejor condición para nuestros hermanos desposeídos material, intelectual y espiritualmente. Si nuestra propia vida es el límite en nuestro accionar, pues siempre sabremos que existirán circunstancias en las cuales no podremos ayudar a nuestros hermanos necesitados; y es tan necesaria la lucha, que hoy en día no podemos darnos el lujo de disponer límite alguno.    

         Romero integra el mensaje cristiano a toda la comunidad latinoamericana, dejando de manifiesto que no es necesario ser cristiano para desarrollar el mensaje de cristo, pues el mensaje de cristo no es algún tipo de bien privado que sólo pertenece a algunas personas. El mensaje de cristo es de todos nosotros, desarrollándose cada día en cada persona que hace acción social, trabajo comunitario, y que está dispuesto a dejar de lado sus propios intereses y bienestar con el fin de entregarle a otras personas la posibilidad de superar las situaciones de menoscabo en que se encuentran. La gran crítica que debemos hacer es si el verdadero mensaje cristiano se está entregando y desarrollando hoy en día, y sobre cuánto estamos dispuestos a dar y a hacer los que nos consideramos verdaderos cristianos. Tenemos que pensar qué diría y pensaría Cristo si viviera hoy en día, si viera el rol que cuerpos como la Iglesia Católica juega en la sociedad, y el rol que quienes dicen llevar a cabo su mensaje realmente ejercen. Dudo que si esto fuera posible y Cristo viera como se está practicando su mensaje, pudiera darse por satisfecho, menos contento. El mensaje de Cristo hoy ha sido tergiversado tal como se tergiversa discursos e ideas para ejercer el poder político; se necesita urgentemente que se rescate y devuelva la esencia propia del cristianismo, y así poder ejercer, diariamente y en las bases, el verdadero mensaje cristiano.     

        Sinceramente no comparto la idea de que con gente como Romero se dió un proceso de Radicalización del evangelio, sino mas bien creo que el mensaje que personas como Romero dan desde el evangelio es la lectura que el mismo Cristo le dio a sus apóstoles para concretar la lucha base del pensamiento cristiano original. Lo que se ha vivido en nuestra historia cristiano occidental ha sido una merma del mensaje original, en la cual se olvida las bases y al que sufre, y se estatuye una verdadera organización hacia fines muy distantes, de poder y olvido social. Si realmente somos cristianos, no podemos sufrir una mejor suerte que la que el propio Cristo sufrió en su lucha. Si realmente somos cristianos, no podemos darle a sus palabras cómodas dobles lecturas. El espíritu de Romero nos da un mensaje que no es distinto al que el mismo Cristo proclamó y sufrió: "...El Evangelio me impulsa a hacerlo, y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a sufrir la muerte...". Nosotros como cristianos; ¿Estamos dispuestos a sufrir lo mismo por nuestro Evangelio?    

         El mensaje de Romero no es ajeno a la realidad latinoamericana que siempre ha existido en nuestro continente y nuestra historia; cosas que se han repetido en distintos países y distintas épocas, pero siempre con la misma misión y las mismas consecuencias. Cuando, perseguido por los organismos de inteligencia, da el siguiente mensaje: "Y si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño." no podemos sino recordar al mártir latinoamericano Tupak Katari quien en 1781 es conducido hasta Achachicala, rapado, coronado con una gorra de espinas y clavos, paseado y expuesto para burlas, siendo amarrado a las sinchas de 4 caballos que lo descuartizarían, donde grita: "Solamente a mí me matan, pues volveré y seré millones….". Muchas personas en latinoamérica, cristianas y no cristianas, creyentes y no creyentes, han desarrollado el mensaje de Cristo, y han vivido su misma suerte por ello. Éste es el verdadero mensaje de compromiso social y madurez espiritual que debemos asumir hoy en día, y enseñarle a nuestros jóvenes hermanos, que por culpa del sistema económico y la privatización de la vida personal que existe hoy, no conocen ni comprenden el verdadero sentido de la solidaridad, y que en la medida de que todos nos sacrifiquemos para que otros vivan en mejores condiciones, latinoamérica será una tierra de dignidad y verdadera humanidad.     

        Romero ha sido base fundamental del pensamiento cristiano de avanzada, por lo que se han hecho muchas preguntas a raíz de su trabajo y mensaje; ¿es un santo o un agitador? Romero; ¿es Cristiano o un revolucionario?. Romero es nuestro Santo agitador, agitador de un statuos quo social que destruía la integridad física, psíquica y moral de la persona humana, que desde nuestra perspectiva se ganó con su sangre y el reconocimiento del prueblo el título de Santo, título más merecido en él que muchas otras personas que cuentan con el mismo. Romero es un verdadero cristiano, un Cristiano Revolucionario, que sabe que con estructuras sistémicas que destruyen la dignidad humana los gobiernos y los estados pierden su razón de ser, Y que mientras exista desigualdad y pobreza, material y espiritual, todo debe hacerse y entregarse, siempre a los más pobres, y siempre bajo cualquier costo.      

        Mi llamado como dirigente es a los jóvenes para que asuman el verdadero compromiso que tenemos para con los mas pobres, y a que maduremos, adaptemos a los nuevos tiempos y desarrollemos el verdadero mensaje cristiano que personas como Monseñor Romero han calado con su sangre en todo el corazón de latinoamérica. 



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