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La Democracia de monseñor Rubiano

La Democracia de monseñor Rubiano

Ahora aparece el varonil monseñor, a nombre de una llamada comisión episcopal
de conciliación nacional, que dice no pertenecer al gobierno, también ponién
dole fecha a la solución del conflicto colombiano. “Quien decide la reelección?
No son los políticos los que definen la reelección, la definirá el pueblo en
una votación” (El Espectador 06,09,04), continua con su sofística argumentación
a la que nos tiene acostumbrados el Cardenal capellán de los Ejércitos
Estatales y Para estatales de Colombia, escribe Pinzón Sánchez.

06.09.2004 [Alberto Pinzón Sánchez*, ANNCOL] “Si las elecciones cambiaran
algo, ya el Capital las hubiera prohibido”, decía un afiche abstencionista en
las pasadas elecciones para el parlamento Europeo.

En Colombia hace 40 años, el sacerdote católico fundador del ELN, Camilo
Torres, en su experiencia política dentro del Frente Unido, en uno de sus
discursos, para desenmascarar el fetiche que confunde democracia con elecciones
(igual a como el fetichista confunde un zapato con el amor), y sobre el cual,
la clase dominante ha legitimado y perfeccionado su dominación histórica
bipartidista (violenta y corrupta) de ya casi dos siglos; hacía pública una
característica del sistema electoral de la democracia mas antigua de Latinoamér
ica sentenciando: “! Quien escruta: elige!”.

Desde entonces se abrió una gran discusión que aún continua en el campo democrát
ico, en los partidos y organizaciones del pueblo trabajador (empleados y
desempleados) en torno a la pertinencia de participar o no en las elecciones
convocadas ritualmente por la oligarquía rentista transnacional que gobierna en
Colombia para lograr su legitimación periódica.

Muchos argumentos serios de los abstencionistas se confrontaron con argumentos
serios de los eleccionistas, e incluso también hubo discusiones que se cerraron
a trompadas.

No fue en vano el “odio sectario” sembrado profundamente por la clase dominante
entre los trabajadores liberales, conservadores y sin partido, con el cual los
habían llevado a las carnicerías seculares que llamaron “guerras civiles”. No
pensábamos con la experiencia de hoy, en superar el Estado como relación
social, y como régimen político, sino en acceder a su maquinaria de dominación.

Sin embargo el argumento mas real, contundente y talvez descarado lo dio el
iracundo presidente liberal Lleras Restrepo en las elecciones de marzo de 1970
cuando, como lo reconoció en un libro hace dos años el cubiletero y escrutador
Noriega quien hizo la jugada, para salvar la democracia del populismo de
derecha, como lo llamaron, le robaron las elecciones al marchito Rojas Pinilla
e impusieron al risueño conservador Misael Pastrana, hecho que sirvió de
origen al surgimiento del movimiento Guerrillero M 19 que reivindicó el triunfo
electoral Anapista.

Y debieron transcurrir 20 años más y ocurrir muchas muertes, hasta 1991, para
que el bipartidismo se ampliara, e incluyera en el gobierno como Ministros a
algunos sobrevivientes de ese grupo que se tomaron el liderazgo, dentro de un
nuevo pacto político como los anteriores excluyente y violento llamado
constitución del 91, que sin lugar a ninguna duda hoy mas que nunca se
encuentra agotado.

Y es precisamente ante este agotamiento al que lo ha conducido la violencia pol
ítica y la corrupción, que los más conspicuos representantes de régimen
oligárquico tratan de achicarle el agua que está haciendo por todos los
resquicios, con las mas extravagantes propuestas mediáticas. “Sin prisa pero
sin pausa” como lo aconsejó el primer gobierno de la familia Santos, cada día
trae su propuesta. Ya hemos comentado aun cuando no muy profundamente las ideas
Cartesianas (claras y sencillas) de Turbay, López, Samper, Gaviria, Serpa,
Pardo Rueda y cristo (con minúscula).

El sibilino Rubiano

Ahora aparece el varonil monseñor Rubiano, a nombre de una llamada comisión
episcopal de conciliación nacional, que dice no pertenecer al gobierno, también
poniéndole fecha a la solución del conflicto colombiano:

Primero fue la comerciante de armas pesadas ex ministra de Defensa del gobierno
AUV-AUC, Marta Lucía Ramírez, quien pronosticó 18 meses (en Diciembre del 2003)
para derrotar la insurgencia y pacificar el país.

Luego el General Hill Jefe de USA South Comand amplió el plazo hasta el 2006.

Y hoy, el gran tonsurado Rubiano la amplia hasta julio del 2010, haciéndola
coincidir demagógicamente con los doscientos años de la cachetada de Llorente,
ocurrida en la puerta falsa de la catedral que regenta.

Fecha para la cual el gobierno de la agua panela con melado, sin ninguna
contradicción social habrá reconciliado a todos los pecadores colombianos.

Como si no hubiera escuchado que el Presidente Bush en su discurso de la semana
pasada aceptando la nominación presidencial del partido republicano y que fue
calificado nada menos que por el New York Times (05,09,04) de largo, tedioso y
deprimente, hubiera dedicado dos minutos a la crisis colombiana, para
destacar “el creciente apoyo de su gobierno y del Congreso USA, al presidente
Uribe en su lucha contra el Narcoterrorismo, el trafico de drogas y la extradici
ón de criminales, todo el tiempo que sea necesario”.

Lo que equivale a decir que, si pongamos por caso, nada cambia y todo sigue
igual; los 150 mil desplazados por el conflicto colombiano que se producen cada
año, en los 6 que faltan para cumplir las metas cardenalicias, podríamos tener
900 mil desterrados más.

Y si hay 25 mil muertos por año, podríamos tener 150 mil mas, o si como lo
reconoce Amnistía Internacional hay 890 fusilados políticos en este año, podría
mos llegar dentro de 6 a tener 3.740.

O si en lo que va corrido del 2003 han sido ajusticiados 95 sindicalistas y se
conserva la tendencia del año pasado de 184 sindicalistas segados por el terror
del Estado, llegaríamos a tener algunos mil sindicalistas menos. Eso sin
agregarle la cifra de tendencia al crecimiento de la deuda Externa, o el
imparable asenso del gasto militar para financiar la guerra ajena que el
Presidente Bush anuncia en su campaña. Y así con todos los indicadores
oficiales, incluido el IVA.

“Quien decide la reelección? No son los políticos los que definen la reelección
, la definirá el pueblo en una votación” (El Espectador 06,09,04), continua con
su sofística argumentación a la que nos tiene acostumbrados el Cardenal capellán
de los Ejércitos Estatales y Para estatales de Colombia.

Ante la cual nos preguntamos: ¿quienes votan en el parlamento y aprueban el
proyecto reeleccionista de Uribe-Mancuso, sino sus políticos?. Y una vez sea
una Ley en firme y se llegue a la campaña electoral, quien se opondrá al
Partido Armado de la Reelección (PAR) en la que se han convertido los
Paramilitares, y quien con la avalancha MEDIÁTICA logrará diferenciar entre
presidente y candidato, y separar la administración pública de la política
uribista? O una vez cerradas las urnas quien garantizará que no haya fraude.
¿La Angelical Samperista Rengifo?

Así pues que no será el dulcificado pueblo del pastor el que definirá la
reelección como sibilinamente lo propone el Monseñor capellán y mucho menos nos
conducirá a su dulce reconciliación del 20 de julio del 2010. El Pueblo
trabajador hace ya algunos años aprendió esta verdad grabada con mucha sangre
en las lozas de nuestra historia:

La violencia política ACTUAL en Colombia, es una Relación social de dominación
y explotación secular contra el pueblo trabajador, que el ESTADO gobernado por
la oligarquía latifundista y financiera hoy transnacionalizada, ha usado desde
1830 sin tregua, directamente o con grupos Para-Estatales (como los
guerrilleros de Cristo Rey del 28, los chulavitas del 49, los pájaros del 60,
los limpios del 64, los Paramilitares desde el 77, y los mercenarios o
contratistas yanquis de hoy), en ciclos de violencia, pactos bipartidistas
tutelados y nueva violencia, para enriquecerse y repartirse corruptamente por
partes iguales el tesoro publico como si fuera un bien patrimonial o familiar.

Y mientras esta RELACIÓN SOCIAL no se supere con un nuevo Estado Democrático
Avanzado, Pluripartidista, Soberano en el mas amplio sentido del concepto, y
Justo en todos los sentidos especialmente en lo Social, no habrá posibilidades
de la tan anhelada y dulce reconciliación entre los colombianos.

Este es el fondo de la SALIDA POLÍTICA, que se opone y supera la prolongación
de pétrea esfinge egipcia del gobierno militarista de los gremios, y que nos
conducirá a todos hacia el futuro de una Nueva Colombia por hacer: Abierta y
democrática.

En donde las naturales y obvias contradicciones sociales, no se oculten con
refinados sofismas clericales o se acabe la pobreza exterminando a los pobres,
sino que se puedan tramitar sin el concurso de las armas y con posibilidades
REALES para todos, para que a su vez todos podamos construir no con almíbar,
sino con lucha civilizada; el hogar normal, habitable y digno de CIUDADANOS
modernos insertos en el Mundo contemporáneo, que deseamos tener.

*El Dr. Alberto Pinzón Sánchez, médico y antropólogo, participó en la Comisión
de los Notables en el pasado proceso de paz en Colombia.

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